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11/12/2017

"Tras la huella" en Cuba

  • Agustín Figueroa Galindo
  • Visto: 342

La corrupción anida en todos los estratos de la sociedad cubana
bajo un caótico totalitarismo.
Ni siquiera los casos de delitos comunes encuentran justicia.

Esta historia la cuenta el señor Orlando Dueñas Gómez, al cual le robaron en su casa el pasado 28 de abril. Él efectuó la denuncia en la 5ta Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en el municipio Playa, pues le sustrajeron 14 mil CUC y mil US$ que provenían de la venta de una Municipios al Oeste de la ciudad de La HabanaMunicipios al Oeste de la ciudad de La Habanacasa heredada de su padre. La denuncia con el número 25632/17 la recibió el 1er. teniente Lázaro Sandar Hernández.

En el primer contacto el oficial le aseguró a Orlando que localizaría a los tres sospechosos del caso para comenzar el proceso investigativo. Los sospechosos conocidos como Jorge Luis Roche Delgado (alias Machichi), vecino de calle 29 entre 52 y 54, en el propio municipio y dos mujeres que responden a los nombres de Danuirca y Anair.

Asegura Orlando que conocía a “Machichi” antes que sucedieran los hechos, y el sospechoso le contó que tenía buenas relaciones con la policía de la referida 5ta Unidad; y aseguró que había negociado con el sub oficial Sánchez, cuando por 100 cuc el policía le había entregado un motor que se encontraba ocupado en la Estación.

La víctima explica que él está seguro que en esta unidad policial no se le ha dado la debida atención a su denuncia. El investigador 1er teniente Lázaro, molesto por las visitas que él ha realizado a la Unidad para preguntar por el proceso, lo amenazó diciéndole que iba a pasar su denuncia al Municipio, para que cerraran su expediente.

No obstante, los individuos, arrestados bajo sospecha del robo fueron puestos ante él en un careo y dejados en libertad ese mismo día; por lo que Orlando se quejó al investigador y la respuesta no se hizo esperar: “Yo soy la autoridad y conozco mi trabajo, no me estorbe más”.

Pasados algunos días, trasladaron la denuncia para la 8va. Unidad de la PNR del Reparto Siboney, en el mismo municipio y la acusación la atendió el investigador mayor Wilfredo, quien le manifestó que su caso estaba viciado y llevaba muchos días frío, que él veía pocas posibilidades de resolverlo. No obstante, realizaron otro careo entre Orlando y un detenido, pero tampoco dio resultados positivos y lo pusieron en libertad.

En busca de una solución, la víctima se dirigió a 110 y 3ra., donde se encuentra la Unidad Municipal de Investigación, se entrevistó con el teniente coronel Duvergel, quien llamó por teléfono al 1er teniente Lázaro, para preguntarle sobre el caso. El oficial en cuestión le respondió que puso en libertad al sospechoso por falta de pruebas y que lo mantendría en seguimiento.

En un estado de desespero, al ver que pasaban los días y no se resolvía su problema, se presentó en la Fiscalía Municipal y después en la Fiscalía General de la República, donde tampoco encontró una respuesta a su demanda.  También se personó en la Dirección General de la PNR en dos ocasiones, entrevistándose con sendos Coroneles del Departamento de Atención a la Ciudadanía, los que le informaron que su caso tenía que solucionarlo la policía del municipio Playa.

También fue al Ministerio del Interior en la Plaza de la Revolución y contactó en el Departamento de Atención a la Ciudadanía, con el 1er teniente Pablo, quien según cuenta Orlando se quedó dormido mientras le comentaba lo acontecido. Al llamarle la atención la víctima, le contestó que el caso no le pertenecía que tenía que dirigirse a la Policía de su municipio.

Como solución final acudió al Consejo de Estado, donde fue escuchado por una señora que se presentó como Isis y le dijo que esperara la respuesta en 20 días, pero jamás ha llegado a las manos de Orlando la contestación.

Después de tantas quejas y de acudir a las diferentes instancias estatales, el teniente coronel Duvergel lo citó y le informó que su expediente había sido estudiado y que la policía había realizado su trabajo correctamente.

En la actualidad este joven se encuentra en la calle y sin dinero, a pesar de que fue una persona que un día creyó en la “justicia revolucionaria”, porque como tantos miles de cubanos, combatió en Angola entre los años 1982 y 1984 y fue condecorado con la distinción “Medalla de 1er Orden”, por su participación en la batalla de Canganba. La falta de atención a su situación ha provocado que entregue el carné de la Unión de Jóvenes Comunista.

Los robos, crímenes y otras actividades delictivas cometidas en el país, solo tienen respuesta en el programa televisivo “Tras la Huella”, una copia del CSI americano, donde todos los casos se solucionan de forma favorable, por la eficiencia de la PNR.

La Habana, 2 de agosto de 2017