Según el Informe Perspectivas de la Economía Mundial del FMI del 22 de abril del 2010, la economía mundial continúa recuperándose vigorosamente de la peor recesión de la postguerra (la Gran Recesión) y está ganando mayor tracción. Dada la evolución reciente, las proyecciones de crecimiento del PIB del FMI para el 2010 de varios países, entre ellos: EEUU, Canadá, Brasil India y Rusia fueron corregidas al alza mientras que las proyecciones de crecimiento de China, el Reino Unido y la Zona Euro se mantuvieron iguales.
La mejora de la economía mundial ha llegado más rápido y con mayor fuerza de lo que se esperaba. Hace poco más de un año atrás los mercados financieros estaban paralizados, los consumidores y los empresarios habían entrado en pánico, el comercio y el PIB mundiales caían con fuerza y la pesadilla de otra Gran Depresión parecía una realidad. Por eso es realmente admirable como ha cambiado la situación desde entonces debido a las decididas intervenciones de los bancos centrales y de los gobiernos de los países industriales y China. Las condiciones financieras globales prácticamente se han normalizado. El comercio y el PIB mundial se han expandido con vigor a partir del tercer trimestre del 2009 y la recuperación alcanza a todas las regiones del orbe. Entre los países emergentes destacan el dinamismo de las economías en desarrollo de Asia y de América Latina.
No obstante, la recuperación de los países industriales ha estado impulsada principalmente por factores transitorios: la reconstitución de los inventarios, las operaciones de rescate financiero y los efectos de los programas de estímulo fiscal, monetario y crediticio. Los niveles del producto aún no han superado los de la pre-crisis, por lo cual hasta ahora hay más de recuperación o rebote que de crecimiento autosostenido.
Crecer sostenidamente a una tasa superior al 2% anual en los países industriales requiere del empuje del consumo privado y de la inversión privada. Dicho empuje no está asegurado porque el crecimiento de dichas variables en los países industriales en los próximos dos años está condicionado por varios factores adversos. Así el crecimiento del consumo está restringido por la combinación de elevado desempleo con el consecuente lento crecimiento del ingreso personal, el limitado acceso al crédito y la pérdida de riqueza por la disminución de los valores accionarios y de las viviendas. El dinamismo de la inversión privada está limitado por amplias holguras de capacidad productiva, alto endeudamiento de las empresas y condiciones financieras menos favorables. Además, los países de la Zona Euro enfrentan fuertes presiones en los mercados de deuda pública y de ahora en adelante, el crecimiento en Asia emergente estará limitado por la desaparición de las holguras en la capacidad productiva.
Por ello la preocupación de los mercados se centra en la sustentabilidad de la recuperación, así como en el retiro de los estímulos asociado con el deterioro de la situación fiscal de los países industriales y en un eventual sobrecalentamiento de China.
Asimismo hay preocupación por la sustentabilidad de mediano plazo de la recuperación del comercio mundial. En particular, las perspectivas de un débil crecimiento de la demanda en EEUU y la Zona Euro, mientras se completa el ajuste de los consumidores y de inversión de las empresas y el necesario ajuste fiscal, hará difícil el mantenimiento del modelo de crecimiento exportador de China y del resto de Asia Emergente. Al mismo tiempo, la sustentabilidad del crecimiento de EEUU, la Zona Euro (España, Irlanda y Portugal entre otros, excepto Alemania) y el Reino Unido requieren una contribución importante de exportaciones netas. Para que ello se materialice, China y Alemania tienen que aumentar el gasto interno en relación a su producto, o sea, disminuir sus superávits en cuenta corriente, a través de estímulos a la demanda interna, lo cual requiere de un cambio de política en estos países, que en el caso de China implica apreciar su moneda. Además, la apreciación del yuan aliviaría las presiones inflacionarias en China donde las brechas de capacidad se están agotando y la inflación está en alza.
Hasta ahora las autoridades chinas han respondido principalmente con medidas encaminadas a restringir el crecimiento del crédito, especialmente el orientado a las viviendas, argumentando que la recuperación mundial aún no se ha consolidado y es débil y que una moneda depreciada les permite mantener el dinamismo de los sectores transables. Sin embargo, ahora también es de preveer que tendrán un ciclo de alzas de tasas de interés por los crecientes ingresos de capitales y la aceleración de la inflación lo cual forzará una apreciación de su moneda. De no avanzarse en esta dirección la sustentabilidad del crecimiento del comercio mundial estará en riesgo y las tensiones aumentarán, por una parte, entre China y los países industriales, en particular EEUU, y, por otra, entre Alemania y el resto de la Zona Euro.
Un legado importante de la Gran Recesión del 2008-2009 es un sector financiero aún débil y una solvencia fiscal bajo gran y creciente cuestionamiento, especialmente en los países industriales. Los sectores financieros de los países industriales están siendo presionados por los mercados y por los reguladores para que disminuyan su elevado apalancamiento, lo que redunda en una contracción del crédito, precisamente cuando los mercados de capitales están enfrentando crecientes demandas de financiamiento de las empresas que compiten con las demandas por financiamiento del sector público.
Adicionalmente, las perspectivas de las finanzas públicas de los países industriales apuntan a un cuadro de deterioro pronunciado en la solvencia fiscal si no se comienzan a articular de inmediato programas de ajuste fiscal creíbles para recuperar en el mediano plazo la solvencia. Los aumentos en los diferenciales de interés de la deuda soberana en los países donde este problema es más pronunciado comienzan a obligar a iniciar programas de ajuste fiscal cuando aún no han salido de la recesión.
Con todo, la probabilidad de una recuperación en forma de W, o sea con alzas y bajas, se ha reducido significativamente, y lo más probable es que la recuperación de los países industriales sea a una tasa moderada sostenida aunque por debajo de las tasas de crecimiento del período 2003-2007.
En cuanto a la inflación, ésta se mantiene baja y por debajo de la meta en los países industriales, mientras que está en alza en los países emergentes que están más avanzados en la recuperación y que ya enfrentan menores holguras de capacidad productiva. El alza de inflación se ha visto exacerbada por el pronunciado aumento de tipo recuperación que han experimentado los precios de los productos primarios en los últimos 12 meses.
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