Durante una reciente conferencia informal por parte de un empresario de origen cubano con influencia en los Estados Unidos, este abogó por inversión de capital extranjero privado como un medio para lograr los cambios económicos en el régimen comunista que ha esclavizado a los cubanos durante más de cinco décadas. Hizo una comparación entre Haití y Singapur y la libertad económica frente a la libertad política indicando que Haití tiene "elecciones libres" y sin embargo una economía de "tercer de mundo", mientras que Singapur tiene una economía próspera bajo un gobierno "totalitario".
Conclusión: no hay ninguna razón para que Cuba no puede convertirse en una sociedad al estilo “Singapur” bajo el régimen totalitario de Castro.
No pongo en duda las buenas intenciones detrás de las palabras, pero creo que esta comparación es errónea. Para empezar, si Haití ha tenido elecciones libres y democráticas es cuestionable y comparar el gobierno de Singapur con el régimen totalitario de Cuba ignora la realidad política cubana y necesita uno o dos viajes a Singapur.
Una búsqueda de Wikepedia muestra que Singapur es una república parlamentaria con un sistema de gobierno de Westminster parlamentario unicameral donde elecciones se han realizado desde que Inglaterra les concedió el autogobierno en 1959, aunque siempre ganadas por el Partido de Acción Popular. El sistema jurídico de Singapur tiene sus cimientos en el sistema del “common law” inglés y obtuvo la soberanía como la República de Singapur en 1965, permaneciendo dentro del Commonwealth.
Si bien el régimen de Castro ha confiscado y eliminado toda empresa privada, la mayoría de las empresas en Singapur está registradas como corporaciones de responsabilidad limitada. entidades jurídicas en que los accionistas no son responsables de las deudas de la empresa más allá de la cantidad de capital que han contribuido.
Singapur es considerado como uno de los países menos corruptos del mundo por Transparencia Internacional, mientras que en Cuba, Raúl Castro, por su propia admisión recientemente declaró que “La corrupción es (…) uno de los principales enemigos de la revolución, mucho más perjudicial que el multimillonario programa subversivo e injerencista que (aplica) el gobierno de Estados Unidos y sus aliados, dentro y fuera del país” refiriéndose a los programas en favor de la democracia de Washington.
Contrario al sistema de educación en Cuba, la educación en Singapur se desarrolla alrededor de la premisa de que cada estudiante se le permita desarrollar su potencial al máximo según sus aptitudes e intereses sin adoctrinamientos políticos. Hay escuelas estadounidenses, ingleses, musulmanas, hindúes y multicultural, donde los padres y estudiantes pueden libremente elegir.
El puerto de Singapur es el más transitado del mundo, superando a Rotterdam y Hong Kong. Su infraestructura portuaria y la mano de obra calificada es debido al éxito de la política educativa del país en la producción de trabajadores calificados. Los trabajadores reciben beneficios y salarios competitivos pagados directamente a ellos sin la intervención del gobierno. Las empresas extranjeras que están actualmente construyendo proyectos en Singapur, tienen que traer a los trabajadores de Malasia, Indonesia e incluso desde Tailandia, por falta de ciudadanos de Singapur en busca de empleo ya que el desempleo cayó al nivel más bajo de los últimos 14 años y se encuentra actualmente en solo un 2 por ciento. Los cubanos, por el contrario, les gusta bromear diciendo que "el Estado pretende que nos pagan y nosotros pretendemos que trabajamos".
Por otra parte, no se encuentran agentes militares ni del gobierno en las calles de Singapur golpeando mujeres indefensas que llevan gladiolos rosados en su camino a la iglesia, ni hay hombres dispuestos a inmolarse a través de huelgas de hambre. Sin mencionar que no se conoce de ningún habitante de Singapur hasta el momento buscando escapar de esa "dictadura" en una balsa, ni haciendo cola frente a la Embajada de los EE.UU, ni intentando obtener la ciudadanía británica para poder emigrar a Inglaterra.
Promover la inversión de capital extranjero en Cuba como un medio viable de mejoría económica bajo el gobierno comunista de Castro, que "no tiene una visión para el futuro" y comparar este régimen al de Singapur es engañar no sólo a la comunidad internacional y la comunidad cubana exiliada, sino es también contrario a los intereses de los Estados Unidos. Un país que abrió sus puertas generosamente y ofreció las oportunidades económicas que permitieron acumular el vasto capital que hoy en día esta juego.
No creemos que el propósito de este individuo es la preservación del comunismo en Cuba, haciendo caso omiso de la amenaza que representa el régimen de Castro contra la seguridad nacional del hemisferio en particular a los Estados Unidos, ni su intención es hacer caso omiso de las violaciones constantes de los derechos humanos y la persecución de los disidentes. Por lo tanto una explicación y claridad de intención y lo más importante, el propósito de esta iniciativa, está en orden.
Si nos fijamos en la historia no encontramos ningún país hasta el momento donde una economía verdaderamente libre ha evolucionado a partir de un sistema comunista. Sólo tenemos que mirar a China, uno de los mayores exportadores de hoy, sin embargo, la libertad económica de las instituciones democráticas no existen dentro de la gran muralla. Por el contrario, los frutos de la nueva economía se concentran en las manos de unos pocos. Los inversores extranjeros aprovechan la mano de obra barata en un sistema donde los derechos del individuo son violados cada día y las leyes laborales son inexistentes para prevenir los abusos contra los trabajadores. Esto plantea la pregunta: ¿Es esto lo que el empresario quiere para Cuba? Esperemos que no.
Para eliminar toda duda de que se persigue la ganancia individual, el empresario mejor predicaba acerca de Adam Smith y su Riqueza de las Naciones en lugar de Voltaire y Marx. En su base moral del crecimiento económico, dijo Adam Smith, "La justicia es el pilar principal que sostiene el edificio de la sociedad. Si deja de funcionar, si se elimina de la mezcla, el gran tejido de la sociedad humana se desmorona en átomos en un momento". ¿Cómo puede prosperar una economía en Cuba si su pilar principal, la justicia, se ha eliminado?
"La justicia es la condición previa para el orden social. Sobre esa base se construirá el comercio. Apresurarse de cualquier otra manera es una locura ", dijo Smith. Vamos a repetir esta palabra, y grabarlas en piedra: La justicia es la condición previa para construir el comercio. Ejecutar el comercio sin justicia es una locura.
Nos resulta difícil creer que el régimen de Castro estará dispuesto a corregir las injusticias del sistema a cambio del crecimiento del comercio y mejoras económicas, cuando el único plan del partido sobre la mesa es mantenerse en el poder por otros 10 años y el “zar de la reforma” del régimen dijo en la ceremonia de clausura del último congreso comunista "hay un límite (a los cambios económicos) - el sistema socialista es intocable". ¿Cómo se puede cambiar lo que no se puede tocar?
Un sistema donde la injusticia es rampante y viola los derechos humanos todos los días, donde no hay libertad de expresión ni libertad de reunión, la opresión es temida por la mayoría y los ciudadanos carecen de los derechos de propiedad, dicho régimen es incapaz de proporcionar el fundamento de la justicia necesaria para un capitalismo y economía exitosa. Donde no hay justicia, una economía libre que trae el milagro de la mano invisible de Adam Smith no puede existir.
Hoy en día, las grandes empresas de España y Brasil están tratando de extraer petróleo a pocos kilómetros de las costas de los Estados Unidos para beneficio del gobierno de Castro. Un proyecto de varios millones de dólares que proporciona gran fuente de divisas para el régimen, sin embargo, esta gran inversión empresarial no crea puestos de trabajo justos para los trabajadores nativos como proyectos similares hacen en Singapur.
Otra fuente de divisas para el régimen es el de las decenas de hoteles y lugares de vacaciones que existen en Cuba, propiedad de compañías extranjeras. Ninguno de estos hoteles, sin embargo, proporcionan puestos de trabajo donde los cubanos puedan ganar salarios justos pagados directamente a ellos e incluso envían a los trabajadores a casa durante dos o tres meses sin salario en la temporada baja. El empresario debe responder a la pregunta, ¿quién se beneficia de estas inversiones extranjeras?
Como bien indica este empresario un ciudadano cubano que adquiere poder adquisitivo económico es más libre en Cuba, tal vez "no es totalmente libre, pero más libre", dijo. El régimen también lo sabe. Por lo tanto, ni una construcción enorme de plataforma petrolera ni ninguno de los hoteles proveen el poder adquisitivo que les corresponde a los cubanos, ni contribuyen al crecimiento económico como se conoce en las economías libres. Los salarios son pagados directamente al gobierno que a su vez los descuenta profundamente y convierte en una remuneración en moneda inútil para unos pocos privilegiados. Esto no resulta en crecimiento económico. Las cadenas extranjeras de hoteles que atienden a los turistas aceptan estas reglas arbitrarias dictadas por el régimen de Castro y encima discriminan contra el resto de los cubanos mediante la restricción de las visitas y el disfrute de sus instalaciones construidas en suelo cubano. Esto no es sino esclavitud y no hacer un hombre “más libre”.
El gobierno similar a un amo de esclavos es “dueño" de los trabajadores y los "alquila" para su propio beneficio y, encima, crea una sociedad de apartheid que separa aquellos que tienen de los que no tienen. ¿Es este el tipo de economía que el empresario quiere para Cuba a cambio de la oportunidad de invertir en el país con mira a ganancias futuras - la esclavitud y el apartheid? Esperemos que no.
Anteriormente mencioné que una explicación transparente y la claridad de la intención y más importante, el propósito de la iniciativa económica, está en orden.
El empresario dijo a su audiencia que debemos buscar nuevas ideas, hacer algo nuevo, único, en lugar de esperar a que el "edificio" se caiga. Buscar puertas y ventanas para entrar en el edificio y luego reclamar los cuartos, uno por uno. Esto suena muy bien. Siguiendo su consejo, me gustaría hacer una sugerencia simple para ayudar a determinar la intención y el propósito de ambos, el hombre de negocios y el régimen.
Un edificio se ha derrumbado. El conocido Teatro Campoamor, se convirtió en polvo en La Habana pocos días atrás. Campoamor abrió sus puertas en 1921 y durante 40 años, sus paredes vieron y oyeron lo mejor de la cultura artística de la época: Rita Montaner, Lola Flores, Pablo Roche, Eugenio Florit, Nicolás Guillén, José Ángel Buesa, Gastón Baquero, Cintio Vitier, entre otros.
Si el propósito de este empresario es capacitar a "cubanos de a pie" para empezar a construir una sociedad más libre, y la intención es proporcionar oportunidades de mercadeo "al estilo Singapur" ¿por qué no empezar por la reconstrucción del “edificio” Campoamor, pero en condiciones de libre empresa como se hace en Singapur?.
Toda la construcción debe ser realizada por trabajadores y artesanos cubanos exclusivamente; salarios justos pagados directamente por el inversionista en divisas directamente a los trabajadores, en lugar de al gobierno; puestos de trabajo abiertos a todos los cubanos que buscan trabajo ya sea que pertenezcan al partido comunista o no; trabajadores seleccionados por el inversionista basado en la habilidad del obrero como se hace en toda libre empresa y no basado en nepotismo. El nuevo edificio Campoamor manejado como gestión privada y abierto a todos los artistas cubanos ya sean de la Isla o en el exilio, y todos y cada uno invitados a participar y actuar en una gran ceremonia de apertura de intercambio cultural incluyendo a Willy Chirino.
Vamos a ver si Raúl Castro y sus clones están de acuerdo con este nuevo paso pequeño del ingenio capitalista o los considerarían otro "programa subversivo de entrometidos a favor de la democracia." Si el régimen se compromete a capacitar a los trabajadores cubanos permitiéndoles por primera vez en décadas ganar un salario justo de acuerdo a sus habilidades y convertirse en "no totalmente libre, pero más libre", como afirma el empresario, este ganará el derecho a poseer las habitaciones de este edificio, y colocar un letrero de neón en la puerta principal en honor al nombre del padre que diga: "El nueva Campoamor también conocido como " Teatro Saladrigas ".
El reto está sobre la mesa. Ponga el dinero donde pone la boca y de claridad a la intención y el propósito. Reconstruya un edificio histórico, lleno de recuerdos de una época mejor y días pasados destruido por el régimen de Castro y abra sus puertas a todos los cubanos de ambos lados.
De lo contrario, buenas intenciones o no, continuar los intentos de negocio con un régimen no dispuesto a permitir que un inversionista de origen cubano exilado construya un teatro hermoso en su propio país como "Honra al padre" pudiera ser construido por algunos como nada más que estar listo, dispuesto y capaz de vender el alma por 30 monedas de plata.
Por el bien de Cuba, esperemos que no.
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