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18/07/2019
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El asbesto en Cuba: un crimen impune

Cuba es de los pocos países en el mundo (incluyendo a China, Corea del Norte y la India) donde se sigue utilizando el asbesto sin restricción alguna para la construcción y también para la fabricación de diversos productos.  En algunos otros países se sigue utilizando con algunas restricciones, como son Irán, Sri Lanka, Bolivia, Zimbabwe, Nigeria, Ecuador, México e Indonesia, entre otros.  Sin embargo, el asbesto/amianto (en sus cinco formas anfibólicas: amosita, antofilita, actinolita, crocidolita y tremolita) está prohibido por el Convenio de Rótterdam, firmado por más de cien países.

El asbesto o amianto es un mineral fibroso compuesto de silicatos de cadena doble que goza de una alta resistencia a las altas temperaturas y una baja combustibilidad.  Es altamente tóxico y mortal para las personas expuestas a sus fibras.  No hay nivel seguro de protección al asbesto, que provoca dos enfermedades mortales:  el mesotelioma y la asbestosis.

En una denuncia publicada en El Nuevo Herald, el columnista Adolfo Rivero Caro  revela que "por increíble que parezca, los centenares de fábricas y talleres dedicados a treas de construcción y que trabajan con asbesto en Cuba no utilizan absolutamente ningún equipo de protección."  Además, el gobierno cubano no informa a los trabajadores de los graves peligros de trabajar en contacto con este mineral.

Revela también Rivero Caro que "toda la industria de la construcción en Cuba está basada en asbesto", donde se fabrican, además, "paredes, pisos, tuberías, válvulas, bombas, turbinas y tanques de cemento [que] están hechos todos con asbesto" y que "la dictadura castrista está comprometiendo deliberadamente la salud de la clase obrera y la del pueblo cubano para poder mantener sus míseros niveles de construcción".