La experiencia histórica nos muestra que cuando hay una crisis económica prolongada suele haber intranquilidad y malestar social que determina que surjan movimientos populares que solicitan reformas marginales o sustantivas, o incluso cambios sistémicos. En EEUU han surgido dos interesantes y pujantes movimientos sociales: el Tea Party en 2009 y el Occupy Wall Street en 2011. El Tea Party está bien definido, el Occupy Wall Street está aún por definirse. En mi opinión podrían influir en un cambio significativo en EEUU próximamente, dado que hay una serie de condiciones para ello, aunque pueden que sólo sean condiciones necesarias, pero no suficientes.
Debe tenerse en consideración que para resolver cualquier problema (en este caso la crisis y sus determinantes) se requieren tres etapas: en primer lugar, reconocer que existe el problema; segundo, determinar en qué consiste; y tercero, lograr una solución efectiva. Esta solución debe ir orientada a resolver las causas de los problemas y no sólo sus síntomas.
El Tea Party se gestó en febrero del 2009 en respuesta al Paquete de Rescate Financiero (TARP) aprobado por el entonces presidente Bush en octubre del 2008 y el Paquete de Estímulo Fiscal (ARRA) aprobado por el presidente Obama en febrero del 2009. El movimiento se apoyó en la inconformidad y la oposición en contra del rescate financiero (que socializaba las perdidas, pero privatizaba las ganancias y otorgaba sustantivos bonos) y el fuerte aumento del gasto público en 2008-2009. Se robusteció con las posteriores revelaciones de los elevados bonos pagados a los ejecutivos de las instituciones financieras, en evidentes dificultades de solvencia financiera, que requerían el rescate gubernamental, en particular AIG. Igualmente el Tea Party se opuso a la reforma de la salud pública del presidente Obama que fue aprobada en marzo del 2010 en forma poco transparente y ofreciéndole privilegios y dispensas especiales a algunos estados para que los senadores demócratas indecisos votaran por ella. Contradecía la Esperanza y el Cambio ofrecidos por el candidato Obama en su campaña elctoral.
Los principales valores del Tea Party son la responsabilidad fiscal, un gobierno limitado y los mercados libres. Entre las demandas especificas de sus miembros están: lograr un presupuesto balanceado, simplificar el sistema tributario, limitar la expansión del gasto federal, derogar la reforma de la salud de Obama y extender las reducciones temporales de varios impuestos aprobados durante la administración del presidente Bush.
Occupy Wall Street (OWS) es un movimiento de indignados que surgió en el Zucotti Park (la llamada Plaza de la Libertad) en el distrito financiero de Manhattan en septiembre de 2011y se ha extendido a más de 100 ciudades en EEUU y a más de 1.500 ciudades a nivel global. OWS está denunciando el poder tóxico de las grandes instituciones bancarias y financieras y otras grandes empresas multinacionales contra el funcionamiento efectivo de la democracia y de una economía de mercado competitiva, así como el papel que desempeñaron en el colapso financiero que provocó la mayor recesión en los últimos 80 años. El movimiento se inspira en los levantamientos populares de los países árabes y pretende exponer cómo el 1% de las personas de mayor ingreso está fijando las reglas de juego que resultan en un peligroso y sesgado desempeño económico que desestabiliza el sistema social existente en EEUU. OWS censura principalmente la desigualdad social y económica existente, la avaricia corporativa, la marcada influencia de los grupos del poder corporativo (en particular del sector financiero) en el gobierno. El lema de "somos el 99%" de sus participantes se refiere al porcentaje que constituyen de la población de EEUU en contraposición al restante 1% más rico de la población. Recuerdan la expresión latina de Publice egestas, privatim opulentia (pobreza pública, opulencia privada). Hasta ahora se sabe perfectamente lo que OWS rechaza, pero aun no ha definido lo que pretende. ¿OWS debe definir el próximo paso? Si. ¿Atraen, grupos marginales que deben ser aislados, ignorados y condenados? También si. ¿Pero está apoyando OWS lo correcto? Defintivamente.
Los medios de prensa y comentaristas conservadores han tratado de ridiculizar y demonizar inútilmente a OWS pretendiendo distorsionar su mensaje de protesta, imputándoles que se oponen a la globalización, al capitalismo y los mecanismos de mercado, al sistema financiero, y que propugnan el antisemitismo y la lucha de clases motivados por la envidia. Muchos académicos de prestigio de EEUU (mayormente progresistas, pero también centristas) han apoyado el mensaje de protesta participando en las reuniones del OWS y con artículos críticos — y aún con libros (p. ej. Jeffrey Sachs)— sobre la forma en que el sistema económico-político está operando erradamente y han apoyado que se requieren reformas substantivas.
Esos economistas asociados a los indignados de OWS han rebatido los lemas convencionales que han sustentado los economistas conservadores en los últimos años. Así indican que exigir un sistema tributario proporcional o progresivo no apoya la lucha de clases sino corrige la distorsión del actual régimen tributario regresivo con tantas exenciones y tasas diferenciales en beneficio de las personas de elevados ingresos después de un periodo de más de 30 años en que la concentración de la distribución del ingreso se ha hecho muy marcada. Quieren establecer una mayor capitalización para el sistema bancario comercial para aumentar su estabilidad y reducir sus riesgos. Consideran que es inaceptable que los bancos comerciales reciban préstamos a 0 porciento de la Reserva Federal, pero que lo presten para las tarjetas de crédito al 25 porciento mientras sólo pagan por los depósitos menos del 2 porciento. Pretenden establecer que las otras instituciones financieras no bancarias no reciban garantías gubernamentales ni rescates cuando quiebran e impedir así que la ciudadanía tenga que socializar sus pérdidas (que las consideran una forma de socialismo a favor de los ricos) y prevenir el riesgo moral en sus conductas. Solicitan que quien contamine el medio ambiente pague por el daño causado para preservar la riqueza social y evitar así que personas se enriquezcan imponiendo al resto de la sociedad un costo por su falta de medidas preventivas. Finalmente, señalan que si todas esas distorsiones continúan el sistema vigente es insostenible y se debilitaría por si mismo.
Los próximos meses mostrarán el impacto de estos dos importantes movimientos en las próximas elecciones de EEUU ya que si bien tienen diferencias significativas sobre el papel del gobierno y de la regulación en la economía, tienen también muchos puntos básicos de coincidencia aunque todavía no sean generalmente apreciados.
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