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27/04/2017

Chile ¿más equitativo?

  • Claudio Sapelli González
  • Visto: 615

ISBN: 9789561411944
Autor: Sapelli Gonzalez, Claudio
Editorial: EdicionesUC
2ª Edición
Pages: 131

Cinco años después de la primera versión, Sapelli vuelve a analizar -a partir de datos duros- tres indicadores clave para el desarrollo económico y social de Chile: pobreza, movilidad social y distribución del ingreso con una metodología que pone énfasis en la mirada generacional. Su análisis empírico demuestra que Chile es un país que objetivamente ha logrado grandes avances en disminuir la desigualdad, especialmente en las generaciones más jóvenes.

“Veo y sigo viendo un futuro auspicioso para Chile… los cientistas sociales nos alegramos de que haya movilidad, pero también es un arma de doble filo. La movilidad también puede ser hacia abajo. Ahí hay una semilla para el descontento”, dijo Sapelli y advirtió que ve que los cambios que se están introduciendo hoy en materia de educación y del mercado laboral en el país no van bien encaminados para que a largo plazo Chile siga en la senda de reducir la desigualdad, tener una mayor movilidad social, mejorar la distribución del ingreso y lograr un crecimiento sostenido.

El libro fue comentado por Harald Beyer, director del Centro de Estudios Públicos (CEP) y Osvaldo Larrañaga, coordinador del área de equidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD ) en Chile. Beyer destacó la contribución del libro para lograr una mayor y mejor comprensión del fenómeno de la desigualdad en Chile y valoró especialmente el aporte metodológico de Sapelli “que permite indagar con más precisión en la desigualdad”.

Larrañaga subrayó la “mirada optimista” del libro y ahondó en algunos desafíos pendientes de un Chile que se ha movido hacia una mayor equidad. “La educación superior gratuita es objetivamente una mala idea. Es una idea de una elite universitaria que está viviendo en un mundo mejor que generaciones pasadas. No vaya a ser que ellos nos pasen un autogol impulsando malas políticas públicas”, planteó.

En otra opinión crítica publicada en medios de prensa, Ian Vásquez, Director del Centro para la Libertad y Prosperidad Global del Cato Institute destaca que:

"Todo latinoamericano que haya viajado a Chile en años recientes ha podido ver con sus propios ojos lo que las cifras confirman. Es el país más próspero y moderno de la región. Su nivel de pobreza (7,8%) es el más bajo y es líder regional en un sinnúmero de indicadores de bienestar. También es el país más libre del continente en términos civiles, económicos y personales. Está entre los países más libres del mundo según el índice de libertad humana, cosa que se relaciona fuertemente con su progreso. Pero Chile también muestra un nivel alto de desigualdad. En la escala Gini –en que la desigualdad total tiene un valor de 100 y la igualdad completa un valor de 0– Chile tiene un valor de alrededor de 50 (la mayoría de los países avanzados oscilan entre 25 y 35 en esa escala)."

No obstante, Vásquez reconoce en su crítica que este libro demuestra que "Chile es muchísimo más equitativo de lo que la gente piensa y hasta se destaca a escala mundial", porque establece los parámetros correctos, según el estudio de los cuales "en 17 años la desigualdad de ingresos entre quienes tienen 35 años cayó 10 puntos. Lo mismo ocurre con la educación. Entre los chilenos de 55 a 64 años, menos del 40% gozaron de educación secundaria, mientras que el 85% de los chilenos entre 25 y 34 años de edad han tenido acceso a esa educación. En ese indicador, Chile supera el promedio de los países avanzados. La educación y el ingreso están relacionados, pues la educación permite obtener mayores ingresos siempre y cuando existan mayores oportunidades."

Recomendamos el libro por su interés, no sólo para los chilenos y sudamericanos en su realidad socioeconómica sino porque logra un mejor enfoque de las inquietudes que provocan en el mundo entero las tergiversaciones y análisis sesgados sobre la desigualdad social. Este libro contiene evidencia empírica que demuestra cómo en Chile se ha logrado gradualmente una mayor movilidad social, que es alta e incluso afecta a los más ricos. Sapelli dice que no es correcto hablar de barreras sociales hacia arriba y demuestra que “Chile es una sociedad más móvil que Francia, Estados Unidos y Alemania”, porque buena parte de la pobreza en Chile es transitoria y no permanente, como sugiere la alta movilidad, y las políticas actuales deben enfocarse en ello en vez de desviarse, como apunta la política de Bachelet, para crear programas que sólo logran establecer una clase persistente de pobres. Y, por supuesto, concluye explícitamente que no se deberían revertir las políticas que han producido tanto progreso durante el último cuarto de siglo.