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20/07/2019
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El Cristiano ante los desafíos del Siglo XXI

EL CRISTIANO ANTE LOS DESAFIOS DEL SIGLO XXI

por Dr. Salvador Armengol

1ra Semana Social Católica de la Arquidiócesis de Miami
16 de octubre de 2010, Ermita de la Caridad

 

¿Cómo se presenta el siglo XXI? ¿Cómo se ve el horizonte? ¿Cuál debe ser nuestra actitud como cristianos ante la actual situación mundial?

Si preguntamos esto a nuestros hermanos separados, probablemente algunos de ellos nos dirán que no hay por qué alarmarse tanto, siendo que las condiciones mundiales solo son cumplimiento fiel de las profecías bíblicas  y, más bien, debemos consolarnos al saber que pronto la humanidad disfrutará de paz y seguridad mundial bajo la nueva gobernación del Reino de Dios, después que acontezca el Armagedón o Día de Juicio.…

Pero, antes que nada, ¿qué entendemos por desafío?...

 

DESAFIO. Se suele definir como: Objetivo o acción difícil de llevar a cabo que supone un estímulo y un RETO, que nos pone a prueba, y nos brinda la oportunidad de medir nuestra capacidad, aguante y voluntad. Para el cristiano católico, este desafío, lo pone a prueba, al medir su corazón y espiritualidad individual frente al mundo, o, lo que es lo mismo, su integridad y espiritualidad.

 

TODO CATOLICO (y la Iglesia) TIENE ESE DESAFIO en este siglo XXI, UN DESAFIO QUE NO SE PUEDE EVADIR NI EVITAR.

La Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que este desafío pone a prueba nuestra integridad y llamado… ¿Por qué?

  • Básicamente, por dos razones, 1º. Porque hemos sido llamados a ser LUZ y a RESPLANDECER como iluminadores en el mundo (Filip. 2:15).
  • Y, 2º. Porque hemos sido llamados a ser SANTOS y a mantenernos sin tacha, mancha ni arruga espiritual (Efes. 5:27; Lev. 11:44,45). Lo que significa ser LIMPIOS ante los ojos de Dios y de quienes nos observan y, aunque estemos en el mundo, no formamos parte de él, ni de su espíritu y su forma particular de expresarse y comportarse conforme a un modelo característico lejos del modelo de Cristo.

 

LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA:

Una sociedad enferma las condiciones parecen empeorar y no mejorar 

El oportuno y acertado mensaje del arzobispo de Burgos Francisco Gil, da mucho en qué pensar, y nos invita a la reflexión personal: 

“Nuestra sociedad, no debe ser mirada con desinterés, desprecio u odio. Tampoco con un buenismo enfermizo. Necesita ser amada… pero para ser renovada. Ahora bien, dado que las enfermedades que la aquejan son muy graves y tienen carácter de metástasis generalizada, no podemos aplicarle una cataplasma. Y cataplasmas serían todos los remedios que no contemplen una profunda regeneración ética de cuantos formamos parte de esa sociedad. Las estructuras son posteriores al uso y abuso de nuestra libertad. Por eso, ni la justicia, ni la política, ni la escuela, ni la familia, ni la convivencia, ni la economía, ni las finanzas saldrán de la situación calamitosa en que se encuentran si las personas que son jueces, políticos, profesores, economistas, financieros, periodistas y cónyuges no cambian de adentro hacia afuera. En caso contrario, haríamos bueno lo que el refranero español sentenció con extraordinaria justeza y sencillez de formulación: “Distintos perros con los mismos collares”. Si quien está enfermo es el perro –la sociedad- es inútil cambiar el material y color de los collares –su apariencia, o instituciones y estructuras sociales-. Hay que cambiar a las personas. Sentenció el arzobispo.”

 

¿Qué le ha pasado a la humanidad?...

El principal obstáculo como desafío que se nos presenta hoy es

El LAICISMO como parte del POSMODERNISMO que Impregna todo estrato social.

Laicismo: es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende, favorece o impone la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas.

“El hombre posmoderno presenta ciertas características que lo identifican: disgustado, hedonista, escapista o, sencillamente, “perdido” en el afán consumista, la auto justificación, la soledad radical, la obsesión por “verse joven”, todo fruto del escepticismo, relativismo y el multiculturalismo existente” (Juan Pablo II).

Posmodernismo: La cultura posmoderna es una cultura fragmentada. No reconoce una verdad absoluta ni valores absolutos. Todas las ideas y formas de pensar se consideran igualmente válidas y legítimas. No existe el absoluto. Es una cultura sin certidumbres, ni bases fijas, que se deleita en el pluralismo y la divergencia y que tiene como meta, pensar a través de la situacionalidad radical de todo pensamiento humano. Es de pensamiento lineal lo cual alimenta la arrogancia y la inflexibilidad. La lujuria está bien y el deseo de controlar. Su grito es ¡No hay verdad universal, hay muchas verdades, cada cual tiene la suya! Sus baluartes son: ciencia, razón y placer.

Vale ahora preguntarnos, ¿cuáles son las manifestaciones del posmodernismo?

Ÿ LAS MANIFESTACIONES del posmodernismo o los nuevos paradigmas son 10:

  1. LAICISMO (Cristofobia).
  2. GNOSTICISMO (Sincretismo). Amalgama religiosa, filosófica, etc.
  3. NEW AGE (Falsa espiritualidad).
  4. LA IGLESIA EMERGENTE (Pluralismo). Católico light o de cafetería.
  5. RELIGION A LA CARTA (El supermercado religioso actual).
  6. CULTO AL “YO”o al EGO (El individualismo).
  7. HOMOSEXUALIDAD (Nueva moralidad).
  8. BIOETICA (Aborto y Eutanasia).
  9. HEDONISMO (La búsqueda del placer por encima de cualquier cosa).
  10. MUNDANALIDAD (Rasgos de la persona alejada de Dios).

 

POSIBLES SOLUCIONES ANTE ESTOS DESAFÍOS de acuerdo a la Doctrina Social de la Iglesia:

1. Desde el punto de vista político, económico y social

2. Desde el punto de vista educacional

3. Desde el punto de vista eclesial

4. Desde el punto de vista familiar

¡CUIDADO CON EL PESIMISMO o NEGATIVISMO! Como lo es el criticar, juzgar, condenar…

Una actitud de esta naturaleza, no nos ayudará a saber enfrentarnos con éxito a los diferentes desafíos que la actual sociedad humana nos plantea.

El Cardenal François Xavier Nguyen van Thuân escribió…

«El mundo es de quien lo ama y sabe dar mejor prueba de ello»
¡Cuanta verdad hay en estas palabras! En el corazón de toda persona hay una sed infinita de amor y nosotros, con el amor que Dios ha infundido en nuestros corazones, podremos saciarla".

En otras palabras, se espera de nosotros que no veamos solo lo malo o negativo del mundo, sino, más bien, que calibremos nuestra visión o enfoque y percibamos primero lo atractivo y potencialmente positivo de que hay en él. Es cuestión de concentrar nuestra atención en la bondad y el amor innato en los corazones humanos.

Pues, en el fondo, la bondad y el amor son un don inherente en el ser humano.

Para entenderlo mejor, recordemos la estrofa de una popular CANCION INGLESA REFERIDA A LA BATALLA DE WATERLOO 1815:

“Por falta de un clavo se perdió una herradura,

por falta de una herradura, se perdió un caballo,

por falta de un caballo, se perdió una batalla,

por falta de una batalla, se perdió un reino,

y todo por falta de UN CLAVO de herradura.”

¿Cuál es la MORALEJA?... Note, el Inicio aparentemente insignificante de la derrota, lo produjo un simple clavo. ¿Qué aprendemos de esto?

Que la familia es la célula de la sociedad. Las familias unidas, educadas, espirituales y respetuosas, son la esencia y el fundamento sólido y exitoso de toda sociedad.

Recuerde, la herradura de la canción simboliza a la familia, pero el Clavo es UNO MISMO. La lección que se desprende aquí es que aún antes de empezar por la familia a hacer mejoras o ajustes que la conviertan en ejemplo y modelo ante otros o para la entera sociedad, será necesario priero EMPEZAR POR NOSOTROS mismo como personas a nivel INDIVIDUAL.

No queremos que se cumpla en nuestra persona el popular refrán de: “Luz para los de afuera y oscuridad para los de adentro”…

Hacemos muy bien en repasar el siguiente texto…

ROM. 12:2 “San Pablo, rogó a sus compañeros cristianos:

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

Un traductor de la Biblia parafrasea las palabras del apóstol Pablo de esta manera: ‘No dejéis que se os moldee según el criterio de este mundo malo’ (Romanos 12:2, Guillermo Hendriksen).

La palabra griega para “renovar” es METANOIA=Renovar=Reajustar nuestra personalidad; en el fondo, nuestra forma de pensar, sentir, hablar y actuar.

Pero, ¿Cómo lograrlo?...

EDUCARNOS EN SENTIDO ESPIRITUAL es la respuesta: Lo que implica oración, estudio personal, activad como laicos, etc.

Haremos muy bien en repasar los siguientes textos, los cuales nos animan a

1 Cor. 15:58 Mantenernos ocupados en la obra del Señor…

Mat. 6:33 Buscar primero el Reino y su justicia…

Gál. 5: 22-23 Y a desarrollar los Frutos del Espíritu como cualidades que deberían caracterizarnos como genuinos cristianos-católicos. San Pablo escribe:

“En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad,  mansedumbre y dominio de sí mismo. Estas son cosas que no condena ninguna Ley." (Gálatas 5, 22-23)

En realidad, y, a fin de cuentas, el mundo que nos rodea con todos los elementos que lo integran, no es el verdadero desafío para nosotros o para nuestra familia, el verdadero y principal desafío como enemigo en este siglo XXI… somos nosotros mismos .

Pero no se desaliente, no está solo. Recuerde una vez más las consoladoras palabras del sabio rey Salomón en:

PROV. 3:5 “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia”. No confiemos en nuestra capacidad, voluntad o aguante personal. Nuestro amoroso Padre celestial promete ayudarnos. No desestime esta reconfortadora promesa.

En conclusión, felizmente recordemos que la operación del Espítitu Santo sobre nosotros nos ha hecho nuevas criaturas para algo, para cambiar y mejorar al mundo, para cambiar la sociedad. Se nos ha llamado para construir sociedades y culturas. Las personas transformadas transforman culturas. Se nos ha llamado para construir sociedades dignas. Buscamos influir con el evangelio la moralidad privada y también en la pública, en la vida individual y en la familiar, en la educación y en la comunidad, en el mundo laboral, en la política y en las leyes, en la ciencia y en la música, el objetivo redentor debe ser impregnar todo.

 

Si nos adueñamos de esta actitud o disposición mental, ésta, nos conducirá a la acción, al obrar, al poner en práctica todas las buenas cosas aprendidas. Y, así, al final de nuestros días, podremos decir junto con el apóstol Pablo:

 

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” y entonces oiremos a Cristo decirnos aquellas palabras tan anheladas:

“Bien hecho, buen siervo y fiel, ven junto