La Cultura y la Comunicación en la futura Transición cubana

La Cultura y la Comunicación en la futura Transición cubana

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Hablar hoy en día de la Cultura, de la Comunicación y de la Transición en el caso cubano no es fácil.

Quizás la mejor manera de comenzar esta síntesis es tratar de partir de unas definiciones muy básicas, que quisiéramos compartir con ustedes, de manera tal, que podamos adéntranos en el tema, partiendo de unos criterios, que si bien no necesariamente todos vamos a estar de acuerdo con ellas, nos puedan servir de marco de referencia.

De cultura hay múltiples definiciones y casi todas tienen algo de ciertas. En estos momentos existen que sepamos más de 300 definiciones de Cultura. Un medico cubano que vive en la Habana, el Dr. Enrique Beldarrín Chaple, la definía hace algunos años como el:

“Conjunto de valores materiales y espirituales, de logros y de creencias, de conocimientos y capacidades lo bastante estables para originar una identidad distintiva.  Este complejo de prácticas mentales y sociales de un grupo o grupos humanos es transmitido a las generaciones sucesivas como “su cultura”. [1]

Sin embargo una definición a partir de criterios estéticos no explica totalmente la realidad, es necesaria una definición socio-antropológica que abarque los rasgos existenciales, las características de pueblos enteros, los modos de vida y producción, los sistemas de valores, las opiniones y creencias. Según el Dr. Beldarrín “Cultura comprende también las esferas sociológicas, económicas, políticas, tecnológicas, científicas y espirituales”.Cuba:  Palacio de Bellas Artes

Utilizando un término muy amplio, la cultura abarca todo lo que el ser humano obtiene como parte de una sociedad, los hábitos y aptitudes que adquiere gracias a la tradición o a la experiencia, así como los objetos materiales. La Cultura se manifiesta en la creación artística, en las comidas, maneras de vestir, en el carácter de las relaciones con la familia y con otros miembros de la sociedad, en una escala de principios y valores, en la educación, en las nociones del bien y del mal, en la arquitectura y la vivienda en la sexualidad, en las esperanzas, en la forma de combatir las enfermedades, en los mitos e ideas religiosas y en su práctica. [Foto: Palacio de Bellas Artes, La Habana]

Hoy en día más que nunca en la historia de la humanidad, ciertos rasgos de la Cultura producto de los avances científicos-técnicos, son desarrollados, modificados, transferidos o conculcaos por la Comunicación y el acceso o no a la información.

El termino Cultura incluye una cantidad enorme de variables que aparecen en diferentes formas en todas las culturas, que tiene que ver con la persona humana y que corresponden a los que pudiéramos llamar “lo humano”. Muchas de estas se desarrollan a partir de las necesidades propias del ser humano, pero que no quedan limitadas a este, “sino que incluyen su medio ambiente, su interrelación con la naturaleza y con el mundo que lo rodea”, según el Dr. Beldarrín.

Alrededor del termino Cultura han aparecido otros términos que indican distintos niveles de fenómeno, pero que están relacionados entre sí y son interactuantes. Como lo son la Subcultura, la Aculturación y la Transculturación, termino éste debido a la genialidad del reconocido investigador cubano Don Fernando Ortiz y que incluye términos como Desculturación y Exculturación, que son muy activos en la primera fase del proceso de destrucción de la cultura originaria por parte de elementos dominantes.

Cuando tratamos de hablar de la Cultura cubana esto ultimo esta muy relacionado, con el gran numero de cubanos, que han sido parte de un éxodo constante de durante los últimos 50 años hacia distintas regiones y países del mundo, y que han sufrido en mayor o menor escala procesos de aculturación y/o de transculturación. Con consecuencias directas sobre la realidad actual nuestra que todos conocemos.

De igual forma algunos estudiosos afirman, que en la Cuba isleña ha existido un proceso que algunos definen como de Neoculturacion, que es la creación y el resultado de una nueva cultura. Típica de todo proceso revolucionario donde tanto las estructuras políticas, económicas y sociales,  como también las estructuras mentales, han sufrido cambios en algunos casos radicales.

No nos cabe duda, que este proceso tiene sus impactos cuando entramos a pensar en la Transición que cada día se hace mas necesaria y que todos queremos que ocurra hoy en Cuba.

Quizás sea este el momento de entrarnos a definir que entendemos por Transición y aunque no es nuestro propósito el de encontrar una definición que pudiéramos compartir todos sobre lo que entendemos por transición, pensamos que era necesario el incluir una, aunque fuera bien general, que nos permitiera enmarcar este trabajo.

En este sentido asumimos como la transición: “Como un proceso gradual, pacífico, consciente y deliberado de cambios y transformaciones de un estado a otro de la sociedad, donde sea la persona humana centro y protagonista del proceso de transición.”

Todo proceso de Transición implica un conocimiento de la realidad cultural sobre la que se quiere actuar. Este análisis de la realidad, tan importante para el desarrollo del proceso de transición,  no puede ser estático, necesita de una revisión constante y permanente, ya que la experiencia que tenemos en el caso cubano, es el de una realidad en constante movimiento y llena de cambios algunos de ellos imprevistos y/o impredecibles en algunas circunstancias, que en algunos casos crean actores y situaciones nuevas, y que se ven afectados por situaciones externas, ajenas  a la voluntad de los cubanos, pero que nos afectan y crean nuevos panoramas.

Lamentablemente en el caso cubano el análisis de esta realidad, es mas publicitado por los trabajos de los politólogos y los economistas, quedando marginados, tanto en el interior como en el exterior de la isla, el aporte de los sociólogos, los antropólogos y todos aquellos que se dedican al estudio de las ciencias sociales. Definiendo estas de manera simple como las ciencias o disciplinas científicas que se ocupan de aspectos del comportamiento y actividades de los seres humanos, examinando tanto las manifestaciones materiales como las inmateriales de las sociedades y las personas.

Como también es lamentable que la creatividad artística cubana y el aporte de los intelectuales y artistas de nuestro país no se consideren en su verdadera dimensión al hacer el análisis de la realidad nuestra y su impacto en un proceso de transición. Para nosotros el arte es de suma importancia ya que consiste en la actividad creativa del ser humano para transformar y combinar materiales, imágenes, sonidos, etc., para transmitir una idea o un sentimiento y producir un efecto estético, o para embellecer ciertos objetos o estructuras funcionales y que influyen determinantemente, marcando cambios significativos  en la realidad nacional y nuestra Cultura.

A diario solo escuchamos hablar de la Transición desde el punto de vista político y económico. Según algunos autores la transición social es muchísimo más complicada que las dos anteriores, por cuanto contiene elementos objetivos y subjetivos de mayor y más durable gravitación. Aquí se incluyen entre otros aspectos la violencia política, las lecciones históricas, los derechos humanos, la impunidad y la justicia, el perdón y la reconciliación, donde los aspectos culturales juegan un papel importante. Tenemos que acabar de entender que la transición en lo social no es una transición que tiene fecha definida de inicio ni de término, por lo que no puede estar sujeta al voluntarismo de la élite política. Esta transición no podrá ser concluida como resultado de un pacto político o un decreto gubernamental de punto final. Una transición que ocurre primero en las mentes antes que en la práctica.

El análisis de la realidad cubana también padece del olvido del factor racial. Cabe preguntar si la producción cultural refleja la realidad de la integración social en Cuba o si ella ha fabricado una retórica de una armonía racial “ideal”. Sería interesante analizar hasta qué punto hay límites en la expresión afrocubana, y hasta qué punto se puede hablar de un activismo negro o de estudios académicos sobre el tema negro. ¿Qué manifestaciones se encuentran en la literatura, el cine y el teatro que se refieren a la sociedad afrocubana. ¿Se ha producido o no una negación de la herencia racial a un nivel nacional? ¿Por qué hay tan pocos escritores afrocubanos en el canon literario?

Si a estas preguntas les añadimos el dato que en las tres provincias orientales, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, del 1.2 millones de habitantes el 68% son negros y mulatos y que en la provincia Ciudad Habana en el 2005, de los casi 2.2 millones de habitantes mas del 40% son negros y mulatos. La mayoría son los más afectados por la actual situación en la isla, que en particular son los que menos remesas familiares reciben que los puedan ayudar a subsistir y que las mujeres negras y mulatas son victimas de una doble discriminación. Pero que sin embargo su papel en la Cultura cubana ha sido y es de una importancia que tenemos que considerar, a la hora de hablar de procesos de cambios y Transición y no podemos marginarlos del análisis de nuestra realidad.

No alarguemos esta presentación adentrándonos en otros aspectos específicos de la realidad nuestra, que por muy importantes que sean, no son el propósito del tema. Es por eso que preferimos, para concluir, asomarnos al tema de la Comunicación y su relación con la Cultura y la Transición. Quisiera comenzar compartiendo con ustedes una intervención de Amaury Pérez Vidal en el VII Congreso de la UNEAC celebrado en el 2008.

VII Congreso de la UNEAC

Del 50 al 59 yo sabía en manos de quien estaba la televisión y la radio, era en las de Goar Mestre, porque era el dueño, pero en los últimos años, ¿en manos de quién ha estado la Televisión? porque en las manos del pueblo no ha estado, en las manos del Ministerio de Cultura no ha estado y por lo que escucho, tampoco en las manos de la UNEAC. Esa es mi primera pregunta. (…)

En el año 59, y a solicitud de Fidel, un grupo de compañeros, integrantes de las cédulas del 26 de Julio en la CMQ, entre los que se encontraban Palau, Abraham Maciques, y Amaury Pérez García, intervinieron la televisión y la radio poniendo los medios del lado y al servicio de la Revolución triunfante.

Propongo, hoy, que hagamos una segunda intervención de la radio y la televisión.
Muchas gracias.
(Ovación)”.

En ese mismo Congreso de la UNEAC, Rafael Hernández, intervino diciendo:

Cumpliendo el acuerdo de esta mañana en la Comisión de Medios de Difusión, traigo a esta plenaria este primer punto. Los documentos y debates de nuestro Congreso no le han prestado suficiente atención a la significación de Internet para nuestro trabajo en general,

Aunque el documento Cultura y sociedad que estamos discutiendo identifica en nuestra agenda la cuestión de la cultura del debate, no la desarrolla.” (…)

Si bien hablamos muy a menudo sobre la importancia de sacarle provecho a ese debate, en verdad carecemos de espacios institucionales estables para propiciarlos. Es necesario fomentar una cultura del debate, en primer lugar, en el propio campo intelectual. Este campo no abarca solo la cultura de los escritores y artistas, sino la de los académicos, los científicos y los comunicadores sociales. En este territorio, por lo general, suelen ocurrir más discusiones gremiales y catarsis que un genuino debate sobre problemas fundamentales. Esos problemas de fondo que les preocupan a los intelectuales no se diferencian esencialmente de los que debaten la mayoría de los ciudadanos. No hay que olvidar que esta ya no es la masa de 1960, sino una ciudadanía educada que piensa críticamente con su cabeza. Asumir otra cosa sería subestimarla.”(…)

Solo he hecho estas dos citas como ejemplos de un fenómeno que hemos estado observando desde que el General Raúl Castro asumió la Presidencia del Consejo de Estado y de Ministros en Cuba. Fenómeno que desde nuestro punto de vista bajo el aparente orden que existe, lo que Emmanuel Mounier definiría con el “desorden establecido”, existen junto al desorden establecido nuevos desordenes que tratan de establecerse.

En una intervención nuestra, en el Coloquio que la STC celebrara en el verano del 2008 en esta misma ciudad, afirmamos que en Cuba se habían dado cambios, quizás no hayan sido los cambios que nosotros quisiéramos, quizás no hayan sido los cambios que los cubanos de a pie en la isla quisieran pero en definitiva los cambios se han dado. En esa oportunidad reconocíamos que con la concentración de los análisis y los enfoques sobre los cambios materiales que se habían dado, se había dejado de analizar y de darle la prioridad que se merecen a los cambios en las estructuras mentales de la población que se venían dando desde hace tiempo. Cambios mentales que afirmamos que eran irreversibles en su mayoría y que afectaban a la Cuba de hoy y que podían afectar de manera importante a la Cuba de mañana.

Hoy en día, pese a que el gobierno sigue manteniendo las riendas del control y ejerce según les convenga acciones represivas, selectivas y coyunturales, existe en la población una perdida al miedo, sobre lo que hablan y sobre lo que critican públicamente en relación con la situación actual del país. Sobretodo en los aspectos de la vida cotidiana que los afecta. Un factor que ha tenido cierta influencia en este sentido es los cambios que se han venido dando en la manera de publicar los problemas existentes en los medios de comunicación y la apertura a que los lectores, por lo menos en el periódico oficial del Partido Comunista de Cuba, puedan publicar sus opiniones.

De igual importancia han sido el acceso al Internet, que aunque limitado y a veces controlado ha aumentado, o el acceso ilegal vía antenas a canales de televisión en los Estados Unidos, particularmente las estaciones hispanas de Miami. Estas formas de Comunicación les han permitido no solamente expresarse y/o comunicarse con sus familiares y amigos vía Internet, sino acceso a información no controlada por las autoridades. De igual forma la autorización al uso de teléfonos celulares ha permitido un nuevo modo de comunicarse a personas para las cuales el teléfono no estaba a su alcance.

Estos cambios, juegan un papel importante en la búsqueda de una Transición, como también afectan positivamente en algunos casos y muy negativamente en otros, el proceso de Neoculturacion, del que hablamos anteriormente. De igual forma, del otro lado del Estrecho de la Florida, también se han dado cambios en las estructuras mentales de los cubanos en la diáspora, solo tenemos que ver todo lo que aconteció alrededor del reciente Concierto de Juanés por mencionar algo, y vemos también como en otros aspectos se acentúa el proceso de Transculturación, con las consecuencias negativas que esto implica.

Ante esta simplificada vista a vuelo de pájaro del panorama de la Cultura y la Comunicación en la Transición, estamos seguros que los trabajadores del Arte y la Cultura tenemos un papel importante que jugar, que faciliten los cambios y la Transición que todos queremos.



[1]En Torno al termino Cultura”, Revista Horizontes, Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, septiembre del 2004.


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Siro del Castillo, con nosotros desde / has been with us since Viernes 19 de Enero de 2007.

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