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Nelson Amaro
Asesor de Rectoría en Proyectos y Relaciones Internacionales,
Universidad del Istmo, Guatemala
Esta elaboración quiere concentrarse en ofrecer 4 reflexiones claves para leer el informe “Guatemala: Proceso Electoral 2007”, realizado por el Departamento de Investigaciones Sociopolíticas de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, ASIES, con sede en Guatemala. Su principal propósito es servir de una introducción independiente, desde afuera de la institución que participó en la mismo, a su lectura y crearle un contexto, al trabajo de recopilación estadística que se presenta. Nos referiremos seguidamente al peso de la carga histórica en las elecciones venideras, el problema de un “estado fallido” o “inconcluso” en el país que alienta la falta de gobernabilidad de la cual la fragilidad de los partidos políticos es una consecuencia y por último, como todo ello repercute en los mensajes a la ciudadanía por parte de los candidatos.
(1) El peso de la carga histórica en las elecciones.
La lectura de los acontecimientos políticos de Guatemala necesitan ir a su pasado relativamente reciente para comprender los alineamientos de fuerzas que se van a presentar en la contienda electoral que tendrá lugar el próximo 9 de septiembre. Guatemala sufre una polarización de su estructura social en 1954, a lo largo del eje de la “Guerra Fría”, como resultado de la caida de Arbenz, quien en la postrimerías de su mandato presentaba un proceso de radicalización que lo llevaba a identificarse con la esfera de influencia internacional orientada la Unión Soviética y los países socialistas, como oposición a la política norteamericana de los años 50s, marcada por un excesivo celo respecto a cualquier brote que pusiera en peligro en su traspatio sus políticas de defensa continental.
Una coalición semejante a la formada en el año 1959-61 en relación con Cuba, logra articularse y da al traste con los esfuerzos de instaurar la primera experiencia dominada por el socialismo marxista en América Latina. Ernesto Guevara, el “Ché” tiene que haber desprendido lecciones respecto a este evento que irían a influenciar las decisiones políticas de entonces en la isla. El vivía y militaba en Guatemala en 1954 y expresa el aliento de esos instantes:
"Yo traté de formar un grupo de jóvenes como yo para luchar contra los aventureros (de la United Fruit). En Guatemala era necesario pelear y casi nadie peleó. Era necesario resistir y casi nadie quiso hacerlo."
[ Ernesto Guevara, Che: Selected Works of Ernesto Guevara, ed. Rolando Bonachea y Nelson Valdés (Cambridge: MIT Press, 1970) 364 ]
No obstante cuando ese evento ocurre, segmentos del Ejército, algunos grupos industriales, parte de las clases medias urbanas y grupos sindicalizados de obreros urbanos y campesinos, beneficiados por las transformaciones producidas por la Revolución de Octubre de 1944, que posibilitó después de un largo periodo, un juego democrático con Juan José Arévalo al frente (1945-1952), todavía creían en el proyecto de una Guatemala distinta. Por cierto, Arévalo se alineó en gran medida con los regímenes social demócratas de Carlos Prío en Cuba, los Rómulos en Venezuela y Figueres en Costa Rica, realizando acciones concertadas contra los dictadores que todavía prevalecían en el área a través de la llamada “Legión del Caribe”. Arbenz (1952-54) posteriormente radicaliza este proceso y va alienándose gran parte de la sociedad guatemalteca, incluyendo al Ejército del cual formaba parte, que al final es el factor decisivo para su derrocamiento.
El Ejército guatemalteco como resultado de esta situación se convierte en el garante y árbitro de la estabilidad del país desde esa fecha y en forma práctica ya sea a través de civiles o de figuras de sus propias filas prácticamente dirige los destinos del país hasta la llamada “transición democrática” en 1986, cuando triunfa el Partido Democracia Cristiana con más de 70% del electorado y llega a la Presidencia de la República, Vinicio Cerezo. Anteriormente (1954-1986), sectores moderados contribuyeron a una incipiente democracia de carácter limitado que exigía para poder participar en base a institutos políticos y elecciones, un alineamiento a favor de “Occidente” en la Guerra Fría, la exclusión de segmentos políticos de izquierda extrema, la aceptación del Ejército como garante de esa estabilidad y el refuerzo de la coalición triunfante contra Arbenz, que fue resultado de una alianza entre la institución militar, el gobierno norteamericano, la Iglesia Católica y los estratos más altos vinculados al cultivo del café principalmente.
(2) ¿Tiene Guatemala un “estado inconcluso” o “fallido”?
No obstante, los cambios en esta situación vienen menos de la oposición insurgente armada que se instala con mayor o menor fuerza en el país durante ese periodo, y más como resultado de cambios que se operan en el mundo en gran escala. Integrantes de la alianza toman rumbos inesperados. Por ejemplo, es la baja oficialidad del Ejército representada por tenientes tales como Luis Turcios Lima y Jon Sosa quienes dirigen la guerrilla. Luego, es un segmento militar quien derroca al General Efraín Ríos Montt para posibilitar una nueva Constitución (1985) y el inicio de la transición democrática posterior. El propio Ríos Montt se había separado de la corriente principal del poder militar. Por otro lado, es nada menos que el Presidente Carter en EEUU, quien corta la ayuda militar a Guatemala a principios de los 80s, alarmado por la violación a los derechos humanos que prevalece en el país.
Más todavía, son los grupos de acción católica rurales, animados por la nueva Teología de la Liberación y sacerdotes predicadores de la misma, los que integran parte de los contingentes guerrilleros en las áreas rurales e indígenas de Guatemala a finales de los 70s y principios de los 80s. Por último, la vieja oligarquía agraria da lugar al empuje industrial, comercial y bancario, resultado de la integración centroamericana iniciada en los sesentas que obliga a una recomposición de los estratos altos socioeconómicos del sistema social guatemalteco.
La alianza social que articulaba un estado anticomunista, de democracia limitada basada en el Ejército, tenía que ceder a un nuevo arreglo institucional que todavía está reinventándose en la realidad guatemalteca. A Vinicio Cerezo, le suceden Jorge Serrano (1991-93), Ramiro de León Carpio (1993-1996), Alvaro Arzú (1996-2000), Alfonso Portillo (2000-2004) y Oscar Berger (2004 hasta hoy). A finales de 1996, se firman los Acuerdos de Paz y se da término al enfrentamiento armado.
Las demandas de la ciudadanía naturalmente han crecido durante ese periodo que es testigo de transformaciones profundas en el estilo del tipo de estado que prevalece en Guatemala. Grupos intelectuales en el país discuten si estamos frente a un “estado inconcluso” que en realidad carecía de presencia histórica desde la etapa colonial en amplios territorios del país o estamos frente a un “estado fallido”, incapaz de satisfacer las demandas de amplios sectores del país, que responden en cada proceso electoral desalojando a los que tienen el poder.
Por otro lado, el Ejército, la institución estabilizadora de periodos anteriores, ha tenido que ajustarse a la nueva situación: una sujeción al mando civil, una declinación de sus efectivos militares ante otras prioridades, su desvinculación del cuidado del orden público sobre todo en áreas rurales, donde había lazos especiales con la población rural como por ejemplo, la organización de Patrullas de Autodefensa Civil (PACs), disminuciones presupuestarias y la disolución o reforma de muchos de sus cuerpos vinculados al periodo contrainsurgente. En todo caso, a diferencia de El Salvador o Nicaragua o Honduras, Guatemala se caracteriza porque no ha triunfado nunca, desde 1986, la coalición o partido que ha ganado la anterior elección.
(3) Llegar al poder en Guatemala es como el beso de Judas: lo recibes y desapareces.
Como consecuencia de lo fluido del poder en el país, desprendido de lo anterior, y la carencia de una visión que aglutine un consenso entre los diferentes grupos, se asiste en la actualidad a un hecho insólito. En la mayoría de los países la llegada al poder tiende a fortalecer a los institutos políticos. Véase por ejemplo a Chile después de Pinochet donde la Coalición Democrática ha podido sostenerse. Sin ir más lejos, ahí está el caso de El Salvador, donde el Partido ARENA ha logrado tener una continuidad que ha logrado prevalecer en forma continua hasta llegar a cinco administraciones con un periodo de más de 20 años de ejercicio en el poder hasta la actualidad. O desde otra perspectiva,el caso de Nicaragua en que el Sandinismo a pesar de los cambios políticos ha logrado mantener una membresía que lo ha llevado de nuevo al poder en la actualidad.
Todo instituto político que ha llegado al poder se ha fraccionado. El Partido Democracia Cristiana (PDC) que alcanzó tanto consenso en la primera elección de la llamada “transición democrática” (1986-1991), apenas tiene hoy un diputado en el Congreso y arriesga su supervivencia si no logra alcanzar un 5% del electorado o al menos alcanzar un diputado en el Congreso. Hoy sus antiguos militantes se hayan en muchos partidos políticos con diferente nombre. El Movimiento de Acción Solidaria (MAS) que fue la maquinaria política que dio el triunfo a Jorge Serrano (1991-93), hoy no existe. Ramiro de León Carpio, llega elegido por el Congreso y no por la población luego del intento de Serrano de perpetuarse en el poder y dar un alto a la democracia, luego no es una expresión popular o partidaria propiamente.
Alvaro Arzú (1996-2000) llegó por el Partido de Avanzada Nacional (PAN), pero hoy milita en el Partido Unionista, donde es candidato para repetir en la Alcaldía, y del antiguo PAN sólo queda la estructura porque son otros los personajes que lo dirigen. El Frente Republicano Guatemalteco (FRG) dio el triunfo a Alfonso Portillo (2000-2004) pero basta ver las defecciones e incorporaciones y aparece como un partido distinto, después de haber estado en el poder, mientras que Portillo enfrenta la amenaza de extradición por malos manejos del estado desde México. La coalición de la Gran Alianza Nacional (GANA) que es la coalición gobernante tras el triunfo de Oscar Berger (2004 hasta ahora) ya enseña los signos de su desintegración. Su candidato es el tercero en las encuestas y a bastante distancia del segundo. Se anticipa que no va a repetir su mandato este instituto político, corroborando anteriores afirmaciones.
Por las razones anteriores, puede entenderse mejor las cifras del informe hecho por ASIES, cuando enseñan tanta fluidez y a la misma vez tanta persistencia de nombres y apellidos en el Congreso. En realidad no importa qué instituto político lo apoye, lo importante es conseguir una candidatura y finalmente, repetir la posesión de un curul en el Poder Legislativo.
Esta fluidez se extiende a todos los actores políticos. Por ejemplo, mientras las fuerzas insurgentes en El Salvador (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN), continuaron vertebrados y en la arena electoral han logrado importantes victorias como la Alcaldía de San Salvador, en Guatemala, el proceso ha sido inverso. Las antigua guerrilla milita en muchos institutos políticos, incluso en el FRG que dirige su archienemigo de antaño. La fuerza que conserva su nombre de guerra: la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) es probable que no alcance el 5% del electorado nacional exigido para sobrevivir como partido político. Esto prueba además que no hay nada más saludable que colocar las organizaciones clandestinas al aire libre, para ver su verdadero peso en la población que dicen interpretar.
(4) El peso histórico es un mensaje que forma parte de la campaña electoral.
Tomemos los 2 candidatos que las encuestas muestran que van en punta. Alvaro Colóm de la Unión Nacional de la Esperanza, UNE, es la tercera vez que opta por la primera magistratura. Es una ventaja ya que siempre el que ha perdido, luego gana. Lo mismo sucedió con Berger frente a Portillo en la penúltima elección habida en el país. La excepción pudiera ser Portillo que se presentó por primera vez y ganó pero él es una elección de Ríos Montt en realidad. Es su persona e instituto político quien lo escogió y apoyo. Ríos Montt ganó la elección de 1974 pero hubo un fraude y perdió…Llegó por un golpe de estado y fue depuesto por otro y no pudo cumplir ni siquiera 2 años. Era en aquel momento una especie de “Rey sin corona”. Colom al mismo tiempo, es pariente cercano de un político asesinado en la época de la violencia, Manuel Colom Argueta que fue también Alcalde de la Capital (1970-74).
La candidatura de Otto Pérez Molina es también objeto de mensajes respecto al papel jugado en el pasado. Habiendo sido un General del Ejército, se le quiere asociar con las acciones negativas respecto a derechos humanos cometidas por esta institución durante el conflicto armado. Su defensa es su lealtad al proceso democrático al oponerse al golpe de estado que intentaba Serrano en 1993 que procuraba la alianza de la institución militar. Por otro lado, el clima de violencia e inseguridad ciudadana que vive el país por la delincuencia común, constituye para él un activo ya que es un área de su competencia. Asistimos en este momento a un país desesperado por las acciones de grupos ocultos alrededor del narcotráfico y las llamadas “maras” [En la actualidad más del 10% de guatemaltecos se encuentran en Estados Unidos, en su gran mayoría ilegales. Las remesas en dólares mandadas a familiares se ha convertido en la principal fuente de divisas del país.]. Estas son bandas de jóvenes con ramificaciones en Estados Unidos y en gran parte producto de la debilidad familiar por las migraciones y las condiciones socioeconómicas que rodean esta movilidad. Muchas áreas de la Ciudad Capital están virtualmente tomadas por asalto donde la extorsión y el robo sistemático con asesinatos, guerras intestinas y amenazas son diarios.
En gran medida estas fuerzas de la delincuencia responden al vacío creado por el retiro del Ejército de espacios, anteriormente controlados por la institución, sobre todo en áreas rurales. Aquí, el narcotráfico se ha dedicado a capturar municipios enteros para ponerlos al servicio del tráfico internacional de drogas. No contento con ello, resuenan quejas que sus tentáculos llegan hasta el mismo Congreso y aparecen en la prensa frecuentemente conexiones entre diputados y hechos delictivos como por ejemplo, la muerte reciente de 4 diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) en Guatemala. Estos 2 problemas de seguridad pública están relacionados al lema de la campaña de Otto Pérez quien promete “Seguridad y Empleo”.
CONCLUSIONES
Las anteriores referencia deben servir de enlace con la descripción del informe “Guatemala: Proceso Electoral 2007”. Estas claves quieren profundizar más allá de una mera coyuntura. Para hacerlo nos hemos adentrado en la trama más compleja y desafiante del acontecer guatemalteco. Las sombras de la “Guerra Fría” y sus consecuencias en Guatemala, todavía pesan en su vida diaria. Por otro lado, la necesidad de crear un gobierno democrático basado en las necesidades sentidas y su satisfacción de los ciudadanos constituye un reto de primer orden, cuya solución se adelanta en base a las opciones que se ofrecen en el escenario electoral.
El desafío de crear un fuerte sistema político que encare el destino del país dentro de valores de libertad, igualdad y solidaridad constituye un reto de primer orden hacia el futuro. Las futuras contradicciones deben resolverse en base a un sólido sistema de justicia que pueda brindar la paz que elude en gran medida en estos momentos a la ciudadanía guatemalteca. Aquí continúa siendo válida la sentencia de Benito Juárez que es expuesta al público en una de las principales avenidas de la Capital guatemalteca, la Avenida de Las Américas, al pie de su estatua: “La paz es el respeto al derecho ajeno”.
NOTA: Los interesados en debatir sobre este tema pueden encontrarlo bajo el mismo título en nuestro FORO PARTICIPATIVO.
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