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POR
UNA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
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Mayor
participación ciudadana. La democracia representativa sólo nos concede
el papel de meros votantes cada cuatro años
En
los últimos tiempos asistimos a una creciente demanda de espacios de
participación directa de los ciudadanos y ciudadanas. Los motivos de
esta demanda de mayor participación residen en la inadecuación de los
mecanismos propios de las democracias representativas, que no son
capaces de dar respuesta a las expectativas de la ciudadanía.
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No hay una
democracia real si no se cuenta con la ciudadanía como parte activa de
la sociedad
En
efecto, no hay una democracia real si no se cuenta con la ciudadanía
como parte activa de la sociedad, ejerciendo una participación auténtica
y directa en la evolución y gestión de los asuntos que le afectan, y
no viéndose reducida (como hoy se pretende desde la democracia
representativa) a un papel de simple votante cada cuatro años y de mero
contribuyente de forma constante.
A
excepción del proceso electoral existen pocos mecanismos que hagan
posible que los ciudadanos exijan cuentas de las actuaciones de sus
representantes y participen de forma directa en la gestión de lo público.
Ante esta situación, es necesario plantearse nuevas vías que den más
transparencia a los procesos de decisión, posibilitando mayores niveles
de consulta, de debate y de participación social, planteando fórmulas
de participación directa de los ciudadanos en la toma de decisiones y
en la gestión de lo público.
La ciudadanía, sin ir más lejos, ha sido un clamor en contra de la
guerra de Iraq, pero no se le ha permitido participar en una decisión
que tan profundamente ha herido sus sentimientos.
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La
democracia participativa propone nuevos modelos de participación
ciudadana en la toma de decisiones, su gestión y ejecución.
La
democracia participativa propone nuevos modelos en los que la ciudadanía
pueda intervenir en la elaboración de las decisiones, y/o en su gestión
y/o en el control de su ejecución.
Se
trata de construir la participación ciudadana con soportes
institucionales y jurídicos, institucionalizándola a partir del
reconocimiento de derechos y sobre la base de un criterio de legalidad y
no de oportunidad o discrecionalidad política. Así, la construcción
de la participación ciudadana debe iniciarse garantizando el acceso a
la información, a los procesos de toma de decisiones y a la justicia.
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Las
instituciones son patrimonio de la ciudadanía, no de la fuerza política
gobernante. Necesitamos del compromiso y de la movilización ciudadana
para volver a creer en la vida política
Se
necesita el compromiso y la movilización ciudadana para volver a creer
en la vida política y en la participación institucional, de manera que
podamos evolucionar desde el conflicto al diálogo buscando nuevas
alternativas. Para avanzar en esta dirección es preciso que las
instituciones sean percibidas como patrimonio de todos y no como
instrumentos monopolizados por la fuerza política que los gobierna en
cada momento. La política se hace, hoy, de muchas formas, en muchos ámbitos
y abordando temas diversos, no sólo desde las instituciones. La
fortaleza de la democracia reside en construir una red social, cada vez
más amplia, que asegure la participación política permanente y desde
la base. Queremos pues que se articulen los cauces necesarios,
tal como ya se viene haciendo en otros lugares: Porto Alegre, Rubí,
Marinaleda (Sevilla), Albacete, Bullas, Totana...., prueba
fehaciente y actual de que hacerlo así ya es posible.
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Existen
formas de participación ciudadana que ya se están aplicando en otros
lugares
Existen
múltiples fórmulas de participación ciudadana a nivel municipal
capaces de acercarnos a ese objetivo: la confección de Reglamentos
de participación ciudadana; la creación de Consejos ciudadanos;
el Defensor del vecino; el derecho de acceso a la información;
la Iniciativa popular; el Referendum; la Consulta
ciudadana de opinión; los Comités de usuarios de servicios;
la aplicación de un porcentaje determinado de los presupuestos a
las finalidades determinadas por la ciudadanía mediante consulta; el Presupuesto
participativo; y otras muchas.
¿Cómo
construir una cultura democrática? ¿Cómo
afianzar la democracia a partir de la vida concreta de las personas?
¿Cómo hacer para que cada uno de nosotros se sienta parte y
responsable de la democracia que aspiramos vivir? ¿Cómo conectar las
conductas cotidianas de las personas con los éxitos o fracasos democráticos?
Estas
son preguntas que expresan la necesaria reflexión en la búsqueda de
una democracia participativa, donde sea el ciudadano quien
ejerza, en el proceso de la cotidianeidad, sus funciones de
constituyente primario; es la búsqueda de la democracia en cada
uno, en el proceso de aprender cada día a convivir con otros.
Por
todo ello:
exigimos
a los Partidos Políticos
su
verdadero compromiso de poner en práctica medidas que se dirijan a la
consecución de una mayor participación ciudadana, articulando para
ello todos aquellos mecanismos que la hagan posible.
[Tomado de http://www.nodo50.org/forosocialregionmurciana/Dem_Part.htm
]
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