El domingo 8 de febrero, en varios programas de la televisión estadounidense, Timothy Gaithner, Alan Greenspan, John Paulson y Joseph Stiglitz analizaron la crisis financiera-Gran Recesión 2008-2009 y la situación de la recuperación en curso en 2010. De sus comentarios, pero también de sus respuestas a veces incompletas o no convincentes obtuve las siguientes conclusiones que no sólo son importantes por sus efectos prácticos inmediatos sino también para la disputa académica en curso sobre la validez de las teorías económicas vigentes (especialmente sobre la eficiencia y autocorrección de los mercados financieros) y sobre los roles del mercado y del estado en una economía de mercado para que sea más eficiente y para evitar desastres causados por cualquiera de ellos dos.
ØHa pasado lo peor de la crisis financiera-Gran Recesión 2008-2009, o sea, el pánico y el temor al colapso. La economía está en proceso de recuperación, pero quedan varias tareas importantes pendientes por resolver. Según Gaithner y Paulson la economía está en franco proceso de recuperación, según Greenspan y Stiglitz todavía está convaleciente. Se ignoraron los problemas de Grecia y otros países europeos que pudieran implicar algún tipo de contagio y de crisis financiera.ØEl programa de salvataje financiero logró estabilizar el sector financiero, pero con marcadas asimetrías. Los grandes bancos muestran claras mejoras, han regresado las grandes ganancias, basadas más en sus inversiones que en los préstamos que otorgan, así como los bonos a los gerentes y al personal. Sin embargo, los bancos locales y regionales siguen quebrando a tasas históricas muy elevadas, realmente sin precedentes. Según Gaithner y Paulson hubo que actuar de inmediato ante la crisis, no hubo tiempo para reflexiones ni preciosismos. Según Stiglitz se desperdició la gran oportunidad de la crisis para ponerle condiciones mínimas a las grandes instituciones financieras y se le otorgó un paquete sumamente generoso a AIG para favorecer a Goldman Sachs y ello se está pagando con el tipo de recuperación más lenta que se está logrando y con la continua fragilidad de la pequeña y mediana banca; además, el presidente Obama prefirió continuar con las políticas y los personajes envueltos previamente (Gaithner y Bernancke) que eran parte del problema.
ØLas pequeñas y medianas empresas (PYMES) siguen sin acceso adecuado a préstamos bancarios para expandirse y no tienen adecuado colateral porque hay una fuerte reducción de los precios de la propiedad comercial. Además, la PYMES no tienen un claro panorama sobre cómo será la recuperación de la economía y hay varias medidas cruciales (transformacionales) aún por definir.
ØEl Programa de Estimulo Fiscal estuvo mal diseñado y fue insuficiente. Por eso no ha tenido el efecto de reducir la tasa de desempleo al 8% como se previó inicialmente. Incluyó disminuciones de impuestos y transferencias temporales que no tuvieron mayor efecto. Además, ha desatado un fuerte debate nacional sobre la necesidad de reducir el elevado monto del déficit fiscal que se considera insostenible para así evitar que la deuda pública se convierta en una carga nacional y que reciba una reducción de su clasificación financiera y, con ello, conlleve un aumento de los intereses.
ØEl Programa de las Hipotecas diseñado para ayudar a 3 millones de propietarios fracasó, sólo ha ayudado a 66,000 propietarios. Hay 4.5 millones de propietarios que continúan con hipotecas cuyos valores son superiores a los precios de sus viviendas, lo que de varias maneras dificulta la recuperación.
ØHubo consenso de que hay que modificar y mejorar el marco regulatorio y establecer nuevos incentivos para las instituciones financieras y su personal para así evitar conductas cortoplacistas y muy riesgosas, pero hay marcadas diferencias sobre cómo hacerlo y su contenido. Se considera que es imprescindible establecer que las grandes entidades en dificultades (las muy grandes para quebrar) se puedan liquidar de inmediato para evitar los riesgos sistémicos de poner a la economía al borde de una catástrofe, así como para disciplinar el sistema financiero y evitar el riego moral que significa que las ganancias sean privadas, pero las pérdidas son públicas.
ØAlgunos quieren otorgar más poderes a la Reserva Federal, pero hay el convencimiento que ésta no utilizó apropiadamente los poderes que tenía para evitar oportunamente la crisis y que carece de la transparencia indispensable. Es evidente el poder de cabildeo del sector financiero que está bloqueando cualquier reforma sustantiva.
ØNota final, según Stiglitz es evidente que el modelo de desregulación financiera exportado globalmente por EE.UU., a través del FMI y el Tesoro, no tiene mucha credibilidad y es cada vez menos aceptado internacionalmente como instrumento para facilitar el crecimiento económico. Asimismo, señaló que a los bancos comerciales se le pusieron menos condiciones para recibir la operación de salvataje que a los recipientes de los programas de bienestar social ("welfare").
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