Consideraciones sobre la situación actual de la economía mundial y sus perspectivas inmediatas

Consideraciones sobre la situación actual de la economía mundial y sus perspectivas inmediatas

Imprimir

Recientemente se efectuó en Washington la reunión anual de otoño del FMI y del Banco Mundial.  De los documentos de base preparados para la reunión se obtuvo la siguiente información.

La economía mundial continuó recuperándose a dos ritmos diferentes durante el primer semestre de 2010.  Los países avanzados se expandieron a un ritmo cada vez más lento con elevadas tasas de desempleo, lo que plantea considerables desafíos políticos y sociales, después de una recuperación inicial sorprendentemente robusta y ágil.  Mientras los países emergentes (particularmente Brasil, China e India que el FMI espera que se expandan al 10.5%, 9.7%y 7.5% en 2010, respectivamente) crecen a un ritmo impulsado vigoroso por la demanda interna, apoyados por las condiciones favorables de financiamiento externo, y su principal preocupación es el posible sobrecalentamiento y burbujas especulativas en sus economías.

La economía mundial ha recorrido un escabroso camino en los dos años que han transcurrido desde la caída de Lehman Brothers en setiembre del 2008 y desde que el Grupo de los Veinte (G-20) estableciera metas de colaboración y coordinación en Pittsburgh.  Es pertinente tener presente que se estuvo al borde del colapso del sistema financiero internacional, y que fue principalmente por las agresivas e inmediatas medidas de los bancos centrales y de las autoridades fiscales, especialmente, de los países avanzados que ello se evitó.  La recuperación que tenemos hoy probablemente no hubiera ocurrido sin esas decididas intervenciones y colaboración, aunque algunos de sus aspectos son criticables porque dieron origen a los problemas presentes.

Para continuar una recuperación sólida y sostenida deberán emprenderse dos tipos de acciones simultáneas.  Por un lado, un ajuste interno, orientado al fortalecimiento de la demanda privada en las economías avanzadas, que permita realizar la consolidación fiscal; por el otro, un reequilibrio externo, centrado en el aumento de las exportaciones netas en los países con déficits, como EEUU, y la reducción de las exportaciones netas en los países con abultados superávits, particularmente Asia emergente.  Estos dos tipo de acciones están estrechamente interrelacionadas.

 

Un aumento de las exportaciones netas en las economías avanzadas implica una mayor demanda y un mayor crecimiento, lo que brinda un mayor margen para una consolidación fiscal decisiva.  El fortalecimiento de la demanda interna ayuda a las economías de los mercados emergentes a mantener el crecimiento frente a la posible reducción de sus exportaciones por ajustes de sus tasas de cambio. Al respecto, deberán aplicarse varias políticas proactivas para respaldar estos dos tipos de acciones.  Además, en las economías avanzadas, habrá que acelerar la recuperación y la reforma del sector financiero para facilitar una adecuada reactivación del crédito.

 

A pesar de la contracción moderada del PIB de 3.2% en 2009 y de la recuperación estimada en 2.6% para 2010, los principales países avanzados todavía tienen niveles del producto inferiores a los que tenían en el primer semestre del 2008, y aún menores que el nivel de su productopotencial.  Los países avanzados que han avanzado más en recuperar su nivel de producto del primer semestre del 2008 son EEUU, Francia y Alemania, mientras los más atrasados son el Reino Unido y Japón.

La pérdida de fuerza de la recuperación de los países avanzados no debiera sorprender, ya que la historia económica muestra que, generalmente, los países afectados por crisis financieras sufren fuertes pérdidas del producto en relación con las tendencias previas a la crisis.  No obstante, los resultados observados después de cada crisis varían y dependen de la solidez de las medidas de políticas públicas aplicadas.  Hasta el momento se ha avanzado mucho a través de la coordinación de las medidas de política para aliviar las tensiones de liquidez y restablecer la confianza, lo que ha sido esencial para el repunte de la actividad, así las contundentes medidas de políticas empleadas en esta ocasión debiera contribuir a que el crecimiento mundial se aleje de los patrones históricos.

Si bien no se puede descartar la reincidencia de una recesión en EEUU y Europa, este no parece ser el escenario más probable.  Las últimas cifras de EEUU —del mercado laboral, la construcción de viviendas y las ventas al detalle— son consistentes con una recuperación que continúa, pero a tasas más moderadas y por debajo del crecimiento del PIB potencial, y, como resultado, con holguras de capacidad productiva y desempleo que continúan elevados, generando el riesgo de una deflación, aunque por el momento se trata solamente de un riesgo extremo.  Asimismo, hay consenso en que la tasa de desempleo de los países avanzados se mantendrá elevada por un tiempo prolongado, especialmente en EEUU y en los países europeos más presionados de hacer ajustes fiscales (Grecia, Irlanda, Portugal y España).

Las proyecciones del FMI apuntan a que el crecimiento de los países avanzados, de las economías emergentes  y de la economía mundial se moderaría en 2011, alcanzando a 2.2%, 6.4% y 4.2%, respectivamente, en contraste con 2.7%, 7.1% y 4.8% en 2010.

¿Dónde están los riesgos principales? Aunque el escenario central sigue siendo uno de crecimiento en EEUU y la zona euro a una tasa por debajo del crecimiento potencial, existe el riesgo de que EEUU y los países del sur de Europa vuelvan a caer en recesión.  Dada la incertidumbre sobre el crecimiento, los mercado financieros seguirán volátiles y sensibles a las noticias relacionadas con el nivel de actividad y con la solvencia soberana de algunos países europeos.  Por el otro lado, con inflaciones subyacentes bajas en EEUU, la zona euro y Japón y amplias holguras de capacidad y desempleo, los riesgos de la inflación son a la baja y, por lo tanto, no se pueden descartar nuevas medidas en EEUU y la zona euro para reducir el riesgo de una deflación.  Por lo anterior, lo más probable es que en estos países las tasas de interés se mantengan bajas por un período extenso.

La razón de fondo de la marcada diferencia de los ritmos de expansión mencionada anteriormente entre los países emergentes y avanzados, está en los problemas estructurales que estos últimos vienen arrastrando, algunos como consecuencia de la Gran Recesión y de las medidas adoptadas para enfrentarla.  Dichos problemas no tienen una solución fácil ni inmediata y superarlos será un proceso lento, que limitará su crecimiento en los próximos años.  Los países avanzados sufren, entre otros, de los siguientes problemas estructurales:

  • La solvencia fiscal se ha deteriorado significativamente como resultado de las políticas de rescate y recapitalización del sector financiero, de las políticas fiscales contracíclicas (los estímulos fiscales) y de la acción de los estabilizadores macroeconómicos automáticos existentes.
  • Será necesario tomar medidas creíbles y decisivas de saneamiento para restaurar la solvencia fiscal y que favorezcan el crecimiento, de reducción de gastos, incluso de reformas graduales a las prestaciones sociales, así como de aumento de los impuestos mediante reformas tributarias que fomenten la producción, más que el consumo.  Deben establecer planes creíbles primero a mediano plazo para estabilizar la deuda y, posteriormente para reducirla.
  • Las incertidumbres sobre cómo se logrará la consolidación fiscal y cómo las políticas de ajuste fiscal afectarán el consumo y la inversión.  El endurecimiento de la política fiscal probablemente resultará contractivo para la mayoría de las economías, aunque es difícil determinar en qué grado.
  • El alto y persistente desempleo, especialmente en EEUU, España e Irlanda, afecta la confianza de los consumidores y los empresarios, con efectos sobre el dinamismo del gasto privado.
  • El proceso de reducción del endeudamiento de los hogares y del sector financiero, necesario para disminuir el excesivo endeudamiento que se acumuló en los años previos a la crisis, aún tiene que completarse.  Esto afecta el dinamismo del crédito y del gasto privado.

 

La aplicación de políticas estructurales orientadas a reforzar el crecimiento a mediano plazo contribuirán a apuntalar la normalización necesaria de la situación macroeconómica en las economías avanzadas aunque la transición a un crecimiento saludable s probablemente será un proceso prolongado. Las fuentes de demanda tienen que pasar del sector público al privado.  Para lo cual las instituciones y mercados financieros tienen que sanearse y reformarse para que el crédito pueda fluir y apoyar de manera significativa al sector privado.

A la vez, muchas economías emergentes continúan teniendo amplios superávits en cuenta corriente y respondiendo a las entradas de capitales principalmente a través de la acumulación de reservas y no de la apreciación del tipo de cambio.  Las reservas internacionales resultantes alcanzan un nivel sin precedentes y siguen aumentando.  Esto resulta en una recuperación que no es ni sólida ni equilibrada y que, en consecuencia, es insostenible.

La principal inquietud de los mercados ahora es que el crecimiento pierde fuerza en EEUU, Japón y China, al mismo tiempo que las expectativas de crecimiento se deterioran en parte de Europa.  En los países avanzados esta pérdida de dinamismo es el resultado de que se está completando la reconstitución de inventarios, así como la disminución de los estímulos fiscales, incluyendo algunos programas temporales para la compra de autos y viviendas, mientras persisten las debilidades de los balances de los hogares y del sector financiero.  Adicionalmente, los factores estructurales enumerados anteriormente limitan y condicionan el crecimiento futuro.

En cuanto al comportamiento de los mercados internacionales en los últimos meses destaca lo siguiente: primero, el aumento en los diferenciales de la deuda soberana, respecto de los bonos alemanes, de Grecia, Irlanda y Portugal.  Esto ha estado asociado a los problemas para cumplir con los programas de ajuste fiscal en el caso de Grecia y Portugal y con un pronóstico de que el costo del rescate del sistema financiero en Irlanda superará las estimaciones anteriores.  Los aumentos de los diferenciales de la deuda soberana elevan el costo fiscal de estos países y tienden a una interacción negativa entre el sector público y el sector financiero.

Afortunadamente, si bien hay riesgos de que el escenario para los países avanzados empeore (por una nueva recesión en EEUU o por el deterioro en la situación fiscal de Grecia, Irlanda, Portugal y España), hay varios factores que debieran impulsar un crecimiento positivo, aunque modesto, de EEUU y de Europa:

  • Las tasas de interés extremadamente bajas, que lo más probable es que se mantengan en niveles bajos por un extenso período, y que  aumentarían en efectividad a medida que continúe mejorando la capitalización de los bancos.
  • Los estadounidenses que se endeudaron demasiado antes de la crisis han ahorrado más y consumido menos, y, aunque es bueno a largo plazo, también ha frenado la demanda a corto plazo.  Sin embargo, este proceso, así como el bajo nivel de construcción de viviendas están tocando fondo, con lo que debieran dejar de ser factores contractivos.
  • La inversión de capital fijo privada ha empezado a reactivarse, apoyándose en los saludables flujos de caja de las empresas.
  • La Reserva Federal de EEUU ha declarado reiteradamente que, de ser necesario, está preparada para aplicar nuevas medidas monetarias expansivas no convencionales, entre otras, comprando bonos.  No obstante, hay que ser realista, y no debe esperarse mucho más de una mayor flexibilización cuantitativa y del crédito.
  • El sector financiero privado de los países avanzados que estuvieron en el centro de la crisis muestra importantes avances en la reducción de su apalancamiento (endeudamiento) y en aumentar su capitalización, y comienzan a implementar las reformas recientes de la regulación y la supervisión financiera.
  • Los países emergentes que no sufrieron problemas estructurales con la Gran Recesión y que se expanden como resultado del dinamismo de su gasto interno seguirán siendo un factor de estímulo de la actividad de los países avanzados.  En este grupo destacan, entre otros, China, India y Brasil.
  • Todo apunta a que la desaceleración de China se completará pronto, y logrará una tasa de crecimiento del PIB que el FMI estima del 9.6% para 2011.

blog comments powered by Disqus

 

Rolando H. Castañeda, con nosotros desde / has been with us since Jueves 09 de Agosto de 2007.

Mostrar otros artículos / Show Other Articles Of This Author

  • Iniciar sesión
  • Crear una cuenta
    Registration
    *
    *
    *
    *
    *
    REGISTER_REQUIRED

    • INCREASE FONT SIZE
    • Default font size
    • Decrease font size
  • Buscar
  • Vídeos / Selected videos

    Visitantes online

    Tenemos 347 invitados conectado

    Statistics

    Usuarios registrados : 3775
    Contenido : 3076
    Enlaces : 91
    Clics de vista de contenido : 1853995
    Democracy cannot succeed unless those who express their choice are prepared to choose wisely. The real safeguard of democracy, therefore, is education.

    Franklin D. Roosevelt


    : : : Donaciones : : :

    Please, help with your valued donation to offset the cost of maintaining this site and to assist us in our quest for democracy and human rights.


    PAYPAL is the safer & easier way to contribute. You may use your credit card too. Thanks for your donation!

    (c) 2008 Centinaro.Com