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27/05/2020
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Doctrina Social de la Iglesia

VI Semana Social Católica de Miami

El capitalismo y los socialismos son estructuras básicamente económicas que ocuparon la gran escena de la confrontación mundial durante el siglo XX. El primero nació espontáneamente en las ruinas del feudalismo y se ha caracterizado por sus mutaciones sorprendentes en el devenir histórico. Los socialismos primaron durante todo el siglo XIX como aportes teóricos en contra de los excesos y abusos de la revolución industrial basada en un liberalismo económico sin control desde el siglo precedente.

Cuando el papa León XIII promulgó la encíclica Rerum Novarum en 1891 –la Carta Magna de la Sociología Católica–, conocía muy bien los abusos del capitalismo y muy poco de la praxis de los socialistas. Ésta llegó veintiséis años después, en 1917, con el triunfo en Rusia de los bolcheviques liderados por Lenin y Trotsky y fundamentados en la teoría de Marx y Engels, que se expandió luego a América, África y Asia.

Desde entonces se ha reflexionado y escrito mucho dentro de la Iglesia. Los aportes forman un cuerpo doctrinal muy enjundioso y extenso basado en los Evangelios y la Teología Moral, que llamamos Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Ella pretende dotar a los dos sistemas económicos, anteriormente citados, de una ética moral de la que carecen.

Los Caballeros Católicos, fundados en Cuba en 1926, por el abogado sagüero Valentín Arenas recibieron como prioridad del venerable episcopado cubano el estudio y la diseminación de esta doctrina, especialmente de la encíclica de Pío XI, Cuadragesimo Anno (Cuarenta Aniversario de la Rerum Novarum) publicada a solo seis años de la fundación de esta Asociación de varones católicos. Valentín, el padre del laicado cubano, que tenía una definida vocación comunitaria, organizó las dos primeras semanas de estudios sociales en Sagua la Grande y Madruga, Cuba.

Los Caballeros Católicos en el exilio, continuadores de la obra iniciada por Arenas, hemos organizado seis bienales de contenido social con la participación de nuestra jerarquía y la primigenia inspiración de Monseñor Agustín Román (q.e.p.d.), en cuyo recuerdo actuamos.

Por ellas han desfilado lo mejor de la intelectualidad católica y secular de Cuba y del sur floridano interesada en estos retos que incluyen temas actuales, como el aborto, el tráfico humano, el salario mínimo, la justicia social, la política no partidaria, etc.

Invitamos cordialmente a todos los interesados en participar en estos esfuerzos de divulgación y/o acción social que nos contacten al teléfono (786) 282-2544 o a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Exhortamos a asistir a los eventos que organizamos cada dos años y a leer y distribuir entre amigos y conocidos los trabajos publicados en este espacio dedicado a la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Este año se han organizado charlas y conferencias los días 2, 3, 5, 6 y 8 de febrero sobre diversos temas de la DSI.

El texto de algunas de estas charlas aparecen en esta Sección bajo los títulos siguientes:

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EVANGELIO DE LA CREACION – Encíclica Laudato Si (una ojeada al Capítulo Segundo)

[ Vea el texto completo de este Capítulo y el resto de la EncíclicaAQUÍ

A continuación ofrecemos al lector interesado en esta notable Encíclica los puntos más sobresalientes de su mensaje sobre la Creación y nuestra responsabilidad de respetarla y amarla como un regalo de Dios que estamos obligados a defender y conservar. Estos puntos fueron elaborados in extenso en la charla del Jueves 5 de febrero de 2020 durante la VI Semana Social Católica."

62 - La ciencia y la religión, que aportan diferentes aproximaciones a la realidad, pueden entrar en un diálogo intenso y productivo para ambas.

I. La Luz que ofrece la Fe. 

63 - La Iglesia Católica está abierta al diálogo con el pensamiento filosófico, y las cuestiones sociales, esto se puede constatar en el desarrollo de la doctrina social de la Iglesia.

64 - “Los cristianos, en particular, descubren que su cometido dentro de la creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su Fe”. (Juan Pablo)

II. La sabiduría de los relatos bíblicos.

65 - La Biblia. El plan de Dios incluye la creación de la humanidad. “Dios vio todo lo que hecho y era muy bueno” Génesis 1,31. “Cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios” GN, 26. “El amor especialísimo que el Creador tiene por cada ser humano le confiere una dignidad infinita” Juan Pablo II “Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario” Benedicto XVI.

66 - Tres estrechas relaciones fundamentales conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra.

III. El misterio del universo.

76 - Para la tradición Judía-Cristiana, creación: es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios donde cada criatura tiene un valor y un significado. La creación es del orden del amor.

77 - El amor de Dios es el móvil fundamental de todo lo creado: “Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste, porque, si algo odiaras, no lo habrías creado” SB 11, 24 Deberíamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder.

79 - La acción de la Iglesia “debe proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo” A partir de los relatos bíblicos, consideramos al ser humano como sujeto, que nunca puede ser reducido a la categoría de objeto.

82 - La visión que consolida la arbitrariedad del más fuerte ha propiciado inmensas desigualdades, injusticias y violencia para la mayoría de la humanidad

IV. El mensaje de cada criatura en la armonía de todo lo creado.

84 - Cuando el ser humano es imagen de Dios, eso no debería llevarnos a olvidar que cada criatura tiene una función y ninguna es superflua. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios.

86 - El Catecismo 340 nos dice: “La interdependencia de las criaturas es querida por Dios

87 - El precioso himno de San Francisco de Asís.

Cantico a las criaturas

“Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el hermano Sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las formaste clara y preciosas, y bellas. Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire, y la nube y el cielo sereno, y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy humilde, y preciosa y casta.

Alabado seas, mi señor, por el hermano fuego, por el cual iluminas la noche, y es bello, y alegre y vigoroso, y fuerte.

Los obispos del Brasil: Han remarcado que toda la naturaleza, además de manifestar a Dios, es lugar de su presencia. En cada criatura habita su Espíritu vivificante que nos llama a una relación con él. El descubrimiento de esta presencia estimula en nosotros el desarrollo de las “virtudes ecológicas”

V. Una comunión universal.

89 - Las criaturas de este mundo “Son tuyas, Señor, que amas la vida” SB 11, 26.

92 - Todo ensañamiento con cualquier criatura “es contrario a la dignidad humana” Catecismo 2418.

VI. Destino Común de los bienes.

93 - Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos. “Para los creyentes, esto se convierte en una cuestión de Fidelidad al Creador, porque Dios creó el mundo para todos.

94 - El rico y el pobre tienen igual dignidad, porque “a los dos los hizo el Señor” PR 22,2. “El mismo hizo a pequeños y grandes” SB, 6. “hace salir su sol sobre malos y buenos” MT 5, 45. “Todo campesino tiene derecho natural a poseer un lote racional de tierra donde pueda establecer su hogar, trabajar para la subsistencia de su familia y tener seguridad existencial. La mirada de Jesús.

VII. La Mirada de Jesús.

96 - Dios es Padre MT 11, 25. “Miren las aves del cielo, que no siembran ni cosecha, y no tienen graneros. El Padre celestial las alimenta” MT 6,26.

97 - El Reino de los cielos es como una semilla de mostaza: …más pequeña que cualquier semilla, cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace un árbol” MT 13, 31 – 32.

98 - MT 11,19. “No es éste el carpintero, el hijo de María”

99 - “Todo fue creado por él y para él” COL 1,16. Cuando el Hijo entregue al Padre todas las cosas: “Dios sea todo en todos” 1 COL 15,28  

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El Principio de Subsidiariedad como base fundamental de una Democracia Auténtica

Charla de seguimiento a la VI Semana Social Católica en el Simposio sobre Religión y Democracia celebrado el jueves 20 de febrero en la West Dade Regional Library, en el 9445 SW Coral Way, Miami, FL

Jacques Maritain fue un filósofo y destacado politólogo, quien con el Embajador libanés Charles Habib Malik fue uno de los principales arquitectos de la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada y proclamada en Naciones Unidas en 1948. En una Conferencia organizada justo un año después por la Asociación Americana de Ciencias Políticas, en su reunión anual del 29 de Diciembre de 1949, celebrada en la ciudad de Nueva York, expresó lo siguiente:

"El Cristianismo ha anunciado a los pueblos el reino de Dios y la vida por venir, les ha enseñado la unidad del género humano, la igualdad de naturaleza de todos los hombres, hijos del mismo Dios y reunidos por el mismo Cristo, la dignidad inefable de cada alma creada a imagen de Dios, la dignidad del trabajo y la dignidad de los pobres, la primacía de los valores interiores y de la buena voluntad sobre los valores externos, la inviolabilidad de las conciencias, la exacta vigilancia de la justicia y de la providencia de Dios sobre grandes y pequeños."

Este enfoque apunta a la estrecha relación doctrinal, tanto desde la óptica del Cristianismo como desde la proyección política de la democracia, entre los efectos de la participación, su aplicación de subsidiariedad y sus consecuencias en el ámbito de la justicia social.

La encíclica Rerum Novarum, que comienza a estructurar la Doctrina Social de la Iglesia como producto de su Tradición y Magisterio, expresa en su acápite 26 que: “No es justo… que ni el individuo, ni la familia, sean absorbidos por el Estado; lo justo es dejar a cada uno la facultad de obrar con libertad hasta donde sea posible..."

LO MÁS IMPORTANTE es que esta Doctrina no está expresando un PROGRAMA DE GOBIERNO ni una IDEOLOGÍA POLÍTICA.  Lo que está expresando es la aplicación ética de la doctrina cristiana a la política y a la economía en una sociedad libre. Esta doctrina social quiere evangelizar los ambientes, el entorno de la vida en común: promover una sociedad a la medida del hombre y edificarla sobre cimientos más humanos, estructurando una verdadera teología moral que aspira a orientar la conducta humana en sociedad.

Se basa en ocho principios fundamentales en los que se cimenta la Doctrina Social de la Iglesia Católica:

1.         El principio del bien común.
2.         El destino universal de los bienes.
3.         El principio de subsidiariedad.
4.         El principio de participación.
5.         El principio de solidaridad.
6.         El principio de autoridad.
7.         El principio de los valores.
8.        El principio del amor.

Entre los mencionados, el Principio de Subsidiariedad es la base estructural de tres de los otros principios básicos sobre los que se edifica la Doctrina Social Cristiana:  el Principio del Bien Común, el Principio de Solidaridad y el Principio de Participación. Sobre todo este último, el cual sin la capacidad de acción subsidiaria en las decisiones de gobierno no podría aplicarse adecuadamente. Por tanto, el Principio de subsidiariedad es el más eminentemente político de los ocho principios enumerados, pero uno que, a su vez, se origina en los preceptos fundamentales de la doctrina cristiana.

¿Por qué?

El pensamiento cristiano afirma que es imposible promover la dignidad de la persona si no se cuidan la familia, los grupos, las asociaciones, las realidades territoriales locales, en definitiva, aquellas expresiones agregativas de tipo económico, social, cultural, deportivo, recreativo, profesional, político, a las que las personas dan vida espontáneamente y que hacen posible su efectivo crecimiento social.

¡Empezamos cuidando a la familia! Que es el fundamento de la vida cristiana. Y, por lo tanto, es también el fundamento de lo que conocemos como “sociedad civil”, que es el conjunto de todos estos estratos que deben organizarse para darle estabilidad a la nación.

Por consiguiente, para la Iglesia, el bien común se origina en la familia y se propaga desde esa base fundamental a todos los demás niveles de la vida social, cultural, económica y política de la nación.

No es aventurado afirmar que la Iglesia Católica y el Cristianismo en general han hecho muchas contribuciones a través de los siglos a la idea fundamental de la democracia, que ha ido evolucionando hasta plasmarse en el planteamiento moderno que calificamos como Democracia Participativa.

Esta evolución se consolida en épocas más recientes cuando el cardenal Chiaramonti afirmó en su homilía de Navidad,  poco antes de ser elegido como Papa Pío VII en 1800, que "la virtud cristiana hace de los hombres buenos demócratas... La igualdad no es una idea de los filósofos, sino de Cristo... y no creo que la religión católica esté en contra de la democracia" Tengamos muy en cuenta que esto lo decía  en una época en que el liberalismo de “La Ilustración”, atacaba ferozmente a la Iglesia acusándola de retrógrada y antidemocrática, hasta llegar a los extremos de persecución religiosa de la Revolución Francesa y del tenebroso jacobinismo. Es importante aclarar también que si analizamos el resto de su homilía Chiaramonti concebía la “igualdad” desde un punto de vista socio-político, es decir, como equidad ante la ley y reconocimiento de los derechos individuales, y no como una forzada igualdad económica y social al estilo del ideario jacobino y del marxismo posterior.

La base subyacente de todas estas consideraciones es lo que hoy conocemos como Principio de Subsidiariedad.

Y lo que el Principio de subsidiariedad establece es un orden por el cual (y cito del acápite 186 del Compendio): “todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda («subsidium») —por tanto de apoyo, promoción, desarrollo— respecto a las menores”.

Y este principio puede describirse en pocas palabras como un ordenamiento por el cual el Estado sólo está autorizado a “ejecutar una labor orientada al bien común cuando advierte que los particulares o los organismos intermedios no la realizan ni la pueden realizar adecuadamente.”

Por tanto, en el plano político, es importante recordar que el Cristianismo fue predominante en la Inglaterra colonial durante siglos y que los Fundadores de los Estados Unidos basaron sus deliberaciones y conclusiones en muchos principios cristianos. Sin necesidad de detallar su correspondencia con las convicciones religiosas de sus autores, podemos destacar que el concepto de subsidiariedad quedó plasmado en la Constitución de los Estados Unidos y algunas de sus enmiendas, en particular, con el reconocimiento, bajo el concepto Federal, de la soberanía de los Estados.

Alexander Hamilton explica certeramente en el Nº 33 de los famosos Federalist Papers las limitaciones que la nueva Constitución imponía al gobierno federal, subrayando que los actos y decisiones del gobierno federal quedaban  sometidos a la voluntad de los Estados y sus pueblos en cualquier caso o circunstancia en que la voluntad de éstos no violara expresamente los poderes que la Constitución concede a la Unión, subrayando como indispensable aclaración que “no se deduce de esta doctrina que los actos de la sociedad mayor que no estén de acuerdo con sus poderes constitucionales, sino que constituyan invasiones de las facultades restantes de las sociedades menores, se convertirán en la ley suprema del país. Éstos no serán otra cosa que actos de usurpación y merecerán que se les trate como tales.” Quería decir que lo que puedan resolver las sociedades menores, debe quedar a su libre albedrío sin intervención de las sociedades mayores, cuya injerencia usurparía sus funciones.

En otras palabras, el gobierno federal no debe intervenir en las cuestiones que puedan resolver los Estados, ni los Estados deben intervenir en las cuestiones que puedan resolver los condados, ni los condados en las que puedan resolver los municipios. Esto quiere decir que las soluciones deben partir desde la base comunitaria, y que cuando a ese nivel no es posible lograr esas soluciones, entonces, ¡y sólo entonces!, se recaba la intervención de las autoridades superiores en su obligación de “subsidium”, como les leí antes.

¿Cómo definirlo brevemente? Busquemos otro antecedente que parte de la Encíclica Rerum Novarum, proclamada por León XIII en el siglo XIX, la cual impulsó lo que después conocemos como Doctrina Social Cristiana, la cual fue inspiradora de Juan Pablo II en su centésimo aniversario cuando proclamó una nueva encíclica en la cual  nos brinda una certera y breve definición de este Principio, según el cual "una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de su autonomía y, en consecuencia, del pleno ejercicio de sus competencias, sino que, por el contrario, su función, en tanto que estructura de orden superior, debe consistir en sostenerle, ayudarle a conseguir sus objetivos y coordinar su acción con la de los demás componentes del cuerpo social a fin de alcanzar más fácilmente los objetivos comunes a todos". Nótese aquí la similitud con el concepto proclamado por Alexander Hamilton que les acabo de referir.

Soy Director de la Revista digital Democracia Participativa.net, en la cual interpretamosque: “La subsidiariedad supone, en primer término, reconocimiento de la autonomía de cada colectivo de la estructura para establecer sus objetivos y decidir los procesos con que intentar alcanzarlos, pero también implica diálogo y participación de todos los miembros (tanto individuales como colectivos) del grupo social en la definición de los objetivos globales, en el diseño de las estrategias para conseguirlos, en su ejecución y en su evaluación, así como el respeto de los instrumentos de autorregulación y correglamentación.”

De hecho, hacemos énfasis en esas páginas sobre este Principio de Subsidiariedad por su estrecha correlación con ese otro Principio de la Doctrina Social Cristiana que mencionamos antes: el Principio de Participación.  En el Compendio de esta Doctrina, publicado por Ediciones Paulinas, se reafirma que: “Consecuencia característica de la subsidiaridad es la participaciónque se expresa, esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que pertenece”.

Cuanto mayor es la participación, más se consolida la democracia.  Y no se trata de demagogia ni de populismo ni, mucho menos, de doctrina religiosa, sino de trasparencia y de intervención popular bien informada. Cuanto más participativa es la democracia, mayor es la influencia de la opinión pública en las decisiones que atañen al bien común, la justicia social y el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Y esa es precisamente la importancia del Principio de subsidiariedad.

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VI Semana Social Católica – La doctrina social de la Iglesia: Amor y justicia

 Caballeros Católicos auspician reflexiones sobre cómo 'construir el reino de los cielos aquí en la tierra'.


A veces suena muy difícil de explicar y comprender: la doctrina social de la Iglesia. ¿A qué se refiere? ¿Cómo se practica?

En la fiesta de La Candelaria, el obispo auxiliar de Miami iluminó fácilmente la respuesta. Se trata de poner en práctica el mandamiento de amar a Dios y amar al prójimo para “construir el reino de los cielos aquí en la tierra”.

Con esas palabras, Mons. Enrique Delgado inauguró la Semana Social auspiciada cada dos años por los Caballeros Católicos de la Arquidiócesis de Miami. La semana comenzó con la Misa celebrada por el obispo el 2 de febrero en la iglesia St. John the Apostle, en Hialeah, y concluyó el 8 de febrero en la Ermita de la Caridad con otra Misa, esta vez celebrada por Mons. Thomas Wenski, arzobispo de Miami. 

El propósito de la Semana Social es aprender y reflexionar sobre la teología moral y la doctrina social de la Iglesia, teniendo en cuenta sobre todo las encíclicas Rerum Novarum de 1891, y su sucesora, Cuadragesimo Anno, escrita con motivo del cuarenta aniversario de Rerum Novarum.

El Dr. Santiago Cárdenas, de los Caballeros Católicos, lo explicó así: “La doctrina social es una aplicación del Evangelio”.

“¿Por qué se demoró 17 siglos (en llegar)? Hay que preguntarle al Espíritu Santo”, dijo Cárdenas. Pero “llegó en el momento preciso”, ya que, en 1891, el mundo pasaba por la revolución industrial, que cambió la manera en que los hombres y mujeres trabajaban, así como la manera en que las ciudades, sociedades y pueblos se organizaban, sobre todo en términos económicos.

“Lo que se entiende mal es que (la doctrina social de la Iglesia) es una teoría económica. No es el capitalismo ni el socialismo. Es teología moral — la aplicación de la moral a esas dos teorías económicas” que no tienen filosofía de por sí, dijo Cárdenas. “La Iglesia trata de iluminarlo desde el punto de vista teológico.”

De hecho, dijo Mons. Delgado, “existen muchas encíclicas escritas por diferentes papas” sobre temas como los salarios justos, los estándares morales en los negocios, la resolución pacífica de los conflictos humanos y hasta el cambio climático, esta última escrita por el Papa Francisco.

Pero en el fondo, dijo, la doctrina social de la Iglesia busca concientizar a la humanidad de que “todos somos hijos de Dios” y “cada uno depende de todos”.

Añadió que la meta de tantas encíclicas y enseñanzas es, según dijo San Juan Pablo II, “la formación de la conciencia de los seres humanos” para practicar “un amor que nos lleve a la justicia”, ya que como también dijo San Juan Pablo, “no puede existir paz sin justicia”.

Mons. Delgado apuntó que “cada vez que hacemos un acto de caridad a nuestros hermanos, estamos creando el reino de Dios aquí en la tierra”.

La Semana Social siguió el 3 de febrero en la iglesia St. Timothy, en Miami, con una presentación sobre el “Salario Mínimo”. El 5 de febrero se dieron dos presentaciones simultaneas. Una, sobre "Las encíclicas", en la Casa de los Cursillos de Cristiandad, en Miami; y otra, sobre la “Sociología Católica”, en la iglesia St. John, en Hialeah. La sesión del 6 de febrero tuvo lugar a en la Casa Manresa, de los jesuitas, en Miami. El tema fue la “Conversión Ecológica”.

Antes de la Misa de clausura el 8 de febrero en la Ermita, hubo un foro abierto a toda opinión. El moderador fue Alberto Muller, y el invitado de Cuba fue Dagoberto Valdés quien dio una conferencia sobre “El daño antropológico en las sociedades totalitarias”.

Los Caballeros Católicos, fundados en Cuba en 1926, recibieron como prioridad del episcopado cubano el estudio y la diseminación de la doctrina social de la Iglesia, especialmente de la encíclica de Pío XI, Cuadragesimo Anno, publicada a solo seis años de la fundación de la asociación. Las dos primeras semanas de estudios sociales tuvieron lugar en Cuba.

“Los Caballeros Católicos en el exilio, continuadores de la obra, hemos organizado seis bienales de contenido social con la participación de nuestra jerarquía y la primigenia inspiración de Mons. Agustín Román, en cuyo recuerdo actuamos”, dijo Cárdenas. “Por ellas han desfilado lo mejor de la intelectualidad católica y secular de Cuba y del sur floridano interesada en estos retos que incluyen temas actuales, como el aborto, el tráfico humano, el salario mínimo, la política no partidaria, etc”.

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Educación y Espiritualidad Ecológica – Encíclica Laudato Si (una ojeada al Capítulo sexto)

 

 

 

[ Vea el texto completo de este Capítulo y el resto de la Encíclica AQUÍ


 

A continuación ofrecemos al lector interesado en esta notable Encíclica los puntos más sobresalientes de su mensaje sobre la educación y la ecología, así como sobre nuestra responsabilidad de respetar y amar el medio amiente en que vivimos para conservarlo en beneficio de las generaciones futuras. Estos puntos fueron elaborados in extenso en la charla del Jueves 5 de febrero de 2020 durante la VI Semana Social Católica."

202 - Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Se destaca así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración.

I. Apostar por otro estilo de vida.

203 - El consumismo excesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecno económico.
El ser humano “acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie, actúa con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado”. (Romano Guardini)

204 -La situación actual del mundo “provoca una situación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo”. Mientras más vacío está el corazón, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir.

206 - Comprar es siempre un acto moral, y no solo económico (Benedicto XVI) . Por eso el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros.

207 - La Carta de la Tierra nos invitaba a todos a dejar atrás una etapa de autodestrucción y comenzar de nuevo, pero todavía no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible. Que nuestro tiempo sea un despertar ante la vida; la resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.

II. Educación para la alianza entre la Humanidad y el ambiente.

209 - La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos.

210 - Ahora se tiende a incluir una crítica de los mitos de la modernidad basados en la razón instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y también a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico; el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios.

211 - Hay educadores capaces de una ética ecológica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y cuidado basado en la compasión. Esta educación debe crear una “ciudadanía ecológica”. Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un comportamiento ecológico. Asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación puede motivar el cuidado del ambiente: evitar el uso del material plástico y del papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar solo lo que se va a comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir, plantar árboles, apagar luces innecesarias.

213 – Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, en las parroquias, los seminarios, las diferentes instituciones. La familia constituye la sede de la cultura de la vida. En las familias se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida. La familia es el lugar de la formación integral.

215 - “No debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente” San Juan Pablo II

III. Conversión Ecológica.

216 - Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir.

219 -A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales. La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.

221 - Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar

IV. Gozo y paz.

222 - La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres.

223 - Gozan de lo simple. Desarrollan otros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración.

224 - Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar, y conjugar todos los grandes valores. No es fácil desarrollar una sana humildad y una feliz sobriedad si nos volvemos autónomos, si excluimos de nuestra vida a Dios y nuestro yo ocupa su lugar, si creemos que nuestra propia subjetividad la que determina lo que está bien o lo que está mal.


225 - Ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común.

226 - La actitud del corazón, Jesús nos enseñaba esta actitud cuando nos invitaba a mirar los lirios del campo y las aves del cielo; ante la presencia de un hombre inquieto “detuvo en él la mirada y lo amó” Marcos 10, 21.

V. Amor civil y político.

228 - El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Podemos hablar de una fraternidad universal.

229 - Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos con otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena de ser buenos y honestos. La destrucción de todo fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos contra otros para preservar los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente.

230 - El ejemplo de Santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, una palabra amable, una sonrisa, un pequeño gesto que siembre la paz y la amistad.

231 - El amor social es la clave de un auténtico desarrollo: “Para plasmar una sociedad más humana, más digna de la persona, es necesario revalorizar el amor en la vida social a nivel político, económico, cultural, haciéndolo la norma constante y suprema de la acción” Compendio DSI 582.

VI. Signos sacramentales y descanso celebrativo.

233 - El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo interior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las cosas.

235 - A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto. El agua, el aceite, el fuego y los colores son asumidos con toda su fuerza simbólica y se incorporan en la alabanza. La mano que bendice es instrumento del amor de Dios y reflejo de la cercanía de Jesucristo que vino a acompañarnos en el camino de la vida.

236 - La Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: “Sí, cósmico Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, La Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo” (Ecclesia de Eucharistia). San Juan Pablo II.

237 - El día del descanso, cuyo centro es la Eucaristía, derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres.

VII. La Trinidad y la relación entre las criaturas.

238 - El Padre es la fuente última de todo, amoroso y comunicativo de cuantos existe. El Hijo a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos.

240 - Porque la persona humana más crece, más madura y más se santifica a medida que entre en relación, cuando sale de sí misma para vivir en comunión con Dios, con los demás y con todas las criaturas.

VIII. Reina de todo lo creado.

241 - María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado.


242 -En la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de San José.

IX. Más allá del sol.

243 - Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios. 1 CO 13, 12.. La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para aportar a los pobres definitivamente liberados.


ORACION CRISTIANA CON LA CREACION.

 Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas, que salieron de tu mano poderosa, Son tuyas, y están llenas de tu presencia y de tu ternura. Alabado seas.

Hijo de Dios, Jesús, por ti fueron creadas todas las cosas. Te formaste en el seno materno de María, te hiciste parte de esta tierra, y miraste este mundo con ojos humanos. Hoy estás vivo Espíritu Santo, que con tu luz orientas este mundo hacia el amor del Padre y acompañas el gemido de la creación, tú vives también en nuestros corazones para impulsarnos al bien. Alabado seas.

Señor Uno y Trino, comunidad preciosa de amor infinito, enséñanos a contemplarte en la belleza del universo, donde todo nos hablas de ti.

Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado. Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.

Dios de amor, muéstranos nuestro lugar en este mundo como instrumentos de tu cariño por todos los seres de esta tierra, porque ninguno de ellos está olvidado ante ti. Ilumina a los dueños del poder y del dinero para que se guarden del pecado de la indiferencia, amen el bien común, promuevan a los débiles, y cuiden este mundo que habitamos. Los pobres y la tierra están clamando: Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor, para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura. Alabado seas.

Amén.   

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