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19/04/2019
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La Escuela de Salamanca

¿Por qué escoger un tema que puede parecer un ejercicio puramente académico, histórico?

En primer lugar, en los últimos dos siglos de reflexión teológica católica sobre el tema de la justicia social, hay pocas referencias a esta llamada escuela que, sintéticamente presento aquí.

En segundo lugar, las consecuencias de esta pocas referencias han sido lamentables para las expresiones históricas o aplicaciones de los principios enunciados por esta escuela. Me refiero a la formulación y aplicación en el ámbito de lo político, económico, social en los medio ambientes católicos comprometidos en lo social.

La escuela de Salamanca y el liberalismo económico

1 - Definiciones[1]:

- El llamado "capitalismo[2]" Surgió naturalmente de las necesidades de supervivencia de la especie humana, al igual que la familia, el lenguaje, las leyes, el comercio. Los rústicos instrumentos fueron el primer capital de nuestros antepasados; les permitió mejorar su nivel de vida.

Para el hombre primitivo, el mercado no era "un sistema", sino parte inseparable de la naturaleza humana y la libertad personal. El instinto de supervivencia lo estimula a mejorar continuamente su situación. Y de aquí surge "el mercado" [3].

- El capitalismo[4] es un sistema económico en el cual las relaciones entre las personas están organizadas sobre la base de la libertad individual y la propiedad privada... Como teoría, el capitalismo se base en la convicción de que somos creaturas sociales y que es a través una elaborada red de relaciones de cooperación como somos capaces de alcanzar los niveles de vida que damos por sentado. La propiedad privada y la libertad de contrato y asociación cumplen más completamente los deseos que cualquier otra organización social porque aprovecha los intereses personales para el servicio de la cooperación social.

Juan Pablo II, en la encíclica Centesimus annus, se refiere al "capitalismo" de este modo.

"... ¿Se puede quizá decir que, después del fracaso del comunismo, el sistema social vencedor sea el capitalismo, y que hacia él se deban orientar los esfuerzos de los países que buscan reconstruir su economía y sociedad? ¿Es quizá este el modelo que hace falta proponer a los países del tercer mundo que buscan la vía del verdadero progreso económico y civil?
 

La respuesta es obviamente compleja. Si por "capitalismo" se señala un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consecuente responsabilidad por los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta es ciertamente positiva, aunque sería más apropiado hablar de "economía de empresa", o de "economía de mercado", o simplemente de "economía libre". Pero, si por "capitalismo" se entiende un sistema en el cual la libertad en el sector de la economía no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad integral humana y la considere como una dimensión particular de esta libertad, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es decididamente negativa[5]."

- Jesús Huerta de Soto, de la llamada "Escuela austriaca de economía" define el liberalismo de este modo:

"Es una corriente de pensamiento (filosófico y económico) y de acción que propugna limitar al máximo el poder coactivo del Estado sobre las personas y la sociedad civil. Forman parte del ideario liberal la defensa de la economía de mercado (también denominada «sistema capitalista» o de «libre empresa») la libertad de comercio y, en general, la libre circulación de personas, capitales y bienes; el mantenimiento de un sistema monetario rígido que impida manipulaciones inflacionarias por parte de los gobernantes; el establecimiento de un estado de derecho.

Esta corriente de pensamiento también propone: un sistema estricto de separación de poderes políticos (legislativo, ejecutivo, judicial), el principio de autodeterminación, cada grupo social debe elegir libremente qué organización política desea formar; el procedimiento democrático para elegir a los gobernantes[6]."

2 - El liberalismo filosófico y el "modernismo".

El término "liberalismo", desde fines del siglo XVIII, ha sido aplicado a ciertas tendencias en la vida intelectual, religiosa, política, y económica, que implica una parcial o total emancipación del hombre de lo sobrenatural, moral y orden divino[7].

- Se considera que los principios de la Revolución francesa de 1789 son la Carta Magna de esta nueva forma de liberalismo. Sus principios fundamentales afirman una absoluta e irrestricta libertad de pensamiento, religión, conciencia, credo, palabra, prensa y política. Las consecuencias son, por un lado, la abolición de los derechos divinos y de toda autoridad derivada de la Iglesia; la relegación de la religión de la esfera pública a la vida privada; la absoluta ignorancia del cristianismo y la Iglesia como instituciones públicas, legales.

- La forma teológica y religiosa del catolicismo liberal tiene sus predecesores en al Jansenismo y Josefinismo; su intención es la reforma de doctrinas eclesiales y disciplinarias de acuerdo con el liberalismo anti-eclesiástico, teorías Protestantes y ateístas de la época de la Ilustración.

- El Liberalismo (Modernismo) fue condenada por Pío X. El Modernismo abogaba por la libre interpretación de dogmas, ignorar la autoridad doctrinal y disciplinaria de la Iglesia, acercamiento al Estado, aún cuando éste actuara contra la Iglesia, clero, religiosos, y la acusación de clericalismo cuando la Iglesia se esforzara por defender los derechos de la familia y los individuos para practicar la religión libremente.

- En resumen, esta forma de liberalismo, al proclamar la absoluta autonomía en el orden intelectual, moral y social niega prácticamente a Dios y lo sobrenatural.

- El Concilio Vaticano I condena al naturalismo y racionalismo de modo solemne en 1870 en la Constitución "De Fide" (1870)[8]. Sin embargo, la explícita condena del LIBERALISMO fue hecha por Pío IX en la Encíclica "Quanta cura" de 1864 y el Silabo publicado junto con la encíclica[9]. A estas condenas se pueden agregar muchas intervenciones del magisterio papal como encíclicas, decretos, alocuciones, desde ésas en el siglo XIX hasta el siglo XX.

3 - La ciencia económica.

- La ciencia económica está ligada históricamente al auge del sistema capitalista moderno. No existió una ciencia económica griega, cristiana o renacentista. Numerosos autores de la antigüedad tocaron temas relacionados con la economía, pero ninguno llegó a la elaboración de un pensamiento sistemático, científico de los mecanismos del acontecer económico de las sociedades humanas.

- En su desarrollo inicial, la preocupación se limitó a problemas como la economía doméstica, cuestiones cambiarias, la justificación del interés, la propiedad, el valor, las riquezas, prevaleciendo lo ético y moral en el trato de estos temas.

El derecho romano estará presente en el pensamiento medieval, dada la mentalidad "legalista" de la época y servirá de base a las doctrinas y muchas instituciones del capitalismo a partir del siglo XIX.

4 - La economía escolástica[10].

La mayoría de los textos de historia del pensamiento económico dedican poco espacio, o ignoran, lo que ellos llaman la economía "medieval".

El economista Joseph A. Schumpeter considera que Santo Tomás de Aquino es el fundador de una escuela y que sus doctrinas siguieron siendo elaboradas y refinadas por sus sucesores. Tales seguidores se pueden encontrar todavía en el siglo XVII.

- Los escolásticos medievales, no consideraron la economía política como una disciplina independiente, sino como un apéndice de la ética y las leyes. (Esta situación persistirá aún en el siglo XVIII).

El interés de los doctores medievales era determinar las reglas de justicia que dirigen las relaciones sociales. Según Santo Tomás, ellos distinguían dos tipos de justicia:

Justicia distributiva, la que regulaba la distribución de la riqueza y el ingreso, de acuerdo con la posición del individuo en la sociedad y, Justicia conmutativa, que se aplicaba a los acuerdos recíprocos entre individuos, esto es, el intercambio de bienes y servicios.

- En otras palabras, los asuntos económicos concernían a la justicia, no a la caridad, como se puede comprobar repasando el índice la Suma Teológica.

- Santo Tomas de Aquino (1226-1274) había dado un lugar a la economía en su esquema universal: estaba reglamentada por la justicia y fundamentada en la propiedad privada[11] y el intercambio. En todo caso, la búsqueda del bienestar material[12] no se considera como un fin en sí mismo, sino como un medio para alcanzar el sumo bien de la salvación.

Estos principios fundamentales nunca fueron cuestionados por sus seguidores, pero las necesidades prácticas llevaron a elaborar más su análisis algo incompleto sobre la usura y los precios.

- San Bernardino de Siena (1380-1444), considerado uno de los economistas más notable de todos los tiempos. Como fuente de valor considera tres factores: utilidad, escasez, y las características de aportar placer. Menciona también, que los bienes pueden ser más o menos gratificantes según la intensidad de nuestro deseo de poseerlos y usarlos. En San Bernardino, ya se puede apreciar una teoría sicológica del valor y una idea vaga sobre variaciones en grados de utilidad.

Es interesante notar que la "dificultad", en vez de la oferta, es lo que aparece como factor determinante del precio como en el economista Francis Hutchenson, quien fue profesor de Adam Smith, quien, a su vez, ignoró por completo este factor.

- Thomas de Vio (1468-1524), mejor conocido como Cardenal Cayetano[13].

Algunas ideas del Cardenal Cayetano que vale la pena destacar:

  1. Sobre el justo precio. Acepta la idea que el precio común de mercado, es el que refleja la estimación de los compradores, y que el precio fluctuaría al cambiar las condiciones de oferta y demanda.
  2. Es legítimo que las personas suban en la escala social en correspondencia con sus logros.
  3. Hizo avanzar la teoría monetaria, y la economía en general, al señalar que el valor de la moneda no depende sólo de la demanda de las condiciones actuales de la oferta y demanda de la moneda, sino también de las expectativas presentes del estado futuro del mercado.
  4. Aprobó los préstamos hechos a negociantes: Justifica, por primera vez en la era cristiana, el negocio del préstamo de dinero, siempre que se trate de préstamos a negociantes. Con esto, justificaba el negocio mismo del préstamo a interés.

El hecho de que los escritores medievales pusieran tanto énfasis en la cuestión de la usura, ha dado la impresión de que era de lo único de que se ocupaban. Los escolásticos consideraban la equidad en la distribución y el intercambio como el problema central en economía. Los doctores correctamente diagnosticaron que el problema económico era la escasez. En su opinión, la economía era una rama de la ética que determinaba las reglas de la justicia. La gran diferencia entre la economía escolástica y la contemporánea dice relación con su campo de acción y su metodología: los doctores enfocaban la economía desde un punto de vista legal[14].

5 - La escuela de Salamanca[15].

Las exploraciones y descubrimientos del S. XV cambiaron el curso de la historia del mundo. Es perfectamente lógico que España fuese el centro de la enseñanza de la escolástica del S. XVI. Ese siglo fue el siglo de España. España era el país más poderoso del mundo, desde el punto de vista económico y político, y a ese desarrollo se correspondía con un gran desarrollo intelectual. Allí surge un grupo de teólogos juristas destacados, cuyo maestro era Francisco de Vitoria (1483-1546)[16].

Según Marjorie Grice-Hutchinson, los miembros de la escuela son: Francisco de Vitoria O.P. (1492?-1546)[17], Domingo de Soto O.P. (1494-1560), Martín del Azpilicueta (o Azpilcueta) O.P. (1493-1586)[18], Juan de Medina (h. 1490-1546), Diego de Cobarrubias y Leyva O.P. (1512-1570), Cristóbal de Villalón (1500-1580), Luis de Alcalá, franciscano, Luis Saravia de la Calle S.J. (+1623), Domingo de Báñez O.P. (1528-1604), Tomás de Mercado O.P. (1530-1576), Francisco García S.J. (1641-1685), Luis de Molina S.J. (1531-1601), Miguel Salón, agustino (1539-1621), Juan de Salas S.J. (1553-1612), Francisco Suárez S.J. (1548-1617), Juan de Lugo S.J. (1583-1660) y Antonio Escobar S.J. (1559-1669).

Aportaciones de la escuela de Salamanca.

i - La teoría cuantitativa del dinero[19].

A lo largo del siglo XVI grandes cantidades de oro y plata llegan a España. Este fenómeno creó un alza general de precios, la llamada inflación. A esta inflación se le llamó la Revolución de los precios.

En 1556, Martín de Azpilicueta escribe: Lo que hace subir o bajar el dinero es la falta y necesidad de él. Agregaba:... el dinero, en cuanto cosa vendible, también él se encarece por la mucha necesidad.

Tomás de Mercado también trata el tema en su obra "Summa de tratos y contratos" de 1569.

ii - El tipo de cambio según la capacidad de compra.

Azpilicueta, establece la teoría del tipo de cambio basada en la paridad del poder adquisitivo; tanto nacional como extranjero, es valorado y, por consiguiente, demandado según los bienes y servicios que pueda comprar en los países a los que pertenezca.

Mercado distingue entre el valor del dinero y la estima del mismo. Esta estima del dinero podría equipararse con lo que hoy llamamos poder de compra o poder adquisitivo del dinero.

iii - La teoría del valor[20].

Los doctores de Salamanca desarrollaron una teoría subjetiva del valor.

Fueron los autores de Salamanca los que por primera vez lo identificaron con el precio determinado por la oferta y la demanda.

La teoría objetiva del valor, que dice que el valor de las mercancías es igual al coste de producción, tiene su origen en Duns Escoto y es adoptada por los clásicos: Smith, Malthus, Ricardo; siendo este último quien la lleva a su máxima perfección, exceptuando una pequeña aportación de Marx, que la utilizó para construir sobre ella su teoría económica, incluido el concepto de plusvalía.

iv - La teoría del interés[21].

Aristóteles condenó el interés identificándolo con la usura. Pero nunca se preguntó por qué, a pesar de eso, la gente pagaba interés.

Santo Tomás condenó el interés por considerarlo contrario a la justicia conmutativa, al considerar el interés como precio pagado por el uso del dinero.

Para los escolásticos de Salamanca la usura no estaba asociada a los altos tipos de interés, sino al cobro de un interés indebido. No es lícito cobrar interés cuando lo que ocurre es el mero transcurrir del tiempo, como defendían Aristóteles y Santo Tomás. Pero el cobro de interés está justificado cuando se incurre en riesgo, como en el contrato de sociedad o cuando se exista lucro cesante o lucro que se pierde en contra de la voluntad del dueño.

v - Los impuestos[22].

Los doctores de Salamanca centraron su interés en el problema de la justicia o injusticia del impuesto. A la vez que un problema moral, se ve en los impuestos la dimensión sociopolítica a la que debía de aplicarse la metodología de la ley natural.

Según Suárez, el Estado y la soberanía política se ven como instituciones naturales; aunque en su origen "histórico" se requiere un acuerdo consensuado entre las personas que forman la sociedad. Fruto de esa visión "consensual" del Estado es la necesidad de que las leyes importantes, entre las que se encuentran las leyes impositivas, requieren la aprobación de las Cortes.[23].

A pesar de la gran contribución de los escolásticos en general y la Escuela de Salamanca en particular, la historiografía económica no le ha dado el lugar que merece en la historia del pensamiento económico[24]. Los economistas del S. XX han hecho justicia especialmente los que proceden de la llamada Escuela austriaca.

vi - Uno de los clásicos.

Adam Smith (1723-1790)[25].

Adam Smith publica su libro sobre la Riqueza de las naciones (1776) que es la partida de nacimiento de la ciencia económica moderna. Sin embargo, la crítica moderna considera que Adam Smith no es un pensador original, es considerado un repetidor de ideas anteriores sin mucha originalidad[26].

7 - La escuela austriaca de economía[27].

Esta llamada "escuela" fue fundada por Carl Menger a finales de la década de 1870[28]. Esta escuela se opone a la utilización de los métodos de las ciencias naturales para el estudio de las acciones humanas y prefiere utilizar métodos lógicos y la introspección (praxeología). Un postulado fundamental de la escuela austriaca reza así: Sólo con propiedad privada será posible minimizar la escasez, ésta (la propiedad) es propiamente humana.

Esta escuela es importante y respetada a nivel mundial por que fue la primera en elaborar la teoría subjetiva del valor (en los tiempos modernos), resolviendo la paradoja del valor de los economistas clásicos. Se ha convertido en la actualidad en la más famosa escuela por sus contribuciones metodológicas, teóricas y de política económica en las últimas décadas, manteniendo su enfoque subjetivista[29].

Desde el punto de vista metodológico proporcionó categorías y axiomas para un sistema lógico de comprensión de los eventos económicos basado en la acción de los individuos, accesible a cualquier lego. Solo con puro razonamiento lógico puede llegarse a entender la economía y el mercado libre. Además, que la escuela austriaca ha sido la inspiradora de las políticas económicas puestas en marcha por Ronald Reagan[30], Margaret Thatcher, y algunos políticos Latinoamericanos.

Como afirma Juan Carlos Cachanosky, los autores y los temas de esta llamada "escuela" están ausentes en la mayor parte de las carreras de economía en la mayor parte de las universidades. Sin embargo, pocas escuelas de pensamiento pueden presentar mayores éxitos en el siglo XX y comienzos del XXI que esta escuela.

Esta escuela se ha caracterizado por una fuerte crítica a los programas de investigación como el marxismo, socialismo fabiano, nazismo, fascismo, keynesianismo.

La corriente austriaca está ganando influencia en universidades de Estados Unidos, Argentina, Guatemala, Costa Rica, Perú.

Entre los más destacados teóricos y seguidores son: Carl Menger, Ludwing von Mises, Friedrich von Hayek, Murray Rothbard, y Jesús Huerta de Soto. Los partidarios de esta escuela suelen ver en la Escuela de Salamanca una antecesora de la suya.

- Los escolásticos españoles fueron capaces de desarrollar los elementos esenciales de lo que ha sido la base teórica de la escuela austriaca de economía[31], Jesús Huerta de Soto cita a Murray N. Rothbard, Hayek y otros miembros de la escuela austriaca, quienes sintetizan las contribuciones de la escuela de Salamanca del siguiente modo[32]:

i- La teoría subjetiva del valor, (Diego de Covarrubias y Leyva)

ii- La adecuada relación entre precios y costos, (Luis Saravia de la Calle)

iii- La naturaleza dinámica del mercado y la imposibilidad de un modelo de equilibrio, (Juan de Lugo y Juan de Salas)

iv- El concepto dinámico de la competencia, entendida como un proceso de rivalidad entre vendedores, (Castillo de Bovadilla y Luis de Molina)

v- El redescubrimiento del principio de preferencia-tiempo, (Martín Azpilcueta Navarro)

vi- La influencia distorcionante del crecimiento inflacionario de la moneda en los precios, (Juan de Mariana, Diego de Covarrubias y Martín Azpilcueta Navarro)

vii- Los efectos negativos de las reservas-fraccionarias en la banca, (Luis Saravia de la Calle y Martín Azpilcueta Navarro)

viii- Los depósitos bancarios forman parte del dinero circulante, (Luis de Molina y Juan de Lugo)

ix- La imposibilidad de organizar la sociedad con medidas coercitivas, debido a la falta de información, (Juan de Mariana)

x- La tradición libertaria de que toda intervención injustificada del Estado viola la ley natural[33], (Juan de Mariana)[34].

A modo de resumen:

El gran hito que separa el pensamiento de la Escuela Austriaca del resto comienza en la teoría del valor. Como dice Mises, el paso de la teoría clásica del valor a la teoría subjetiva implicó mucho más que la sustitución de una teoría por otra. Este paso tuvo consecuencias importantes tanto para la teoría del mercado como para el ámbito y método de la economía.

La teoría del valor tal como fue expuesta por los austriacos los llevó a una distinción importante entre ciencias naturales y sociales.

Lo que caracteriza a las ciencias naturales es que sus elementos tienen un comportamiento determinado, es decir, deciden acerca de una respuesta ante un estímulo.

En las ciencias sociales, por el contrario, el comportamiento de los individuos no está determinado, sino que éstos pueden decidir acerca de la respuesta que darán frente a un estímulo determinado. En este ámbito opera la libertad de elegir de las personas, es decir, el comportamiento deliberado y no determinado.

En ciencias sociales, las estadísticas son de una naturaleza distinta (a las de las ciencias naturales). Los datos reflejan exclusivamente una situación singular, que responde a circunstancias específicas de tiempo y lugar y a las cuales ciertos individuos eligieron dar determinadas respuestas en ese momento. Pero, de ninguna manera esos datos pueden ser proyectados porque las circunstancias, los individuos y las valoraciones acerca de esas circunstancias están en continuo cambio.

P. José Juan Quijano STD.
Miami, FL 10 de marzo de 2012.
_________________________
[1] Cfr. Woods, Thomas E. Jr., «Who invented Charity?», La economía, por ser una expresión de la condición humana y cristiana, está ligada a la dimensión religiosa y moral de la persona. El profesor Woods ha escrito abundantemente sobre el tema y sobre la contribución de la Iglesia a la construcción del mundo Occidental. En el artículo señalado expresa sus ideas sobre la contribución de la Iglesia a la llamada "caridad social". El artículo es accesible en http://www.lewrocwell.com/woods/woods-arch.html

[2] Cfr. Rothbard, Murray N., «Catholicism and Capitalism», En este artículo el autor expone sus ideas sobre la compatibilidad del catolicismo con la realidad económica y social conocida como "capitalismo". http://www.lewrockwell.com/rothbard/rothbard59.html. Cfr. Novak, Michael. «El capitalismo familiar», Ilustración Liberal, No. 2 abril-mayo 1999. http://www.lailustracionliberal.com.

[3] Cfr. Cristaldo Ayala, Porfirio, «Los ecologistas deberían defender el capitalismo», Libertad Digital – Ideas, [accedido] 13 de febrero de 2007, http://www.libertaddigital.com

[4] Cfr. Frohnem, Bruce; Beer; Jeremy; Nelson, Jeffrey O., «Capitalism», American Conservatism: An Encyclopedia, p. 124, ISI Books, Wilmington, Delaware, 1998, Tr. Ns.

[5] JUAN PABLO II, CA. 42, AAS 83 (1991) 793-867.

[6] Cfr. Huerta de Soto, Jesús, «Liberalismo», [accedido] 25 de abril de 2005, http://www.liberalismo.org > Articulos > Pensamiento.

[7] Cfr. «Liberalism», Catholic Encyclopedia, http//www.newadvent.com > Encyclopedia, Tr. Ns. En esta página se encuentran muchos otros documentos del Magisterio que condenan el "liberalismo".

[8] Cfr. DENZ, 1789-1800.

[9] Cfr. DENZ, 1688-1780.

[10] Para una excelente y sintética descripción de la importancia de la escolástica, véanse: Cap. 1 «La escolástica tardía», ps. 33-40 y Cap. 2 «El enfoque económico de los escolásticos», ps. 41-60 en Chafuen, A. Alejandro, Raíces cristianas de la economía de libre mercado.

[11] T. de Aquino, Suma Teológica, II-II c. 66, a. 2.

[12] T. de Aquino, Suma Teológica, II-II c. 55, a. 6.

[13] Cfr. «Cardenal Cayetano», Diccionario de ciencias eclesiásticas, Domenech ed. Valencia, 1885, Tomo II. p. 673-674.

[14] Cfr. De Roover, Raymond, «Economía escolástica», en Quarterly Journal of Economics, 69 (1955) 161-90. Traducción española en: http://www.institutoacton.com/ar/articulos/rroover/artroover1.pdf.

[15] Cfr. Cristaldo Ayala, Porfirio, «Las raíces del capitalismo», Libertad Digital – Ideas, [accedido] 28 de febrero de 2006, http://www.libertaddigital.com. «Libertad económica y humanismo cristiano para la Unión Europea», Este es el título de la presentación realizada en la VI Conferencia anual del EBEN organizada por el Departamento de ética de la Universidad Pontificia de Salamanca, el 21 de mayo de 1998. En la citada presentación, se destaca la importancia de la escuela de Salamanca en el largo proceso de la formación de Europa y, sobre todo, del papel que debe jugar la dimensión humanista y moral que esta escuela puso en evidencia en su reflexión sobre la economía. El texto íntegro http://web.iese.edu/Rtermes/acer/ acer15.htm.

[16] Sobre la Escuela de Salamanca se han escrito numerosos libros, tratados, artículos. Ya el historiador Joseph A. Schumpeter, en su libro Historia del análisis económico, menciona a esta escuela como la pionera del pensamiento económico moderno. Para una lectura breve sobre este tema véase: Velarde Fuerte, Juan. «La escuela de Salamanca y José Larraz», Ilustración Liberal, No. 11, junio 2002. Huerta de Soto, Jesús, «La teoría bancaria en la Escuela de Salamanca», Ilustración Liberal, No. 11, junio 2002. Carpintero Benítez, Francisco, «Los escolásticos españoles en los inicios del liberalismo», Ilustración Liberal, No. 12, octubre 2002. Grice-Hutchinson, Marjorie, «El concepto de la escuela de Salamanca: sus orígenes y su desarrollo», Ilustración Liberal, No. 16, agosto 2003. http://www.lailustracionliberal.com

[17] Cfr. «Francisco de Vitoria», Universidad de Málaga, http://www.eumed.net > Grandes economistas > V.

[18] Cfr. Muñoz de Juana, Rodrigo, «Scholastic Morality and the Birth of Economics. The Thought of Martin Azpilcueta», Journal of Markets & Morality, 4 No. 1 Spring 2001. ps. 14-42.

[19] Cfr. Rothbard N. Murray, «New Light on the Prehistory of the Theory of Banking and the School of Salamanca», Review of Austrian Economics, Volume 9, No. 2 1996, p 59-81. La versión española fue publicada en la Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, No. 89 año 1998. En este artículo Rothbard explica la teoría bancaria en la escuela de Salamanca. Véase también, Cap. 5 «Teoría monetaria», ps. 119-136, en Chafuen, A. Alejandro, Raíces cristianas de la economía de mercado.

[20] Véase, Cap. 7 «Valor y precio», ps. 145-178, en Chafuen, A. Alejandro, Raíces cristianas de la economía de mercado.

[21] Véase el Cap. 5 «Teoría monetaria» ps. 119-136, en Chafuen, S. Alejandro, Raíces cristianas de la economía de mercado.

[22] Murray N. Rothbard en Historia del pensamiento económico, Tomo I, hace una amplia exposición de la escuela de Salamanca y su importancia. Especialmente en el capítulo IV La escolástica hispana tardía. En este capítulo Rothbard destaca la figura del Padre Juan de Mariana (1536-1624) y sus ideas sobre los impuestos. Ps. 129-161.

[23] Cfr. Oramas Mesa, Manuel, «Economistas españoles del siglo XVI», Seminario «Orotova» de historia de la Ciencia – Año XI-XII ps. 151-166.

[24] «el ataque definitivo a la escolástica procedió de dos frentes diferentes aunque en un aspecto coincidentes. Uno fue el creciente número de protestantes fuera de la Iglesia católica y de cripto-calvinistas dentro de ella, que denunciaron a ésta por su presunta decadencia y laxitud moral... Objeto emblemático de esta hostilidad fue la Compañía de Jesús, devota abanderada de la Contrarreforma, que había relevado a los debilitados dominicos en portar la antorcha del tomismo y del método escolástico. El segundo frente de enemigos lo formaban secularistas y racionalistas... aspiraban ante todo de desembarazarse de lo que consideraban excrecencias escolásticas sobre la vida moderna, como la aplicación política de principios religiosos o la prohibición de la usura... Ninguno de los contendientes de la Iglesia católica se dejó impresionar por la brillantez de los argumentos de los escolásticos a favor de la usura o por la compleja tarea (casuística) emprendida por los escolásticos y jesuitas dirigida a aplicar los principios morales, tanto naturales como divinos, a las circunstancias concretas de la vida cotidiana», Rothbard, Murray N., Historia del pensamiento económico, Tomo I. 161. Otro juicio importante sobre este proceso «Esta alianza contra la escolástica... dentro como fuera de la Iglesia católica, tuvo mayor calado de lo que cabría esperar de una mera discusión sobra la usura. En la raíz misma del catolicismo como doctrina religiosa está que Dios... puede ser conocido también mediante la razón y los sentidos. El protestantismo, y especialmente el calvinismo, se empeña por el contrario en situar a Dios más allá de las facultades humanas, considerando, por ejemplo, que sensatas materializaciones del amor del hombre hacia Dios, como las reflejadas en la pintura... no son sino idolatría blasfema que ha de ser destruida para despejar la que constituye la única vía adecuada de comunicación con Dios: la pura fe en la Revelación. El énfasis tomista en la razón como medio para aprehender la ley natural de origen divino, e incluso algunos aspectos de la propia ley positiva de Dios, fue sustituida por el énfasis protestante en la sola fe en la arbitraria voluntad divina... Para los protestantes, el hombre sería por naturaleza pecador y estaría demasiado corrupto como para que su razón o sus sentidos puedan alcanzar algo distinto de su propia corrupción... Es decir, que para los protestantes apenas existe un fundamento basado en la ley natural desde el que poder criticar al Estado. El calvinismo, incluso el luteranismo, no ofrecieron apenas resistencia ante la doctrina del Estado absoluto, campante en Europa en el siglo XVI y triunfante en el XVIII. Si el protestantismo preparó el camino al Estado absoluto, los secularistas de los siglos XVI y XVII lo abrazaron de pleno... Al igual que los protestantes contrarios a la escolástica declararon la voluntad arbitraria de Dios fundamento de la ética, así los nuevos secularistas elevaron la voluntad arbitraria del Estado al nivel de "soberana" absoluta e indiscutible», ID, ps. 162-163.

[25] Cfr.«Biography», The Concise Encyclopedia of Economics, http://www.econlib.org/library/enc/bios/ smith.html

[26] «En este complaciente culto a Smith cayó como un bombazo la History of Economic Analysis (1954) de Joseph A. Schumpeter... fue capaz, casi por primera vez, de dar una visión realista y fría del célebre escocés... A partir de Schumpeter, los historiadores del pensamiento económico se han replegado bastante. Se concede que Smith no creó nada, pero fue el gran sintetizador y sistematizador, el primero que tomó todos los hilos de sus predecesores y los entrelazó en un entramado coherente y sistemático. Pero en realidad la obra de Smith no fue sino el reverso de lo coherente y sistemático», Rorthbard, Murray N., Historia del pensamiento económico, Tomo I. 478. Véase el capítulo XVI "El célebre Adam Smith" en donde Rothbard expone toda su crítica sobre Smith. Ps. 475-518. Cfr. Rodríguez Braun, Carlos, «Adam Smith», Ilustración Liberal, No. 27 primavera 2006. En este artículo el autor sostiene lo cuestionable de la afirmación de que Smith deba ser considerado el fundador del liberalismo económico. http://www.lailustracionliberal.com

[27] Cfr. Kirzner M. Israel, «Escuela austriaca de economía», Universidad de Málaga en http://www.Eumed.net/cursecon/textos/kirzner-austriaca.htm. «What is Austrian Economics?», http://www. mises.org/etexts/austrian.asp. Texto en español, similar al citado en inglés, http://es.wikepedia.org/wiki/ Escuela_Austriaca.

[28] Para una breve explicación del papel de Menger, el origen de esta escuela y sus más importantes representante, véase: Cachanosky, Juan Carlos. «La escuela austriaca de economía», http://www.hacer.org/pdf/ cacha.pdf. Cachanosky señala, en este trabajo, las principales obras escritas por los más importantes representantes de la escuela austriaca. Para mayor información sobre la escuela y su presencia en el ambiente hispano en América del norte y Latinoamérica véase la página de: Hispanic Center for Economic Research, http://www.hacer.org.

[29] Cfr. Tapia, José Luis, «¿Por qué es importante la escuela austriaca de economía?», http://www.ileperu.org/temas > Economía. En el citado artículo al autor recomienda los siguientes sitios: http://www.mises.org; www.nyu.edu; www.fee.org; www.atlas-fdn.org; www.gmu.edu; www.ihs.org.

[30] Como ejemplo de la aplicación de los "principios" de la escuela austriaca por el Presidente Reagan el columnista del Washington Post, George F. Will escribe: «En los102 trimestres desde las rebajas de impuestos de Reagan entraron en vigor hace más de 25 años, ha habido 96 trimestres de crecimiento. Desde las rebajas de impuestos de Bush y el inicio de la actual expansión, el crecimiento de la economía ha promediado 3 por ciento por trimestre, y se han creado más de 8 millones de empleos. El déficit, como porcentaje del Producto Nacional Bruto, está por debajo del promedio tras la II Guerra Mundial», Cfr. «Democrats' Prosperity Problem», Washington Post, June 10, 2007, PB07. http://www.washingtonpost.com > George F. Will > Democrats' Prosperity Problem.

[31] Para entender la influencia de la escolástica española en el posterior desarrollo de la escuela austriaca de economía, debemos recordar que, en el siglo XVI, el emperador Carlos V que era rey de España, envió a su hermano Fernando I como rey de Austria. "Austria", etimológicamente significa la parte "Este" del imperio. El imperio en esos momentos comprendía casi toda la Europa continental, con la excepción de Francia que permanecía como una isla rodeada por fuerzas españolas. N. A.

[32] Cfr. Huerta de Soto, Jesús, «Juan de Mariana and the Spanish Scholastics», En este artículo el autor destaca la importancia del Padre Mariana y la escuela de Salamanca en la formación de la que se llamará, más tarde, la escuela austriaca de economía. http://www.jesushuertadesoto.com/fronts/frontdemariana.htm.

[33] Sobre la importancia del concepto de Ley Natural aplicada a la realidad económica véase el artículo «Natural Law and Modern Economic Theory» de Gerson Moreno-Riaño publicado en Journal of Market & Morality, Volume 8, Number 2, Fall 2005, http://www.acton.org/publicat/m_and_m/new/article. php?article=21.

[34] Cfr. Rothbard N. Murray, «Juan de Mariana y los escolásticos españoles», Fifteen Great Austrian Economists, Chapter I. Auburn, Alabama, 1999, ps. 1-11. Esta es una versión española del capítulo citado. Beltrán, Lucas. «El Padre Juan de Mariana», Ilustración Liberal, No. 11, junio 2002. http://www.lailustracionliberal.com.