En la primera semana de mayo pasado circularon en Honduras dos noticias que merecen ser analizadas, pensando en la coyuntura de desarrollo económico, social y político en que se encuentra el país.
Una fue el evento de “Honduras is Open for Business”, en San Pedro Sula, el 5 y 6 de mayo. Esta convención internacional de negocios contó con más de 4,000 participantes, en su mayoría representantes de empresas e instituciones hondureñas. Entre los empresarios extranjeros se encontraban más de 350 representantes de empresas con sede en 50 países. 80 de esas empresas son de renombre internacional, tales como Microsoft, BMW, Toyota, Siemens, Samsung y Barceló. Meses antes del evento, el Gobierno de Honduras, por iniciativa del Ejecutivo y del Congreso, puso a disposición de los inversionistas -- nacionales y extranjeros-- un paquete de leyes y beneficios que recogen las experiencias más ricas y lecciones de éxito empresarial que se destacan a nivel global. Durante el foro, Honduras recalcó la notable ventaja competitiva que tiene en materia portuaria, de cara a los dos océanos. De acuerdo al índice de competitividad global 2010-2011, según la Calidad de la Infraestructura Portuaria, Honduras obtuvo el ranking 32 entre 139 países, un lugar distintivo. Entre los efectos esperados del foro, Honduras se posesionará mejor en el mercado mundial de negocios, ampliará los lazos comerciales y financieros, aumentará las exportaciones y atraerá más inversión extranjera directa.
La otra información que en mayo pasado hizo noticia en Honduras, y que tampoco puede ignorarse, es la publicación del Ranking Iberoamericano SIR 2011, dado a las instituciones de Educación Superior/IES Iberoamericanas por CSimago Institutions Ranking/SIR. El Ranking Iberoamericano SIR 2011 es una de las más o menos 45 clasificaciones que identifican y clasifican a nivel mundial o regional las mejores universidades existentes en cada país. El ranking -- conocido también como factor de impacto-- es un instrumento que permite además comparar revistas y evaluar la importancia relativa de una revista específica en su campo científico.
En el Informe SIR 2011 están incluidas todas las instituciones iberoamericanas de Investigación que hayan publicado al menos un artículo científico en el periodo 2005-2009. Para la elaboración del informe se han analizado todos los títulos que cubre el índice de citas Scopus en el área de Psicología. Para los indicadores basados en las citas --como el CCP y el Q1-- se han analizado además todos los títulos, en número más de 20.000, de todas las áreas de la ciencia incluidos en Scopus.
El informe SIR-Iberoamericano/SIB 2011 clasifica 1,369 instituciones de enseñanza superior que hacen investigaciones, en 42 países -- España, Portugal, más las naciones latinoamericanas y caribeñas-- durante el periodo 2005-2009. Por el mismo período, el SIR- Latinoamericano/SLA cubre únicamente a las universidades de Latinoamérica y del Caribe, 1, 219 en total. Ambos índices se construyeron en base a cuatro indicadores:
- producción científica (número de publicaciones en revisitas científicas);
- colaboración internacional (proporción de publicaciones científicas elaboradas en común con centros de investigación de otros países);
- calidad científica promedio (efecto científico de una institución, controlando por su tamaño y perfil temático); y
- el porcentaje de publicaciones logradas en revistas que se ubican en el primer cuartil de prestigio, por la calidad de sus contenidos.
La naturaleza de este escrito no nos permite ahondar en el Informe SIR como quisiéramos, pero sí queremos señalar que España y Brasil aparecen como la punta de lanza en la investigación universitaria en Iberoamérica. Ambas naciones cuentan con el núcleo de universidades más productivas, y si juntamos su producción, en conjunto generan las dos terceras partes del total de la ciencia iberoamericana que se produce. Comparando las dos naciones, la proporción de ciencia generada por el sistema universitario brasileño con respecto al total del país alcanza al 92%, y en España se reduce al 75%, debido al mayor peso que en específico tienen otros sectores, tales como la investigación desarrollada en el sistema sanitario, en centros e institutos de investigación gubernamentales y en el sector privado. Este espacio de investigación, que en España es de considerar aparte, en Honduras es mínima comparada con lo que debería ser para el estado de desarrollo que demuestra el país.
Solamente 4 universidades hondureñas aparecen evaluadas en el Informe SIR 2011. Por orden de menor a mayor percentil –donde el menor percentil equivale a un mayor rango con respecto al total, y viceversa-- la jerarquía es la siguiente: (a continuación en cada universidad hondureña seleccionada aparece -entre paréntesis-- el Rango SIB/Iberoamericano en un total de 1,369 universidades y el Rango SIL/latinoamericano en un total de 1,219 universidades):
- Universidad Nacional Autónoma de Honduras/UNAH (SIB percentil 36 y en SIL percentil 32),
- Escuela Agrícola Panamericana/Zamorano (SIB percentil 43 y en el SIL percentil 38),
- Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán/UPNFM, la Pedagógica (SIB percentil 70 y en el SIL percentil 67),
- Universidad Nuestra Señora Reina de la Paz/ la Católica (SIB percentil 97 y en SIL percentil 96).
(Cada percentil fue calculado por el autor en base a la posición relativa de esa universidad en el total evaluadas)
El reducido número de Universidad hondureñas que reconoce el SIR 2011 por incómodo es desafiante. En Honduras operan 20 universidades, oficialmente autorizadas, de las cuales 14 son privadas, una es la autoridad que acredita --la Universidad Nacional Autónoma de Honduras-- y las 5 restantes son oficiales, especializadas en Agricultura, Ciencias Forestales, Nacional de Defensa, Nacional de la Policía y Pedagógica Nacional Francisco Morazán. Quiere esto decir, que de las 20 universidades hondureñas solamente 4, dos públicas y dos privadas; llegan a ser evaluadas según los indicadores del SIR 2011 porque tienen un nivel de investigación de importancia en su quehacer institucional.
Si unimos las dos noticias antes mencionadas --“Honduras Open for Business” y el Informe SIR 2011—nos enfrentamos ante el futuro un reto, por el papel que podría desempeñar el Empresariado Académico, como estrategia que empata ambos conceptos, con el fin de aminorar la brecha de crecimiento y desarrollo empresarial que padece Honduras. Tal brecha es muy demasiado amplia, pensando en los estándares tecnológicos y globalizados en que vivimos, según sus varias dimensiones, entre las mas prioritarias, la legal, ecológica, económica, financiera, social, cultural y la política.
Con el término “empresariado académico” identifico la interacción que podría establecerse en forma permanente, con utilidad simbiótica y sinérgica tanto para la academia como para las empresas --privada, social y pública—donde en la interacción cada actor cumpla con su misión, y al mismo tiempo, como efecto de conjunto, la interacción contribuya al desarrollo del país. En tal sentido, supone asociar a las universidades con las empresas, y viceversa, donde cada parte gana, y en total, Honduras obtiene un beneficio mayor que la suma, de lo que en forma meramente agregada, obtiene cada involucrado.
Del lado de la academia implica que el conocimiento --- en particular la capacidad de búsqueda, creación y aplicación del saber que tienen los departamentos y cátedras en cada universidad de Honduras --pública y privada-- sirva para generar y mantener un crecimiento y rentabilidad ascendente, en la institución y en las empresas, satisfaciendo al mismo tiempo a sus usuarios y clientes. Del lado de las empresas –privadas, sociales y públicas— exige que todo lo relativo a “investigación y desarrollo” --en cuanto a nuevos servicios y productos-- se traslade y resuelva con investigación científica a través de la academia, pues si ello si hiciera en forma aislada por las empresas fuera inviable por economía de escala y debido a la relación desfavorable de su costo-beneficio.
Para ello, habría que lograr del lado empresarial:
- Que cada empresa identifique en un Plan de largo y mediano plazos lo que necesita para volverse competitiva -- local, regional e internacionalmente. En lo posible, usar de referente mayor documentos propios del sector y el Plan de Nación.
- Que la demanda quede plasmada en un Documento de Diagnóstico y Solicitud, a ser presentado ante uno o varios centros de enseñanza superior que hacen investigaciones, detallando cómo el empresario emprendedor pagará por los servicios demandados, según resultados logrados. En este escrito se entiende por emprendedor –tanto en la empresa como en las instituciones de educación superior-- aquella persona que enfrenta con resolución acciones difíciles. Es el individuo que en su campo trabajo esta dispuesto a asumir un riesgo. Desde este punto de vista, el término se refiere a quien identifica una oportunidad, la convierte en demanda y es capaz de organizar los recursos necesarios para ponerla en marcha.
- Que las empresas, a través de sus respectivas asociaciones gremiales y de productores, firmen acuerdos de cooperación y abran canales de comunicación con las universidades. Entre sus múltiples funciones, hay que identificar lo que en concreto necesitan las empresas para mantenerse, y llegar cuanto antes, a operar rentablemente de acuerdo a estándares de calidad y acreditación internacional.
Del lado académico:
o Que cada Departamento de la Universidad interesada en promover el Empresariado Académico, por catedrático, defina los servicios y productos relativos a su campo de especialización, los cursos que enseña y son relevantes a la especialización, los temas actuales que domina y los potenciales que podría llegar a dominar en el proceso de asociación. Es sobre esta agenda que el catedrático emprendedor estaría dispuesto a investigar científicamente, capacitar y transferir tecnologías a la empresa demandante de sus servicios actuales o potenciales, según términos, condiciones y costos del mercado.
o Que cada universidad tendría que disponer --crear o ampliar-- el “Fondo de Investigación y Desarrollo” o algo similar. El fondo –que podría nutrirse con recursos nacionales, binaciones, regionales e internacionales-- estaría destinado a apoyar en la solución de problemas cotidianos en las empresas privadas— lucrativas y las del “tercer sector”, tales como cooperativas, ONG, iglesias, sindicatos, colegios profesionales y gremiales, asociaciones de productores, clubes deportivos, culturales, etc. Y también de las instituciones publicas, centralizadas (ministerios) y descentralizadas (corporaciones Municipales, mancomunidades y las empresas sectoriales o de interés público, tales como Hondutel, SANAA, ENEE, IHCAFE, etc.).
o La mayoría de las naciones, entidades regionales e internacionales, que colaboran con Honduras en programas y proyectos de desarrollo, cuentan a su vez con algún tipo de apoyo técnico, financiero o de otra índole, que bien pudieran apoyar los esfuerzos del Empresariado Académico, tal como el aquí se sugiere. De hacerse efectivo dicho apoyo, tales recursos podrían usarse como capital patrimonial, semilla o simplemente para “palanquear” recursos nacionales, humanos, financieros y otros tipos de capitales.
o Que las universidades, con la mediación del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Honduras, abran y mantengan alianzas estratégicas con los contados centros de investigación científica y tecnológica con que cuenta el país --y que operan fuera de las universidades—tales como la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (FHIA), el Centro de Investigación del IHCAFE y el recién rehabilitado Centro de Investigación Acuícola y Pesquero, (CIAP), que posibilitan zonas especiales de desarrollo, la creación de ciudades modelo y parques tecnológicos. Al mismo tiempo, estas entidades pueden servir también como centros de formación académico-científico a profesores y estudiantes de las universidades, a fin de articular los procesos educativos, sobre todo los de nivel graduado, con el trabajo investigativo de estos centros, por su interés productivo, organizativo y de carácter autogestionario.
Actualmente, existe una gran ironía al respecto. Mientras un gran número de estudiantes de nivel graduado --candidatos a maestrías y doctorados en las universidades hondureñas-- optan para hacer sus tesis por temas “para salir del paso”, “cumplir con un compromiso, pero que de hecho son “irrelevantes”, “imprácticos” y sin una motivación “real “para el investigador, al mismo tiempo, existe un gran número de empresas hondureñas –privadas, sociales y públicas— y de centros de investigación del país, que no investigan ciertos temas “necesarios y pertinentes” dizque por falta de “presupuesto” y “de personal calificado”. Dentro de este mercado potencial hay muchas oportunidades que merecen ser exploradas, sobre todo, si el primer paso lo diera la empresa que tiene la demanda, dejándole saber a la universidad de su preferencia lo que necesita, bien usando medios electrónico o haciendo una solicitud presencial, ante el Responsable de los Programa Graduados de la institución de educación superior de su preferencia.
La crisis nacional por la que desde hace años atraviesa Honduras requiere de una nueva cultura en los dirigentes. El mercado debe ampliarse y abrirse a los nuevos emprendedores de las clases intelectual y empresarial. Exige convertir la universidad, en un centro de respuestas cotidianas, útil a la comunidad, por las soluciones que aporta a los problemas diarios y reiterados que padece el Estado, el gobierno, la sociedad civil, la sociedad política y las empresas. Ello conlleva reformas, y en alguna medida cambios radicales. Nuevos paradigmas de trabajo, desempeño y proyección. Demanda en el intelectual emprendedor un liderazgo compartido, expresado en alianzas estratégicas con las empresas privadas, sociales y públicas. Supone que el talento, hoy enquistado, se exprese en espacios útiles, que trasciendan la irrelevancia en que habitualmente opera la academia. Tanto en las empresas como en las universidades exige superar la complacencia a que “naturalmente” llegan en el saber, tener y poder por disfrutarlos hasta con distinciones y privilegios indebidos por años. Conlleva que la iniciativa enquistada que existe en el país se libere y sea compartida entre las viejas y nuevas generaciones para permitir su relevo. En este híbrido, los “jóvenes” aventajan a los “viejos” en actitudes ante la vida y en el manejo las nuevas tecnologías –sobre todo las de tipo digital-- propias de la época en que vivimos; mientras que “los viejos” aventajan a los jóvenes en experiencias, e irrepetibles, aún sirven de referentes parciales para aprender de ellas y explorar y encontrar nuevas soluciones.
Ante todo lo expuesto anteriormente, es imperativo actuar en dos vertientes. Primeramente, políticos y funcionarios desde sus instancias gubernamentales, que pongan en marcha las políticas científicas del país, en su mayoría hoy sin suficiente visión, decisión, dirección y recursos. Y en un ámbito más reducido --desde sus empresas, asociaciones gremiales o de productores, universidades e instituciones que investigan-- que los emprendedores desde sus cargos de dirección y gestión, decidan los planes, políticas, programas y proyectos de interacción con la academia, en sus respectivas entidades.
En tal sentido, urge crear y mantener vasos comunicantes entre las empresas y los centros de educación superior con investigaciones para que a través de ellos afloren y fluyan los nuevos productos y servicios que el país necesita para modernizarse. Eso sería el camino más firme a recorrer para salir del marasmo, con raíces históricas en que nos encontramos y que es superable. Tal estancamiento es contrario al Siglo XXI, en esencia, caracterizado por la globalización, la competitividad, la gestión del conocimiento y el desarrollo del capital humano.
Como acertadamente nos recomendó en fecha reciente el científico hondureño Salvador Moncada , hay que “priorizar la tarea de la investigación científica, tanto dentro como fuera de la universidad, (para) que asegure una sociedad sabia, informada y más justa”.
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