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16/09/2019
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Credo Social Católico

El Credo Social Católico es un documento elaborado en el Congreso Católico Nacional, realizado en Cuba el 29 de noviembre de 1959 ante la presencia de más de medio millón de católicos en La Habana y proclamado por Mons. Alberto Martín Villaverde, Obispo de la Arquidiócesis de Matanzas, como una obligación que asumían los cubanos cristianos ante los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia.Mons. Alberto Martín VillaverdeMons. Alberto Martín Villaverde

Lo presentó en un breve discurso titulado "En defensa de la Caridad".

"Caridad es amor, justicia es equilibrio. Caridad y justicia es la prosperidad de los pueblos. Pero caridad y justicia verdaderas", subrayó Mons. Alberto Martín Villaverde en su palabras introductorias, para proclamar seguidamente que:

  • Creemos en los derechos naturales y en la dignidad del hombre como persona humana.
  • Creemos en el derecho del hombre a una vida decorosa y digna y en la obligación universal de la justicia
  • Creemos en los derechos de los padres en la educación de sus hijos y en el deber social de divulgar la cultura
  • Creemos en la santidad del matrimonio y de la vida familiar y en la dignidad humana.
  • Creemos en la obligación moral del amor a la patria y en la primacía del bien común.
  • Creemos en el derecho de la Iglesia a realizar su obra salvadora y en la justicia como base de la vida internacional
  • Creemos en la libertad del hombre en contra de las doctrinas totalitarias.
  • Creemos en la fraternidad humana y en la Caridad como centro de la vida cristiana.
  • Creemos que Dios ha otorgado a los hombres derechos fundamentales que corresponden a exigencias, esenciales de la naturaleza humana, y, ninguna persona, institución o sociedad puede lícitamente ignorarlos o violarlos.

Ante la multitudinaria manifestación de fe que dieron los cubanos en este Congreso Nacional Católico, el gobierno de Fidel Castro no estuvo dispuesto a tolerar la consolidación de la ética cristiana en el ámbito revolucionario de esos días y muy pronto la represión se hizo implacable contra los religiosos, deportando a sacerdotes y monjas (incluso a cubanos nativos), prohibiendo las procesiones y hostigando en sus centros de trabajo, centros educativos, etc. a los feligreses que asistían a los servicios religiosos.

[ Radiomensaje de Juan XXIII ]
[ Asociación de Caballeros Católicos