El ex-presidente español, Don José María Aznar (1996-2004) publicó el jueves pasado un artículo en el periódico británico The Times en el que hace una excelente defensa de Israel que se resume con el título anterior. Además, anuncia la creación de una iniciativa internacional con destacados miembros.
El artículo, al que se presenta una conexión al final, viene como anillo al dedo, ya que la coyuntura del Medio Oriente, extensiva al mundo islámico y revolucionario agresivo (Hezbollah, Al Qaeda, Yihad) trata de hacer daño intentando provocar la desaparición del Estado de Israel, para conquistar uno de los países más avanzados de todo el globo terráqueo.
Es curioso como el mundo musulmán que en partes representativas NO está pujando por el desastre bélico y futura usurpación de un Estado pequeño (20,500 kms2) y una población de 7.5 millones, de los cuales 3.5 millones pertenecen a los palestinos que se han quedado en tierra israelí para poder vivir como seres humanos. El mundo musulmán reconoce en todo momento que un 10%, calculado en 115 millones de adeptos, está formado por guerrilleros y atacantes de los tres grupos que he citado en el párrafo anterior.
Mientras, ¿qué ha hecho la ONU? ¿Para qué tiene la más alta responsabilidad mundial, si representa a todas las naciones del Orbe? ¿Para qué se creó la ONU, después de terminada la II Guerra Mundial? ¿No ha existido en más de medio siglo otro desastre de los Derechos Humanos en esa tierra preciosa llamada Cuba, en el corazón del Mar Caribe? ¿Cómo el ciudadano universal puede sentirse miembro de la ONU si no logra eliminar o apaciguar a gobiernos como el Castrista, el Chavista, el de Ahmadinejad, etc.?
¿Cómo es posible romper el aislamiento de Gaza para darle mejor vida a los palestinos, pero sin crear a cambio una situación bélica que provoque la unión de muchos países importantes para tratar de eliminar a esa mosca de Oriente Medio, que curiosamente tiene más Premios Nobel en manos de sus ciudadanos volcados en el desarrollo humano, de cualquier país y continente? ¿Es que Israel provoca un odio y resquemor por ser un país pequeño que aporta proporcionalmente mucha más tecnología al mundo entero? ¿No fue una deuda que tuvo que pagar el mundo entero por el proceso demoníaco de la II Guerra Mundial en los campos de exterminio creando el Holocausto de la Historia Mundial?
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Quizá pensando en este caso o en otros similares Aznar empieza reconociendo que "desde hace mucho defender a Israel no ha estado de moda en Europa", algo que ha empeorado desde el incidente del Mavi Marmara, ahora "es difícil encontrar una casa más impopular que defender".
Por supuesto Aznar admite que algo así no debería haber ocurrido, al menos en un "mundo ideal" en el que tampoco habría habido activistas violentos o incluso todo un estado como Turquía que traicionase a su aliado.
El ex presidente del Gobierno y Presidente de Honor del Partido Popular asegura que "en nuestras relaciones con Israel, debemos despejar la niebla roja de ira que con demasiada frecuencia nubla nuestro juicio" y valorar algunos hechos como que Israel es un estado democrático creado por una decisión de la ONU, es decir, con toda la legitimidad; o que es una nación plenamente occidental y normal, pero que se enfrenta a una situación absolutamente anormal: tener que luchar, 62 años después de su creación, por su propia supervivencia.
Aznar recuerda además que el gran problema de Israel y la región no es la relación del estado judío y los palestinos, un problema "cuyos parámetros de solución están claros, por muy difícil que sea para los partes cerrar un acuerdo definitivo", sino el "crecimiento de un islamismo radical que ve en la destrucción de Israel el cumplimiento de su destino religioso".
Y éste es un fenómeno que no afecta sólo a Israel sino a todo Occidente, ya que:
"Israel es nuestra primera línea de defensa en una región turbulenta que está constantemente en riesgo de caer en el caos, una región vital para nuestra seguridad energética, debido a nuestra excesiva dependencia del petróleo del Medio Oriente, una región que forma la línea del frente en la lucha contra el extremismo. Si Israel se cae, caemos todos".
Para Aznar la debilidad de Europa en la defensa de Israel es una muestra de que Occidente está "atravesando un periodo de confusión" y abandonar a Israel en este momento serviría para "ilustrar cómo nos hemos hundido y que profundo es nuestro declive".
Además, el líder popular anuncia que ha creado una iniciativa de Amigos de Israel en la que participan destacados políticos y pensadores mundiales como David Trimble, Andrew Roberts, John Bolton, Alejandro Toledo, Marcello Pera (filósofo y ex presidente del Senado italiano), el financiero Robert Agostinelli o George Weigel.
Esta organización, que defenderá ninguna política o a ningún partido en concreto en Israel, sí nos recordará lo que en el párrafo final del artículo se explica a la perfección:
"Israel es una parte fundamental de Occidente, que es lo que es gracias a sus raíces judeo-cristianas. Si el elemento judío de estas raíces se da la vuelta e Israel se pierde, entonces Occidente se pierde también.
Nos guste o no, nuestro destino está indisolublemente unido".
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