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22/11/2017

Continúa represión de los Castro contra la libertad de expresión

  • Vladimir Turró
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La Habana, Jun.15.─ Las declaraciones hechas por el gobernante cubano Raúl Castro acerca de la eliminación de los cursos impartidos a periodistas independientes en la Sección de Intereses de los Estados Unidos en la Habana y la incrementada represión llevada a cabo en la actualidad contra los reporteros, demuestra, una vez más, el irrespeto hacia los derechos fundamentales de los seres humanos y en especial a la libertad de expresión. 

Este 14 de junio se cumplió el octavo domingo consecutivo en que la policía política arresta a este reportero con el fin de impedir la asistencia al parque Gandhi ubicado en la calle 5ta entre 26 y 28 en el municipio Playa, para imposibilitar la toma de imágenes y videos de golpizas, torturas y actos de barbarie, a los que son sometidos hombres y mujeres que exigen, a través de la protesta pacífica, la inmediata liberación de todos los presos políticos.

Durante los tres primeros domingos pude corroborar, en carne propia, los estrangulamientos y la manera cruel en que actúa la policía contra activistas y periodistas.

Conducido en esas ocasiones, al igual que todos, de manera extremadamente violenta al centro policial conocido como el Vivac, fui instruido por oficiales de la seguridad del estado por los cargos de desorden público, a pesar, de que fueron ellos los que hicieron el desorden.

Ante el peligro que represento, al parecer, para la seguridad nacional del régimen Castrista por mi labor como reportero tratando de informar la realidad cubana, los esbirros entonces me han amenazado con matarme, al igual que a mi familia, e incluso, he sufrido torturas dentro de sus autos donde me han tenido herméticamente cerrado por más de 12 horas expuesto al sol sin alimento, ni agua, y lo mismo han hecho con diferentes corresponsales, además de tomar la determinación de rodear las viviendas con varios efectivos de la policía política dos o tres días antes de cada domingo, para así impedir la asistencia al escenario de batalla.

En la tarde del pasado viernes, fui visitado por la teniente coronel Marta, según ella, visitadora política del Cuartel General de la seguridad del estado conocido como Villa Marista, creo que muy mal llamado, porque de villa no tiene nada. Muy respetuosamente me amenazó nuevamente, porque ya lo habían hecho en el pasado otros oficiales, con aplicarme la ley mordaza, advirtiéndome, según ella, para mi bienestar, que incurría en un delito por transmitir falsas informaciones fuera de Cuba, por lo que podrían encausarme con penas de hasta 30 años de cárcel.

Luego de su amable visita, al salir de mi casa me dejó el regalo de unos cinco oficiales de la policía política y dos autos policiales con cuatro uniformados, quienes se mantuvieron allí hasta el domingo en la mañana que decidí salir, por lo que fui arrestado y conducido a una pequeña estación policial en el poblado de Bejucal, donde permanecí desde las 10:30 am hasta las 5:00 pm.