EE.UU. reconoce a Sudán del Sur y promete ser firme socio

EE.UU. reconoce a Sudán del Sur y promete ser firme socio

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WASHINGTON.-  Estados Unidos reconoció oficialmente a la República de Sudán del Sur, el 9 de julio, y prometió una asociación firme ahora que los sursudaneses empiezan a construir un nuevo país después de décadas de guerra civil.

El presidente Obama emitió el reconocimiento oficial del país más nuevo del mundo, en Washington, mientras en Yuba, la capital del nuevo país y en todo Sudán del Sur se realizaban ceremonias y celebraciones de independencia.

"Hoy se nos recuerda que después de la oscuridad de la guerra, la luz de un nuevo alba es posible", dijo Obama. "Una orgullosa bandera ondea sobre Yuba y el mapa del mundo se ha vuelto a trazar".

"Estos símbolos hablan con la sangre que ha sido derramada, las lágrimas que han brotado, los votos que se han emitido, y las esperanzas que se han hecho realidad para tantos millones de personas", agregó.

Obama dijo que el 9 de julio marca la creación de dos nuevos vecinos: Sudán del Sur y Sudán, país del cual el sur se separó. El pueblo de Sudán del Sur votó por la independencia en un referéndum nacional de una semana de duración, la votación comenzó el 9 de enero. Ese voto fue estipulado por el Acuerdo de Paz Integral de 2005 que puso fin a dos décadas de guerra civil.

La secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Rodham Clinton hizo eco de la declaración del presidente, al decir, que "la independencia presenta un nuevo comienzo para el pueblo de Sudán del Sur; una oportunidad de construir una nación que represente los valores y las aspiraciones de su pueblo".

"Los desafíos son muchos, pero el pueblo sursudanés ha demostrado su capacidad de superar enormes trabas", agregó. "Estados Unidos seguirá siendo un socio firme a medida que Sudán del Sur busca enfrentar pacíficamente estos desafíos y construir una sociedad libre, democrática e inclusiva".

Los vecinos africanos de Sudán del Sur y la Unión Africana desempeñaron un papel esencial en hacer posible el 9 de Julio, dijo Obama. "El Acuerdo de Paz Integral debe aplicarse plenamente, el estatus de Abyei debe ser resuelto mediante negociaciones, y la violencia y la intimidación en Kordofan del Sur, especialmente por parte del gobierno de Sudán, deben terminar", agregó Obama.

La delegación presidencial de Estados Unidos estuvo encabezada por la representante permanente de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Susan Rice, e incluyó al ex secretario de Estado Colin Powell, quién firmó el acuerdo de paz de 2005 en nombre de Estados Unidos. "En nombre del presidente Obama, de mis colegas delegados, y del gobierno y el pueblo de Estados Unidos, cordialmente damos la bienvenida a la República de Sudán del Sur a la comunidad de países soberanos", dijo Rice durante las ceremonias de independencia.

"Saludamos a quienes no vivieron para ver este momento - desde líderes como el Dr. John Garang hasta los ciudadanos comunes y corrientes que descansan en tumbas sin marcar", agregó Rice. "No podemos traerlos de vuelta. Pero podemos rendir homenaje a su memoria al trabajar juntos para hacer de Sudán del Sur un país digno de su sacrificio".

La transición pacífica a la independencia para Sudán del Sur fue un hito importante tras cinco décadas de guerra civil y conflicto. La última guerra civil, de 1983 a 2005, culminó en 2005 en el acuerdo de paz que condujo a la independencia del 9 de julio. Estados Unidos desempeñó un papel clave en negociar el acuerdo de paz de 2005, y ha sido el principal donante de ayuda por muchos años.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) proporcionó ayuda técnica y material que fue esencial para realizar el referéndum de enero sobre la autodeterminación. USAID apoyó la adquisición de materiales de registro y votación, educación de votantes, y ayuda a los observadores nacionales e internacionales para asegurar que la Comisión y Oficina de Referéndum de Sudán del Sur tuvieran la capacidad de llevar a cabo un referéndum fidedigno y oportuno.

Desde la firma del acuerdo de paz, USAID ha trabajado en estrecha colaboración con el nuevo gobierno para proporcionar acceso a agua limpia a un millón de personas; aumentar casi al cuádruple la matriculación de niños en las escuelas; y establecer herramientas como instituciones de microfinanciación para crear oportunidades económicas.

Posteriormente este año, Estados Unidos auspiciará una conferencia internacional de compromiso para proporcionar a los líderes de Sudán del Sur una plataforma para presentar la visión del futuro que tienen para su país y para que los socios internacionales se comprometan en áreas prioritarias de apoyo y colaboración, según informa el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Ceremonia de Independencia

Marcaron la celebración de independencia del mediodía en Yuba el cambio de banderas nacionales de la de Sudán a la de Sudán del Sur y la firma de la nueva constitución por el presidente del Sudán del Sur Salva Kiir Mayardit. Hubo desfiles militares, oraciones, recepciones y celebraciones en la calle ahora que los sursudaneses comienzan una nueva era.

Delegaciones de todo el mundo asistieron a las ceremonias realizadas en el centro de Yuba. Sudán reconoció oficialmente a Sudán del Sur y el presidente sudanés Omar Al-Bashir asistió y habló en las ceremonias de independencia. Después de firmar la nueva constitución, Kiir prestó juramento al cargo seguido de la interpretación del himno nacional.

Se anticipa que dentro de una semana Sudán del Sur será reconocido por las Naciones Unidas como el 193º país miembro y el 54º país africano de la ONU.

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://iipdigital.usembassy.gov/iipdigital-es/index.html )

Sudán del Sur: Lecciones aprendidas en la mesa de negociaciones

Por Princeton N. Lyman

(El embajador Princeton N. Lyman, enviado especial de Estados Unidos para Sudán, escribió este artículo que apareció en el sitio web de CNN el 8 de Julio).

 

Mañana, Sudán del Sur declarará su independencia, y se unirá a la comunidad internacional como el 195º estado independiente del mundo. Esta es una ocasión muy importante para las personas de Sudán del Sur, mucho más notable por haber presenciado el proceso desde dentro.

El verano pasado, pocos esperaban que el proceso de paz de Sudán llegara tan lejos. Muchos creyeron que habría un regreso a la guerra y que Sudán volvería al ciclo de conflicto violento que había marcado dos décadas de su pasado y cobrado dos millones vidas.

Cuando entré a formar parte de las negociaciones el verano pasado, me sorprendió que a pesar de las líneas divisorias y las tensiones amargas entre las partes, Jartum y los líderes de Yuba estaban cansados de la guerra y no tenían deseos de volver a esta. Las negociaciones sobre asuntos difíciles fueron intrincadas y algunas veces hubo choques armados. Pero cada vez los líderes evitaban más un conflicto más amplio y nunca dejaron la mesa de negociaciones.

Se dieron cuenta de que fuesen las que fuesen las cuestiones que los dividían, sus respectivos territorios estaban ligados inextricablemente por vínculos económicos, sociales y políticos. Aún cuando los sursudaneses habían votado el 9 de enero por separarse de Sudán y crear un nuevo país, la gente en ambos lados de la frontera seguía comerciando, iba y volvía y dependía para su sustento de lo que llegarían a llamarse unas "fronteras flexibles".

Aprendí también que el peso de la opinión mundial importa. Cuando en septiembre de 2010, el presidente Obama reunió a los líderes de países de todo el mundo en las Naciones Unidas en Nueva York para dialogar sobre Sudán, los vicepresidentes tanto del norte como del sur de Sudán se sentaron para oír durante horas que la paz no era sólo una preocupación suya sino también de sus vecinos, de sus amigos, de sus donantes y de sus socios comerciales. De muchas otras maneras y muchas otras veces en el año siguiente, este mensaje se envió claramente a Sudán. Muchos países y organizaciones contribuyeron más directamente al proceso de paz.

Estados Unidos siguió profundamente involucrado. Como mis antecesores, he viajado a Sudán y a los países vecinos más de la mitad de mi tiempo - por lo menos una docena de viajes desde el mes de agosto pasado. He participado en las negociaciones, he trabajado con cada parte individualmente, he ofrecido soluciones a problemas delicados y ofrecí la perspectiva de un futuro más brillante tanto para el norte como para Sudán del Sur una vez que la paz se lograra, al hacer la tierra abierta a la inversión, a la asistencia y a un mayor comercio. El presidente Obama, el vicepresidente Biden, la secretaria de Estado Clinton, la representante permanente de Estados Unidos en las Naciones Unidas Susan Rice y muchos otros funcionarios contribuyeron con sus voces e influencia política a esta causa.

A fin de cuentas, se trata de lo que el pueblo quiera. El pueblo de Sudán ha sufrido décadas de guerra. Sus perspectivas económicas son débiles a no ser que las dos partes puedan llegar a un acuerdo sobre cómo compartir valiosos recursos, cooperar en otras áreas económicas y promover juntos la viabilidad y estabilidad uno del otro.

La mayoría abrumadora de sudaneses, del norte y del sur, quieren alimentos suficientes para alimentar a sus familias, educación para sus hijos y seguridad para sus seres queridos. Desean la libertad de poder expresar sus opiniones, escoger a sus líderes y llegar a ser participantes activos en la vida política y social. Estos son los imperativos que al final han impulsado el proceso de negociación y han permitido que los negociadores lleguen a un acuerdo suficiente para seguir adelante y evitar el retorno a la guerra.

Aprendí también que los individuos importan. Durante meses de reuniones y viajes diplomáticos entre Washington, Nueva York, Jartum, Yuba, y Adís Abeba, vine a darme cuenta de la conexión profundamente personal entre los negociadores de Sudán. Muchos de ellos asistieron juntos a la escuela antes que la guerra los apartara. Conocen a las familias uno del otro, han compartido innumerables tazas de té y a menudo tomaban un descanso de las largas horas de lucha en la mesa de negociaciones para compartir juntos una tranquila cena. Tienen una comprensión profunda y muy personal uno del otro que los extraños nunca comprenderán completamente.

No obstante, con frecuencia, el pozo profundo de amargura, recriminación y dolor surgía a la superficie y agudos intercambios reemplazaban las sutilezas diplomáticas de unos minutos antes, recordándonos que la paz no se alcanza fácilmente, los recuerdos no se aplacan fácilmente y las sospechas no se eliminan fácilmente. Sin embargo hay que reconocer, que no obstante, regresaron una vez más, en realidad repetidas veces, a la tarea que los ocupaba, a su compromiso con las necesidades de paz para sus pueblos.

La transición pacífica a la independencia para Sudán del Sur no es una coincidencia. Es la culminación de seis años de diálogo y reflexión, de escoger la paz y no la guerra y de buscar un futuro más brillante en vez de volver a un pasado más oscuro. Es resultado también del compromiso a favor de la paz y la justicia de gentes de todo el mundo, mediante sus gobiernos, sus grupos de apoyo y sus organizaciones religiosas.

Aunque aún queda mucho por hacer, estoy orgulloso de que Estados Unidos haya estado al frente de este compromiso. Nos servirá bien que haya paz en esta parte de África, que los trastornos y las crisis humanas ya no dominen la escena, y el acoger a un nuevo socio en la búsqueda de un mundo más estable y próspero.


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Author of this article: Merle Kellerhals Jr.

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