Recientemente viajó a Cuba la prominente dirigente estudiantil chilena que proclamó a su regreso al progresista país sudamericano que en Cuba trataban mejor a los estudiantes que en su país y que no se veían fuerzas antimotines atacándolos con cañones de agua. En el FORO PARTICIPATIVO aparece un interesante análisis sobre este tema, titulado “La Inocencia de una líder estudiantil chilena”, en el que los lectores pueden debatir libremente expresando sus propia opiniones. El problema de quienes visitan a Cuba y llegan con ideas preconcebidas sobre la “heroica” revolución cubana, consiste en que se adentran en el escenario que les ofrecen las autoridades cubanas y no se apartan del conveniente y adornado sendero por el que los conducen, evitando hacer cualquier esfuerzo de investigación más profunda y más cerca del pueblo que visitan, quizás en algunos casos para no molestar u “ofender” a sus anfitriones. Además, pese a la numerosa y confiable información testimonial que tiene su origen dentro de la isla por parte de quienes están sufriendo en carne propia la realidad cubana, es muy escaso el material de este tipo que recibe la debida divulgación en los medios de comunicación y de prensa, lo cual demuestra la capacidad propagandística de los regímenes totalitarios de todas las épocas y lugares. El testimonio de un cura de pueblo en el interior de Cuba frente a la maquillada visita del Sumo Pontífice el mes pasado, es uno de esos testimonios que nos abre una ventana a esa represión insidiosa y sórdida que mantiene al pueblo cubano sometido. Los interesados en el tema cubano, sobre todo los que alaban las “conquistas de la revolución”, deben leer este relato de hechos concretos sobre un sistema que muy pocos en el extranjero quieren reconocer. Encontrarán en él también ese “daño antropológico” que el sistema ha causado en la sociedad cubana y que con tanta maestría describe Dagoberto Valdés en sus escritos.
Benedicto y “estos benditos”
por R.P. Alberto Reyes Pías
Que un Papa visite un país es siempre un acontecimiento y requiere que se preparen muchas cosas, pero en Cuba la visita de un Papa implica un diálogo muy escabroso entre la Iglesia, que es en definitiva la que invita, y un Gobierno que busca controlarlo absolutamente todo.
El Papa no venía a Camagüey, y para nosotros el sitio más cercano era Santiago de Cuba, con lo cual ya teníamos el primer problema: transporte.
En Cuba el transporte es muy precario. Hay una película cubana, “Lista de espera”, donde uno de los personajes le reza a la Virgen y le dice: “Virgencita, si tú nos mandas comida yo te prometo ir al Cobre a pie”, luego titubea y agrega: “no, en tren, que se pasa más trabajo”.
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