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Una Visión desde
Venezuela
Tras la pista de la participación
Condiciones elementales para la nueva democracia participativa
Miguel González Marregot
29 de
noviembre de 2004
La democracia participativa aún continua siendo una deuda pendiente en
la agenda de la Venezuela de estos nuevos tiempos. La construcción del
modelo democrático participativo contenido en el texto constitucional de
1999, implica la aceptación y cumplimiento impostergable de una serie de
condiciones valorativas, políticas e institucionales elementales. Sin el
cumplimiento de tales condiciones la nueva democracia participativa se
torna inviable.
Una primera condición, es aceptar que la participación es un fenómeno
PLURAL y DIVERSO. No puede haber una nueva democracia basada en la
unicidad de actores y de cosmo-visiones. Los regímenes de pensamiento
único, de pensamiento hegemónico podrán auto-denominarse como
“democráticos y populares” pero NO lo son. Y no son democráticos, ni
populares porque justamente se basan en la represión (desde formas
sutiles, hasta persecuciones abiertas) de las iniciativas del pueblo.
Así pues que, sin diversidad de pensamientos, sin pluralidad de actores
no hay democracia participativa.
Un segundo requerimiento es reconocer que la participación es un
fenómeno INCLUYENTE; es decir, una nueva democracia participativa no
puede basarse en “la exclusión del otro”, ni en el monopolio de las
instituciones por tan sólo una de las partes de la sociedad. La nueva
democracia necesita de la inclusión de todos: de las mujeres y de los
hombres, del empresario y el comerciante, del empleado y del obrero, de
los estudiantes, de la juventud, de la niñez y de los ancianos. En
nombre de la democracia o de la participación no debe arrinconarse al
contrario.
Una tercera condición, es comprender que la democracia participativa
implica la TOLERANCIA. Y es que, el reconocimiento de las diferencias, o
de las opiniones distintas a las propias, son la esencia misma del hecho
democrático. Una nueva democracia debe basarse en la tolerancia de las
visiones divergentes que posean sus distintos componentes sociales. La
tolerancia es un camino exitoso hacia la integración social. La
tolerancia es una posibilidad cierta de construir una sociedad
democrática en el respeto mutuo.
En cuarto lugar, se hace necesario interiorizar que la participación y,
por al tanto, la democracia se encuentra asociada indisolublemente a la
LIBERTAD. Sí, libertad de pensamiento, libertad de expresión, libertad
de asociación, libertad de elegir. Libertad para crear y construir,
libertad para intervenir en los asuntos colectivos. ¿Cómo ser
protagonista, si no se es libre? Pero hay más...
Una quinta condición insustituible es la PAZ. Porque no puede
construirse una nueva democracia basándose en el “guerrerismo”, en la
retaliación o la venganza. Venezuela, ha sido un país con vocación
pacífica desde hace décadas y ese valor hay que preservarlo. La paz va
unida al progreso, a la modernidad, a las posibilidades de alcanzar
mayores y mejores niveles de vida. La democracia participativa debe
fundamentarse en la paz y, no en enfoques ideológicos que propugnen la
vieja lucha de clases.
Un sexto requerimiento es la JUSTICIA. Una nueva democracia no puede
desarrollarse al margen de la justicia. Ni puede construirse sobre la
impunidad. ¿Cómo se puede participar en los asuntos públicos, sin
garantías legales mínimas?. Una justicia politizada es el peor castigo
para el inocente, o para el ciudadano o ciudadana, que busca la
protección o el amparo de la ley.
¿Resulta pertinente proponer estas condiciones básicas para la
construcción de una nueva democracia participativa? La respuesta es un
doloroso y sencillo: SÍ. Y esta afirmación es dolorosa en atención a la
cantidad de eventos que han venido sucediendo en el país, y que
justamente apuntan hacia una dirección equivocada; fuera de los límites
de la democracia.
La violencia política ha incursionado en el país. Empleados públicos,
padres y madres, sostenes de hogar fueron despedidos por expresar sus
opiniones en los procesos de referenda revocatorio. Otros ciudadanos se
encuentran detenidos por su posición política. Los medios de
comunicación social se encuentran bajo una situación legal especial.
Bombas, asesinatos, la inseguridad desbordada y una institucionalidad
resquebrajada son otros condicionantes que nos indican la fragilidad de
la democracia venezolana, hoy en día.
Las contradicciones entre la realidad del país, la actuación de sus
principales operadores políticos oficiales y los postulados de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, comienza a ser
abismal. ¿Pero hay salidas? La respuesta, también es un SÍ. Esta vez
esperanzador y tan fuerte como el empeño que le pongan los sectores
sociales venezolanos que valoran positivamente y creen en la PLURALIDAD
y la DIVERSIDAD, en la INCLUSIÓN y la TOLERANCIA, en la LIBERTAD, la PAZ
y la JUSTICIA.
Bajo esos principios y condiciones, la nueva democracia participativa
puede ser una realidad. Avancemos, que el futuro nos pertenece a TODOS.
ciudadanolibre@cantv.net
[ tomado de
Venezuela analitica.com ]
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