La gestión del presidente Obama y la economía de EEUU en 2009 y 2010

La gestión del presidente Obama y la economía de EEUU en 2009 y 2010

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El futuro económico de EEUU luce mejor.  Hay más optimismo.  El aumento preliminar del PIB real para el 4to. trimestre fue de 5.7% el segundo trimestre seguido de expansión, después de cuatro trimestres continuados de contracción.  Ello se debió en parte al continuo aumento del consumo privado, particularmente del consumo de bienes no duraderos, así como al comportamiento favorable de los inventarios y las exportaciones de bienes.  El programa de estimulo fiscal, tal como lo muestran los gastos del gobierno federal, sigue aún sin tener mayor efecto.

Con base en estas realidades la mayoría de los economistas considera que EEUU tendrá una recuperación no muy robusta y lenta, ya que la recomposición natural de los inventarios tiene su límite y hay ciertas indefiniciones de políticas públicas importantes.  Sólo algunos economistas consideran que habrá una recuperación vigorosa a partir del verano de 2010 en la medida que las empresas comiencen a invertir más en maquinaria y equipos y los consumidores aumenten sus compras de bienes duraderos.

Un tema que podría contribuir a una recuperación más vigorosa es que la administración del presidente Obama defina varios de los temas pendientes de su agenda transformacional que tendrían importantes efectos en la conducta de los empresarios y las familias, y por tanto, en la inversión privada y el consumo de bienes duraderos.  Entre ellos: el programa de salud pública, el programa de reducción de la contaminación ambiental, las nuevas regulaciones al sistema financiero y el programa de reducción del déficit fiscal.  Como señalan Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff en su libro This time is different las crisis financieras amplias y profundas, como la reciente de EEUU, tienen inercias y secuelas básicas que se tratan de ignorar con el ingenuo, pero mal fundamentado, pretexto de que esta vez la situación es diferente para estrellarse con algunas duras e inevitables realidades, tales como: el gran acervo de viviendas y otras construcciones comerciales y el problema de las hipotecas que valen más que las viviendas.  Sin duda, todas las crisis financieras tienen aspectos diferentes, pero también poseen importantes aspectos básicos comunes que afectan sustantivamente las recuperaciones.

La gestión económica del presidente Obama se califica generalmente como regular o media.  Por un lado, se considera que tuvo una decidida intervención a través del paquete de estimulo fiscal, pero que éste fue mal diseñado e insuficiente porque hizo unas transferencias temporales a las familias y a los gobiernos estatales que no han logrado un mayor impacto, y que han terminado creando preocupación por el elevado nivel del déficit fiscal.  Otros programas para estimular la compra de autos y casas han tenido efectos positivos temporales, pero han descuidado la situación de muchas familias que aún tienen hipotecas que valen más que sus viviendas, lo que no sólo las afecta significativamente sino también al sistema financiero.

El mercado financiero y la actividad económica en 2009

La normalización del mercado financiero de fondos de corto plazo ha continuado mejorando.  Los diferenciales entre las tasas LIBOR y los "overnight index swaps" y la volatilidad de los precios de los activos se han estabilizado en niveles considerados como más normales y el mercado de papeles comerciales a 30 días muestra bajos rendimientos levemente superiores a la tasa de política de la Reserva Federal (RF).

En cuanto a los valores de bonos, el mercado muestra diferenciales similares a los observados para empresas triple A en enero de 2007.  Los diferenciales para las empresas triple B y las empresas de alto riesgo también han caído significativamente en el último año; las primeras están unos 150 puntos básicos sobre los diferenciales de enero de 2007 y las segundas 300 puntos básicos sobre su valor entonces.  Estos diferenciales parecen sugerir una nueva actitud con respecto al riesgo, el cual estaba subvaluado notoriamente antes de la crisis financiera.

Simultáneamente, los precios accionarios también han continuado aumentando, apoyados por la continua recuperación económica, la baja tasa de interés y la mayor disposición al riesgo.  Sin embargo, la situación del sector financiero sigue siendo frágil.  Por un lado, el aumento de los rendimientos durante los últimos meses le ha permitido a los bancos comerciales y de inversión generar importantes flujos de ingresos, los cuales les han posibilitado absorber parte de las pérdidas asociadas con la crisis.  Asimismo, la mejora en los mercados de deuda y accionarios ha tenido un efecto positivo al brindarles acceso a deuda y capital.  Por el otro lado, la situación patrimonial de los bancos aún sigue siendo débil en un momento cuando los mercados financieros y los reguladores les exigirán más capital y liquidez y cuando todavía quedan pendientes montos importantes de pérdidas por reconocer.

La encuesta de la RF muestra que las condiciones de otorgar créditos siguen siendo apretadas aunque han mejorado en el margen.  Lo anterior, junto a los cambios en la demanda por crédito, ha llevado a una caída en el volumen de crédito bancario.  En lo referente a segmentos específicos del mercado de crédito, los créditos al consumo, a las PYMES y a las propiedades comerciales son los que presentan mayores dificultades.  Hubo un aumento importante en el nivel de cartera vencida de este último tipo de crédito, lo que está generando adversos efectos en los bancos regionales y locales.

En cuanto a la actividad económica, las medidas extraordinarias de las autoridades monetarias y fiscales han logrado estabilizar el sistema financiero, detener la caída del comercio internacional, reducir la incertidumbre y mejorar la confianza.  La reversión de estas fuerzas sigue impulsando la recuperación de la economía de EEUU y la ha extendido a otros países industrializados, así como al resto del mundo emergente y en desarrollo.

Perspectivas para 2010

Con base en la evolución reciente de la economía de EEUU en el cuarto trimestre del 2009 y las perspectivas futuras de la economía mundial, las proyecciones de crecimiento para el año 2010 se han ajustado al alza.  Ahora, se espera un crecimiento del orden del 2.5% del PIB real para el 2010, en contrate con la contracción del 2.4 en 2009.

Con la recuperación algo más asentada, la discusión se ha transferido de la necesidad de apoyar estímulos adicionales para apuntalar la recuperación hacia la necesidad de comenzar a preparar estrategias de retiro gradual de los estímulos monetarios, crediticios y fiscales implementados para detener la crisis financiera, a fin de evitar un aumento de la inflación o la formación de nuevas burbujas en los precios de activos.  Sin embargo, a pesar de la importante mejora en la economía estadounidense, persisten dudas sobre la fortaleza y la sustentabilidad de la recuperación a mediano plazo que requiere prudencia para evitar la prematura eliminación de los estímulos que termine deteniendo el proceso de recuperación en curso.  Estas dudas se han visto acentuadas en las últimas semanas por un mercado laboral todavía débil.

También las dudas tienen que ver con el tipo de recuperación que se ha tenido en los recientes trimestres.  En su etapa inicial la recuperación resultó de la reversión del ciclo de inventarios, y de niveles de demanda agregada algo mejores que en los trimestres anteriores, favorecida por los efectos de las medidas monetarias y fiscales de estímulo. Pero el ciclo de inventarios completará su curso y las medidas de estímulo sólo son de carácter temporal.  Por lo tanto, para que la recuperación se consolide, se necesita que el consumo, especialmente los bienes de consumo duradero, y la inversión privada retomen un dinamismo propio, pero en estas áreas hay problemas.

Los empresarios se encuentran con amplias brechas de capacidad productiva y las PYMES con condiciones crediticias menos favorables.  A la vez, los consumidores enfrentan un mercado laboral deprimido -con efectos adversos en los salarios reales y en la probabilidad de tener y mantener el empleo-, una situación patrimonial deteriorada y condiciones de acceso al mercado crediticio más difíciles.  Todo ello anticipa un débil dinamismo de la inversión y del consumo privados para los próximos trimestres, despertando dudas sobre la fortaleza y el dinamismo del crecimiento de la economía en el segundo semestre de este año y en 2011, cuando la reversión del ciclo de inventarios ya haya completado su curso y los efectos de los estímulos fiscales se hayan disipado.

Pero aún hay otros factores adicionales de riesgo.  Una preocupación mayor es la imperiosa necesidad de avanzar en la reforma de la regulación y la reorganización del sector financiero para reducir las probabilidades de nuevas crisis financieras en los próximos años.  Cualquier reforma que contribuya a fortalecer la gestión de los riesgos deberá aumentar los requerimientos de capital y de liquidez a niveles más apropiados a los riesgos que el sector tendrá que enfrentar y del ciclo económico, a los problemas de incentivos inapropiados al interior de los bancos comerciales, y se deberá crear un sistema de regulación y supervisión más riguroso.  Estas reformas reducirían los riesgos de futuras crisis financieras, pero también determinarán un sector financiero con una menor capacidad para prestar y con costos de crédito más elevados.

Otra de las secuelas de la crisis financiera son las bajas tasas de interés, las que pueden haber generado burbujas en algunos mercados de activos, con efectos sobre la estabilidad financiera.  Otro factor de riesgo es el elevados déficit fiscal que en 2010 volverá a superar el 10% del PIB y que está provocando dudas sobre la solvencia fiscal, aumentando el premio por riesgo, lo que podría llevar a una peligrosa dinámica de la deuda pública.

En el frente inflacionario hay dos fuerzas contrapuestas operando que afectan la inflación total.  Por un lado, las amplias brechas de capacidad y el alto desempleo presionan a la inflación subyacente hacia la baja.  Por el otro, la fuerte recuperación en los precios en dólares de los productos primarios (110% del petróleo, 85% lde os productos industriales y de 15% los alimentos) presionan la inflación al alza.

Con expectativas de inflación bien ancladas y con amplias brechas de capacidad y elevado desempleo las alzas en la inflación deberían ser sólo temporales y muy vinculadas a los precios de combustibles y de alimentos.


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Rolando H. Castañeda, con nosotros desde / has been with us since Jueves 09 de Agosto de 2007.

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