TLC entre USA y América
Central/República Dominicana
Suicidio u oportunidades
Nelson Amaro
Miembro de la Junta Directiva del
Instituto para la Promoción de la Responsabilidad Social (IPRES)
A estas alturas, es necesario hacer un alto en las pasiones que ha
desatado el TLC en Guatemala y hacer una reflexión sensata. La oposición
al TLC ha sido visible en sus expresiones. Los dados están echados
respecto a los diferentes grupos sociales que se oponen en USA y en
Guatemala. Los sindicatos en USA temen que sus trabajos migren al tercer
mundo. Intereses agrícolas como el azúcar amenazan a los congresistas de
USA con cortarles sus donaciones para las campañas políticas si su voto
es favorable. Los ambientalistas no desean una migración de capitales
voraces que no respeten santuarios de la naturaleza. Una preocupación
similar se observa en Guatemala.
En Guatemala se ha fraguado una alianza que pasa por los sindicatos, y
grupos industriales y agrícolas que se verían amenazados ya sea por
tener mercados cautivos o por temer una inundación de productos a menor
precio y que todo ello ponga en jaque el empleo de volúmenes importantes
de población por esta dinámica. No deja de haber aquí componentes
nacionalistas y populistas por parte de algunos grupos.
Por otro lado, existiría la preocupación por la entrada de empresas sin
ningún respeto por las leyes y conquistas laborales. Este último aspecto
puede verse también como una oportunidad. Las directrices emanadas de
una Responsabilidad Social Empresarial, RSE, se harán notar. Al final,
descollarán aquellas empresas cuyo liderazgo sepa enfrentar los retos
derivados de una creación de valor que emane de hacer compatible
nuestras normas con aquellas que prevalecen en países más desarrollados
y que se ganen la confianza de sus trabajadores, el gobierno y los
países con los cuales se comercia.
La capacidad de la economía americana de adaptarse es reconocida en las
tasas de crecimiento económico de los últimos años, con tasas superiores
al 3%, mientras que la mayoría del resto de países desarrollados apenas
alcanzan el 2% y confrontan rigideces que lucen insuperables. En
Guatemala, el proceso económico en gran medida es desmantelar las vallas
proteccionistas, reflejadas en las tarifas aduanales. Estas jugarían
aquí un papel doble. Si por una parte, nutren la sostenibilidad de
industrias poco competitivas cuando no obsoletas, y preservan el empleo
de un sector de la mano de obra, por otro lado, encarecen los artículos
de consumo por los que tienen que pagar la población.
A nuestro entender, el argumento más válido para aprobar este TLC, uno
parecido u otro que integre todas las quejas señaladas no aparece en la
primera plana de los periódicos ni en los cartelones de los grupos
contestatarios que desfilan en las calles tanto en USA como en
Guatemala.
La ventaja comparativa que tiene Guatemala
por encima del resto de los países incluidos en el TLC y también de
cualquier otra alianza comercial futura con países más al sur, en el
Caribe o Europa o Asia, es que Guatemala tiene fronteras territoriales
con el TLC ya constituído por USA, Canadá y México. GUATEMALA ES EL PAÍS
CON FRONTERA AL MERCADO MÁS GRANDE DEL MUNDO. ESTA VENTAJA COMPARATIVA
NO LA TIENE NADIE EN EL PLANETA … SÓLO GUATEMALA. Cualquier
comercio necesariamente ha de pasar por este territorio donde se avizora
que el libre tránsito de mercancías será una realidad en el futuro. El
sector transporte e infraestructura adquiere entonces una importancia
prioritaria en una primera etapa para el país … El impacto en un
empleo masivo de mano de obra está asegurado porque estas actividades
requieren de un empleo intensivo y de gran escala, lo cual entonces nos
lleva al otro gran tema: la Ley de Concesiones. Pero esto lo
examinaremos en otra ocasión.
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