Laura Pollán es realmente un verdadero símbolo moral cubano. La dirigente de las Damas de Blanco con su tenaz dedicación, indisoluble sonrisa y su gladiolo blanco se distinguió como una muy valerosa y digna cubana. Tuvo la inquebrantable decisión de defender la causa de los presos políticos y los derechos humanos de la ciudadanía cubana, pisoteados por la cada vez anacrónica e implacable dictadura del Partido Comunista de Cuba que intenta ignorar lo que está sucediendo en el mundo con el movimiento de los inconformes. Laura Pollán no fue doblegada por las incesantes golpizas, vejaciones, insultos y amenazas de las turbas organizadas y pagadas por la represiva Seguridad del Estado cubana. Su ejemplo es imperecedero y servirá de aliento a los queremos el inevitable cambio integral de Cuba.





