el 25 de febrero de 2010 en la sección “Cultura”
Hace 50 años, el mundo, América Latina, Guatemala y Cuba, se veían diferentes. Los años sesentas se caracterizaron por cambios de todo tipo. Juan XXIII convocaba al Concilio Vaticano II y el movimiento de los derechos civiles en USA, estimulado por el gobierno de John Kennedy, ocupaba las primeras páginas de los periódicos, mientras los “hippies” criticaban con saña, valores apreciados americanos por siglos. En Africa, la mayoría de los países africanos alcanzan su independencia con una gran dosis de benevolencia europea.
“La imaginación al poder” clamaba el movimiento de mayo estudiantil en Francia. Hacia sólo algunos años antes que Nikita Kruschev, en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, denunciaba a Stalin como una desviación aberrante del marxismo-leninismo doctrinal.
En Guatemala, el gobierno de Ydígoras Fuentes tenía que lidiar en las calles de la Capital con un movimiento estudiantil beligerante en contra de su gobierno y con la protesta de la baja oficialidad del ejército expresada en el movimiento del 13 de noviembre de 1960 que intentó derrocarlo. Un movimiento guerrillero se extendía en muchos países de América Latina. En Cuba, la revolución se desarrollaba prometiendo a través de su máximo líder: “Hacer de los Andes, la Sierra Maestra de América Latina”, lo cual hizo cumplir Ernesto Guevara dentro de la estrategia de hacer múltiples Vietnams en el continente.
En el caso cubano, como en la mayoría de estos cambios que se propugnaban, la certidumbre que la historia se dirigía en ese sentido era tomada como un corolario incuestionable, apoyado por la predicción de Carlos Marx, que “la historia de la humanidad es la lucha de clases” en un destino inexorable hacia el socialismo y el comunismo.
No obstante, 50 años han transcurrido y sabemos ahora lo que no conocíamos entonces…La historia ha sido escrita con “renglones torcidos”. No cabe duda que los cambios dentro de la Iglesia Católica fueron hechos para siempre aunque hubo que recortar entusiasmos que implicaban una alianza tácita con el marxismo, alrededor de la teología de la liberación. El movimiento de derechos civiles culmina hoy con su más reciente acontecimiento: un presidente negro americano en el poder. Las naciones africanas forman parte del concierto mundial de países en todos los organismos internacionales.
Del resto de los cambios mencionados que se vaticinaban en los sesentas pudiera decirse que el anhelo de una mayor inclusión de segmentos de población ciudadana exluidos, pudiera ser el rasgo de las aspiraciones que se dibujan ahora y hacia el futuro. Comentarios 69 hits





